18 abr 2016

‘La División Azul pagó un alto precio luchando en Rusia’

‘La División Azul pagó un alto precio luchando en Rusia’

Es el historiador vivo especialista en la Segunda Guerra Mundial de mayor reputación. No duda en reconocer que el pragmatismo de Franco salvó a España de entrar en el conflicto.
Max Hastings es el historiador de referencia en ensayos sobre la Segunda Guerra Mundial. Hasta ahora sus libros Armagedón, la derrota de Alemania y Némesis: la derrota de Japón, eran dos referencias imprescindibles para los estudiosos de ese periodo histórico. Acaba de publicar La Guerra Secreta: espías, códigos y guerrillas 1939-1945, un libro fundamental para entender la importancia de los servicios secretos durante la contienda.
Aprovechando su presencia en España, Gaceta.es le ha realizado una entrevista en profundidad en la que habla del libro, del papel de España en la guerra, de la importancia de Franco en la neutralidad española y nos adelanta el cambio de registro en su próximo libro en el que estudiará la guerra de Vietnam.

¿Por qué una investigación sobre los servicios secretos?
Siempre estoy intentando pensar en aspectos de la II Guerra Mundial que no han sido del todo cubiertos. Hubo dos cosas que atraparon mi imaginación: la primera es que hay demasiados libros sobre la inteligencia que son historias románticas sobre los espías y lo que hicieron, mientras que lo que importa es hasta qué punto cambiaron los eventos en la batalla, hasta qué punto influenciaron la realidad. Y lo segundo es que muchos libros se escriben desde una perspectiva muy nacionalista sobre espías ingleses, americanos, alemanes… Yo siempre intento, en todos mis libros, poder mirar la perspectiva global. Por ejemplo los británicos están muy orgullosos de sus descodificadores, y tienen razón.
Es muy interesante que, por ejemplo, ya en el 1943, las fuerzas navales alemanas estaban rompiendo muchos códigos, descifrando muchos códigos, de manera que podían defenderse de los convoys, y en los desiertos en el norte de África el Ejército alemán estaba interceptando un montón de tráfico aéreo británico. En la segunda mitad de la guerra, los americanos fueron mejores que los alemanes, pero en la primera mitad a los alemanes les fue bastante bien. También he escrito mucho sobre los rusos, porque la gente sabe menos al respecto y sus círculos de espías eran bastante increíbles. Por ejemplo, gente como Richard Sorge en Tokio y la llamada Orquesta Roja en Alemania, esto era gente increíble. Ellos promocionaban a los rusos con una calidad de inteligencia mucho mayor de lo que recibieron nunca los británicos y los americanos.
No es que en mi libro esté revelando muchos secretos, pero sí me gusta transmitir que estoy intentando ver el mundo de la inteligencia de una manera más fría, más objetiva y más racional de lo que lo han hecho hasta ahora algunos de los románticos. Y lo otro que también es bastante interesante es que en la II Guerra Mundial la inteligencia y los descifradores eran secundario para las grandes confrontaciones de ejércitos. Pero hoy, en el mundo en el que vivimos ahora y en medio de la amenaza terrorista, de repente lo que era una guerra secreta parece ser la guerra futura. Yo creo que el mundo va a ser así en el futuro, vamos por otro camino.
Ha hablado de la URSS, de cómo tenían un servicio secreto bien organizado. ¿Qué papel jugaron los partidos comunistas en los diferentes países para facilitar información a la Unión Soviética?

Enorme, en el sentido de que Stalin tenía una ventaja enorme: que en todo el mundo, incluyendo América, había decenas o cientos de miles de personas que tenían una lealtad con el comunismo que era mucho mayor que la lealtad que tenían para con su propia bandera. Para mí es bastante increíble. Una de las cosas que aprendí escribiendo el libro, que no había entendido, es cuántos americanos prominentes en posiciones claves estaban informando a la Unión Soviética desde los años 30 en adelante. No había entendido en absoluto la fuerza que tenía el comunismo en Estados Unidos en ese momento. Así que les dio una tremenda ventaja, pero a mucha gente le gustaba creer que los agentes soviéticos estaban informando al Komintern  y no a la Unión Soviética, pero por supuesto el Komintern era como un buzón de correos para Moscú. Echando la vista atrás, sí que es increíble cuánta gente había alrededor del mundo que estaba dispuesto a apoyar la causa comunista.
¿Ocurrió algo similar durante la Guerra Civil en España con los agentes del Partido Comunista que ya estaban a sueldo de Moscú?

El servicio secreto ruso a menudo decía que España era su jardín de infancia, su criadero. La mayoría de la gente que fue un factor clave en ese momento pasó tiempo en España en los años 30 y aprendió mucho aquí. Y muchos de los rusos, desde luego, disfrutaron de su tiempo aquí.
¿Qué documentación es más difícil de localizar a la hora de hacer un estudio de esta materia? ¿La clasificada en Estados Unidos o los antiguos archivos de la Unión Soviética ahora en manos de Moscú y la actual administración rusa?

El problema con los archivos rusos es que los rusos solamente liberan los documentos que asisten en cierto modo a la visión que quieren que se haga la gente en ese momento. Entonces los documentos que uno recibe son auténticos, sin duda, lo que pasa es que desconocemos qué más se encuentra en los archivos que no nos permiten ver. El gran problema con los británicos y los americanos es que hay tanto que te puedes pasar meses trabajando en ello, pero sigue habiendo montones de cosas que no hemos visto. Y no porque nadie lo haya visto nunca, sino porque es tal la cantidad que no da tiempo a acabarlo. Y el motivo por el que la gente continuará escribiendo libros sobre la II Guerra Mundial es que estos archivos son tan inmensos que nunca llegas al final.
A mí me fascinó en particular, cuando estaba escribiendo sobre la operación rusa en Monasterio, uno de los hechos más increíbles de la Guerra en la época de Stalingrado, cuando Stalin autorizó personalmente un agente doble para informar a los alemanes sobre una ofensiva del Ejército Rojo para hacer que las fuerzas alemanas se desviaran de Stalingrado. Lo que es fascinante es que, por un lado, había visto las traducciones de las señales alemanas en Friburgo, pero cuando estaba trabajando con las desencriptaciones en Londres, de repente te encontrabas que aquí estaban todas las mismas señales que los británicos estaban interceptando y los británicos leían esto, informaban a los rusos y decían: “tenéis una filtración en vuestra seguridad del tamaño del Gran Cañón”. Y los rusos no hacen nada, entonces los británicos asumen que este hombre tiene que ser un agente doble. Pero luego, los británicos descubren que este agente ha informado a los alemanes acerca de una ofensiva genuina alemana en la que ellos pierden unas 70.000 personas y ves el informe británico diciendo: “esto no puede ser”, porque no podían creer que Stalin, deliberadamente, había filtrado esa información. Es fascinante.
El problema con este tipo de cosas, hasta cierto punto con todos los documentos históricos pero sobre todo con la inteligencia, es que sabes que la mitad de lo que se dice en estos documentos y en estas memorias es verdad, pero intentar descubrir qué mitad es la mitad verdadera es un problema.
¿Cómo influye en el trascurso de la Guerra el espionaje durante los años treinta?

No mucho, el error más grave de los alemanes fue que Hitler no se tomó en serio la inteligencia económica. Tendría que haber estudiado los potenciales económicos de la URSS y de EE UU antes de entrar en guerra. Pero a Hitler no le interesaba nada de esto. En los años treinta todos los servicios de inteligencia de los países era muy pobre. Los americanos no tenían un servicio secreto como tal, los británicos eran débiles, igual que los franceses. Lo que es extraordinario es lo poco que sabían. A Hitler no le interesaba nada ninguna información que pudiera hacerle cambiar de información.
Pero la locura más grande es que los británicos entraron en la guerra en 1939 apoyando a Polonia aunque sabían que no había nada militarmente eficaz para salvar a Polonia. Lo que hicieron fue un gesto. Es extraordinaria la frecuencia con la que se hacían gestos tremendamente temerarios sin mirar las consecuencias com que Japón entrara en guerra con EEUU sabiendo que tenía la capacidad de generar 25 veces más acero que Japón.

¿La principal diferencia entre los servicios de espionaje de la Primera y la Segunda Guerra Mundial fue su profesionalización?

Era más difícil. En la Primera Guerra Mundial los británicos lo hicieron muy bien frente a la Fuerza Naval alemana. Descodificaron muchas de sus señales. Pero en la tierra la dificultad era mayor. Es difícil imaginarse que podrían haber aprendido en tierra los franceses y los ingleses para cambiar el curso de la guerra. Lo más importante de la Inteligencia es saber que por muy bien que se te dé, debes seguir luchando en la guerra. Las condiciones en el frente del Este en la Primera Guerra Mundial eran tan duras que es difícil imaginar qué podría haber cambiado la Inteligencia. En la Segunda Guerra Mundial la Inteligencia empezó a ayudar a los británicos en la segunda mitad de la guerra, cuando eran militarmente más fuertes, durante la primera mitad tenían información de dónde iban a atacar los alemanes pero eran demasiado débiles militarmente y aunque sabían exactamente dónde les iban a golpear. Sabían dónde atacarían los alemanes en Creta, sabían dónde golpearían los japoneses en Asia, pero tenían ejércitos débiles y malos generales.
Ellos vencieron a los U-Boat, a los submarinos, en parte porque tenían buena inteligencia y sabían a donde irían los submarinos. Tenían más buques, más fuerza aérea y más tecnología. Hay que recordar que más allá de la Inteligencia necesitas fuerza militar real para poder llevar las operaciones a cabo. Todos decimos, se ha convertido en un cliché de la Segunda Guerra Mundial, que los aliados hicieron un buen engaño, muy brillante antes del Día D. Lo cual es cierto. Pero los engaños solo funcionaron porque a esa altura de la guerra los aliados eran tan fuertes que tenían tal superioridad naval y aérea que podían planear operaciones y aterrizajes donde fuera. Mientras que no podrían haber llevado a la práctica ese engaño porque los británicos no tenían un ejército para llevar a cabo un ataque de tal envergadura. La Inteligencia es solamente útil si puedes respaldarla con tu potencia militar.
En la Segunda Guerra Mundial intervinieron muchas unidades de voluntarios en ambos bandos. En lo que afecta a España ¿la División Azul tenía sus propios servicios secretos?

No, al contrario, eran dependientes. La División Azul, como bien se sabe, sufrió mucho en Rusia y pagó un alto precio por su gesto en apoyo de Alemania luchando contra el comunismo. Una de las cosas que intento explicar en mis libros es que las lealtades en el mundo en esos momentos eran muy confusas. Muchos países estaban muy divididos. Por ejemplo, en Francia todavía hoy, y desde 1945, el general De Gaulle y sus sucesores llevan intentando argumentar que la Resistencia era el alma de Francia. Muchos historiadores a los que respeto, y es mi opinión también, explican que la Resistencia no representó el espíritu francés. Era el apoyo al general Petain el que lo representaba.
Esta era la mayoría de los franceses. A muchos de los ingleses les caían peor los franceses que los propios alemanes. En todos los países había grandes divisiones. Hay un punto esencial para entender este periodo: toda la gene que luchó en la Segunda Guerra Mundial habían nacido antes de la Revolución Soviética y ellos o su familia tenían propiedades, incluida Gran Bretaña, y toda esa gente tenía mucho más miedo a los comunistas que a los fascistas. Hay que entender eso para comprender los movimientos sociales durante la guerra y cómo se comportaba la gente.
Echando la vista atrás, en Gran Bretaña las divisiones sociales eran muy duras, no tanto como en España, pero sí muy duras. Y todas las clases propietarias en los años 30 y muchos de ellos apoyaban a Franco fuertemente, odiaban y temían al comunismo. Hay que comprender estas fuerzas si queremos entender este periodo.
Y por supuesto el antisemitismo. Una de las cosas que la gente hoy tiende a olvidar. Los franceses eran quizás los peores. Era una fuerza muy potente en Francia, pero también en Gran Bretaña. No quiero decir que quisieran mandar a los judíos a las cámaras de gas, pero no les gustaban los judíos. A la gente se le olvida que toda la literatura de espías escrita en Inglaterra entre las guerras los villanos siempre eran comunistas y normalmente, judíos comunistas. Explícitamente judíos.
La participación de España en la Segunda Guerra Mundial fue muy complicada, ¿cómo se puede explicar su educación?

Franco fue muy pragmático, como bien se sabe. Franco se negó a unirse a Hitler, pero no por principios, sino porque Hitler se negó a pagar el precio que pedía Franco. En 1940 Franco pidió muchas contraprestaciones a Alemania para sumarse a la guerra. Entre otras cosas quería una parte grande del Imperio Francés en África, pero en ese momento Hitler esperaba que Petain y su Francia se convirtiese en un aliado activo de Alemania. Así que no estaba preparado para darle eso a Franco. Pero Franco hubiese entrado en la Guerra en 1940 si Hitler hubiera pagado el precio. Pero a medida que avanzaba la guerra Franco mostró su pragmatismo. La gente que le rodeaba era muy pro-nazi, pero Franco tuvo una visión muy inteligente. Además, le avisaron de que si España entraba en la guerra, las fuerzas navales inglesas estrangularían a España.
La visión de Franco siempre fue pragmática. Por eso sirvió muy bien a los intereses de España en aquel momento.

Volviendo a la parte romántica de los espías. Suelen llamar la atención los dobles espías que han generado mucha literatura –aunque poco ensayo histórico-. Quizá Philby sea el caso más llamativo ¿fueron muy frecuentes personajes de este tipo?
Me fascina la vida de estas personas. Sobre todo porque yo jamás podría haber sido un espía. No tengo el talento para vivir una mentira, además habría vivido siempre atemorizado por recibir un disparo. Una de las cosas que me resulta fascinante es cuántos de esos personajes disfrutaban de lo que hacían. Recibían una carga emocional tremenda.
Otra cosa que he notado con la gente que trabaja en Inteligencia a día de hoy es que tienes que ser un determinado tipo de persona. Te tiene que gustar saber cosas que el resto de la gente no sabe. Es una vanidad de un tipo peculiar. Te tiene que gustar ese secretismo por sí mismo. Casi todo aquel que trabaja en inteligencia se obsesiona por el secretismo y tiene la capacidad de pensar si es racional mantener o no el secreto.
Lo que es fascinante de gente como Philby es que esta gente era disfuncional, emocionalmente hablando. Recibían un “subidón” haciendo parecer estúpidos a los que le rodeaban. Uno de mis personajes favoritos es el espía ruso Anatoli Gubrick. Un joven que había llevado una vida de perros en Rusia, en su infancia y, de repente, cuando todo el país se estaba muriendo de hambre la NKVD le paga para que viva en Bruselas para vivir como un Play Boy uruguayo. Se encuentra con una casa lujosa y con una amante y puede hacer cenas y fiestas. Estaba viviendo la vida de un hombre de negocios burgués. Cuando escribió sus memorias, que están escritas solamente en francés, cuenta como mientras pasaba quince años de cárcel en cárcel, echaba la vista atrás con una emoción tremenda y daba por bueno todo por haber vivido aquella época en Bruselas.
No podías hacer ese trabajo si no sentías esa excitación.
¿Qué personaje desconocido hasta ahora ha encontrado que debería estar en los libros de Historia?

Me fascinó un agente británico llamado Ronald Seltz que entró en Estonia en paracaídas en 1942. La siguiente vez que se le encuentra es en París, en 1944, con un uniforme de la Luftwaffe. Su entrenamiento en Gran Bretaña era de paracaidista. Yo nunca había oído hablar de él hasta que me salió citado. Pedí en los archivos que me preparasen su dosier, que me encontrasen algo sobre Seltz. Cuando volví tenía más de mil páginas de material. Desde su reclutamiento, hasta sus misiones durante la guerra pasando por su adiestramiento. Pero había muchos documentos en los que se intentaba descifrar para qué bando trabajaba realmente. Al final de la Guerra los mejores interrogadores británicos le interrogaron durante semanas. Y no fueron capaces de descifrar para quién trabajaba.
La verdad sobre él, y a mi me daba lástima, es que había sido un maestro en Gran Bretaña, que era un romántico. Estaba haciendo un trabajo muy aburrido en una estación de la RAF (Fuerza Aérea Británica) en 1941 y de repente pudo ver su vida en términos heroicos. Él pensó que podría ir y ser el gran agente en Estonia. Se presentó como voluntario pensando que podría hacerlo porque conocía a los estonios desde antes de la guerra. Cuando salta en paracaídas se encuentra totalmente solo y ve que nadie quiere tener nada que ver con él porque los alemanes están ganando. Los alemanes le capturan y él estaba preparado para hacer lo que fuera para mantenerse con vida.
Me dio lástima y sentí una gran simpatía hacia esta persona. Me daba pena porque había un abismo entre esa idea romántica suya y la realidad y siento que si yo me hubiera encontrado en una situación parecida a la suya, probablemente habría hecho algo parecido. Tiene que sentirse muy solitario una agente británico en un país a merced del bando contrario. Me fascinó.
No puedes leer a cerca de Brestly Park sin que te fascine esa gente. Cuando yo crecí pensando que los héroes eran los pilotos de guerra y los soldados rasos en el campo de batalle y luego ves a estos hombres jóvenes que llevaban ropa de civil que veían como la gente que les rodeaba, incluso las mujeres, pensaban que estaban inventándose excusas para no combatir, para no ir a luchar a la guerra. Se pasaban día y noche, todos los días del año trabajando en oficinas con tanto frío que tenían que trabajar con el abrigo puesto, la comida era terrible y nadie les daba medallas. Aun así consiguieron hacer cosas asombrosas, estos logros matemáticos de envergadura. Me doy cuenta ahora, no lo hice cuando era joven y naif y tenía una visión romántica del mundo, lo increíbles que eran como personas.
¿Seguirá con la Segunda Guerra Mundial o avanzará en el tiempo en su próxima obra?

Vietnam. Acabo de volver de Vietnam. Siempre en mis libros intento pensar: “¿Qué puedo contar a la gente que no se les haya contado ya?”. Realmente no puedo decir que no volveré a escribir otro libro sobre la Guerra Mundial, pero no lo voy a hacer de momento. Escribí “La Guerra Secreta” porque yo creía que faltaba mucho por decir sobre la Inteligencia que no se había dicho. Pero no voy a escribir otro libro sobre la Segunda Guerra Mundial a no ser que no encuentre algo sobre lo que no se haya hablado ya.
Escribí un libro sobre 1914 en su día porque pensaba que había cosas importantes que decir. La gente me escribía preguntándome cuándo escribiría el libro sobre 1915, 1916,… Y no es así. Yo pensaba que tenía algo importante que contar sobre 1914, pero no se me ocurre nada fresco o nuevo que decir sobre 1915 o 1916. Siempre debe ser emocionante.


Con Vietnam uno se emociona mucho y se mete en la historia. Aunque me estoy haciendo mayor pero pienso “Sí, esto es increíble”.

12 jul 2015

EL SANSÓN DE EXTREMADURA


El Sansón de Extremadura, Diego Gardía de Paredes

Posted by AH Antonio in S.XVS.XVITercios
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En Trujillo un 30 de marzo de 1.468 nació un gran soldado, Diego García de Paredes el que a la postre fue llamado “el Sansón de Extremadura” y por ende del Imperio español, diría yo.
De una nobleza de segunda fila alejada de la corte, Diego comenzó sus andanzas soldadescas a las ordenes de Fernando González de Córdoba en 1485 en la guerra de Granada, allí comenzó a forjar una leyenda y una fama que una vez conquistado el reino nazarí le acompañaría a Italia con “El Gran Capitán” que lo tenía entre sus mejores hombres.
Terminada la contienda con el francés, Diego García se dedicó a sobrevivir en tierras italianas, mercadeando en el mercado negro, poniendo se espada al servicio de otros, pero esto era algo humillante para un hidalgo español, así que se dirigió a Roma donde tenía familiares. Se cuenta que al paso de la comitiva papal se originó un gran tumulto que derivó en riña, y como no Diego estaba implicado en esa gresca hasta las trancas, matando a cinco e hiriendo de diversa gravedad a diez más, esto lo vio el papa Alejandro VI, diciendo a su secretario…, a ese español lo quiero conmigo, y así fue porque fue nombrado guarda espaldas del Papa y además terminó como capitán de la guardia papal.
Distintas participaciones en batallas al servicio de los Borgia hicieron
crecer la fama de Diego, además una anécdota viene a incidir en su apodo de “Sansón”, pues en un asedio a Montefiascone facilito la entrada de sus tropas, arrancando las argollas que sujetaban las puertas de la ciudadela, arrancándolas el solo y a fuerza de tirar de ellas, casi nada….El Turco fue el siguiente sufridor de su espadón y ya al servicio del ejercito español se encamino al asedio de Cefalonia, una isla griega que los turcos arrebataron a la República de Venecia, pues bien los turcos defendiendo las murallas utilizaban una especie de ganchos que a modo de pesca los tiraban hacia las tropas asaltantes, los enganchaban con un anzuelo y los subían a las almenas donde acababan con la vida del desdichado soldado, hasta que pescaron a Diego García…, lo izaron pero este se zafó del gancho y comenzó a dar mandobles a diestro y siniestro cargándose a un buen número de turcos, mas de cuarenta jenízaros acorralaron a Paredes que estuvo durante tres días defendiéndose y vendiendo cara su derrota, al final fue apresado pero producto de la fatiga simplemente, este Diego los tenía bien puestos.
Tras esta hazaña el comandante turco decide no ejecutarlo y encerrarlo con el fin de pedir rescate por su persona, craso error, pues Diego ya recuperado del cansancio se libra de sus cadenas y derrumbando la puerta de su celda escapa, le arrebata la espada al guardián y comienza otra vez la fiesta, que duraría hasta que es tomada la fortaleza por españoles y venecianos.

La nueva guerra con los franceses en Italia vería al ya conocido como el Sansón extremeño incrementar su gloria, aunque orgulloso como era no aguantaba reproches ni broncas de nadie, ni siquiera del Gran Capitán. Cuenta que Paredes se enfrentó a unos franceses en un callejón, un paso angosto donde los hijos de la France tenían que entrar de uno en uno, pues bien, se dice que uno a uno se cargó a 2.000 franchutes, ¿algo exagerado no?…
Trpal’pelo” a los gabachos Diego regresó a España como un héroe, aunque rápidamente le despojaron de honores, pues se enfrentó a la nobleza que acusaba a El Gran Capitán de dispendios y traición, hasta llego a retar en duelo a cualquiera que levantase acusación contra el de Córdoba, incluso en presencia del Rey Católico que presionado por los nobles despojo de toda posesión a Diego.
as las guerras italianas, donde como no, les dimos ”

Proscrito y con su cabeza en venta y cobro se dedicó a la piratería por el mar mediterráneo, donde atacaba a franceses y berberiscos. Parece mentira pero con todo lo que hizo e hizo pasar a sus enemigos, tantas heridas de guerra, la caída de un caballo se llevara a la tumba en 1.533 a tan famoso guerrero, Diego García Paredes “El Sansón de Extremadura

11 jul 2015

UN CAPITÁN DE LOS TERCIOS-

La Flandes del siglo XVI vista por un Capitán de los Tercios (I)

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Se podía afirmar sin temor a equivocarse que, en general, todas las provincias de Flandes eran ricas y poderosas. Es la conclusión con la que empieza su crónica Alonso Vázquez, nuestro admirado cronista y Capitán de los Tercios de Flandes. En palabras de un historiador «el autor que más espacio ha dedicado a la descripción pormenorizada de la gente (de Flandes) y de sus usos y costumbres». ¿Españoles del siglo XVI describiendo a otras naciones y no al contrario? Toda una novedad que iremos desgranando.
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FLANDES
El aire de Flandes, dejó escrito el Capitán Vázquez, era húmedo pero saludable y la tierra generaba un excelente pasto para un ganado que era numeroso y bien nutrido. Tanto que llama la atención a nuestro protagonista pues “engendra fecundísimos ganados que dan copiosamente sus crias, y tanta leche, que es cosa increible“. Y no solo vacas, también bueyes enormes de los que ya disfrutaban de su magnífico sabor “[…] de tan sabroso gusto que no hay carne que se les iguale.”
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Tanta lluvia, buena para muchas cosas, era sin embargo penosa para otras: “Hay muy pocas frutas, y esas sin sazón“, “por milagro llegan a tener el sabor que las de España e Italia“.
Claro que tampoco tenían “melocotones, higos, ciruelas, melones, hortaliza muy poca, lechugas, perejil, no se siembran ajos, ni los comen. No hay pimientos, azafran, sal, ni garbanzos, lentejas, arroz, ni almendras, porque todo se lleva de España. No hay olivas ni aceite, en lugar dél se adereza de comer con manteca de vacas. No hay naranjas, ni limones, ni otras frutas desta calidad, ni en las campañas ni montes hay romero, espliego o alhucema, tomillo ni ningún género de hierbas olorosas“.
El vino, los flamencos, lo importaban en cantidades enormes porque el de la tierra “es muy áspero y sin gusto“. Todo lo contrario que la cerveza que merecerá capítulo a parte por su abundancia, excelente sabor y variedad. A la luz de esta información, se entiende más fácilmente que a los comerciantes españoles les interesara que Flandes siguiera en la órbita del Rey de España (y también que la gastronomía no fuera su fuerte).
No había en Flandes “encinas, abetos, pinos, […] pero hay bellas y empinadas hayas, altos y robustos robles y otros muchos árboles […] y todo el año están vestidos de sus hojas“.
No era un clima benigno, ni para la fruta ni para las personas, hasta el punto que se decía “que de doce meses del año, nueve son de invierno y tres de infierno“. A decir de nuestro protagonista, que lo sufrió en sus carnes, los meses de Julio, Agosto y Septiembre eran terribles del excesivo calor que hacía, dándose casos de muerte por insolación. De los otros nueves de meses de frío y humedad ya teníamos más referencias.
Habiendo tanta vegetación por las lluvias tan frecuentes, sí tenían excelente caza y cantidad de animales silvestres (también lobos más feroces y grandes que los de la península) y todo género de pájaros que se criaban en la espesuras de florestas que tenían extensiones enormes y cuya abundante madera se utilizaba para la construcción de edificios y navíos.
Los caudalosos ríos que, viniendo de los Alpes, cruzaban Flandes les proporcionaban buena pesca de agua dulce que “se venden vivos y los tienen en agua en las pescaderias“. La cercanía del Atlántico les proporcionaba abundante y variado pescado de agua salada. El sector del pescado movía mucho dinero, a oídos del autor llegó que “los salmones, doscientos mil (ducados), y las sardinas arenques, un millon y quinientos mil ducados al año“. Y un ducado era una moneda de oro de 3,6 gramos de gran pureza.
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Lonja de pescado, Gante
Las lluvias en Flandes aunque abundantes solían ser finas, las menos veces torrenciales y menos aún convertidas en tormentas porque “no hay truenos, relámpagos ni rayos, ni muchas tempestades, porque como la tierra es tan baja y el aire húmedo y templado no da lugar a que las haya“.
De los moradores de esas tierras dice son dados al comercio pero también, y en mayor medida, a las armas. Tantas guerras habían sufrido en su historia que los había enseñado a ser buenos y valerosos soldados, si bien un vicio generalizado daba al traste con el buen talante de esas gentes. Un vicio casi exclusivo de hombres porque las mujeres lo habían aprendido a controlar, del que sacaban buen provecho y del que hablaremos en la próxima entrega.
Alonso Vázquez (Ocaña o Toledo 1577 – Andújar 1615), Capitán de los Tercios de Flandes y excelente cronista. Nos legó el más extenso testimonio histórico que disponemos sobre las guerras de los Países Bajos desde 1577 hasta 1592, en algo más de 1.700 páginas impresas. «El autor que más espacio ha dedicado a la descripción pormenorizada de la gente y de sus usos y costumbres» enriqueciendo su aserción con numerosas citas y ejemplos.

GUILLERMO DE ORANGE-FUERA DE LA LEY

Efemérides: Guillermo de Orange, fuera de la Ley

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Fue el 15 de marzo de 1581: Felipe II declara fuera de la Ley a Guillermo de Orange, lo acusa de traición, ingratitud y herejía y pone precio a su cabeza: 25.000 coronas y cargo nobiliario. Habría de pagarlas tres años después porque al segundo intento se cobraron la pieza. Sin embargo la pregunta que nos hacemos es: Si los problemas serios empezaron en 1566-67 y generaron tantas pérdidas humanas y económicas durante tanto tiempo ¿Por qué tardó Felipe II catorce años en ponerlo fuera de la Ley y pedir su cabeza?
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Los previos, muy brevemente: Para poner el marco un poco más adecuado, debemos indicar que lafuria iconoclasta de los protestantes se inicia en 1566. La respuesta inicial de la Corona Española, que buscaban fuera proporcional, es enviar a Duque del Alba al frente de una parte de los Tercios Viejos por El Camino Español, para detener la revuelta. La situación se estabiliza incialmente pero con el paso del tiempo se deteriora.
Guillermo de Orange, junto con el Conde de Egmont y el Conde de Horn encabezan una “oposición” de la rica nobleza local que quiere recuperar poder de decisión que habían perdido al abdicar Carlos V en Felipe II, y al poner éste a personas de su confianza en los puestos clave de la gobernación de sus Estados.
De resultas de la revuelta, el Duque de Alba apresa a buena parte de los amotinados (en los que se mezclan motivos religiosos y políticos), juzgando y condenando a muerte, entre otros, al conde Egmont y el Conde de Horn que son ajusticiados. Guillermo de Orange huye porque teme por su vida (estaba detrás de la revuelta por su apoyo financiero) pero, sin beberlo ni comerlo, se convierte en laúnica referencia poderosa de oposición al Rey. Corría el año de 1567.
Criado en la fe luterana su proximidad al poder (muy cercano a Carlos V y también al propio Felipe II) hace que sea educado como católico. Es un ferviente religioso que se mueve entre los dos mundos y aboga, en su fuero interno, por la permisividad religiosa.
Pero mantener esa postura tibia le inhabilita para liderar la oposición al rey, así que escoge:
– Financió a los ‘mendigos del mar’, se alió con los hugonotes (protestantes franceses), formó un ejército para enfrentarse a las tropas leales a su Rey, Felipe II, en 1568.
Felipe II no declara fuera de la Ley a Guillermo de Orange
– En 1573 Guillermo de Orange se convierte al calvinismo –difícil liderar protestantes siendo católico– En el 1574 vuelve a formar un ejército para batallar contra su Rey legítimo.
Felipe II no declara fuera de la Ley a Guillermo de Orange
– Se pasa por el arco del triunfo el Edicto Perpetuo, que él mismo había ayudado a redactar, de 1577, que era un acuerdo de paz. Y no puede, o no quiere, frenar en los territorios que él “domina” elradicalismo protestante que persigue a los católicos.
Felipe II no declara fuera de la Ley a Guillermo de Orange
· Guillermo firma y apoya la Unión de Utrech que es la respuesta de las provincias protestantes a la Unión de Arras (de la provincias católicas que permanecen leales a su soberano). Corría el año de 1579.
Sin noticias de Felipe II. Ahora bien…
El 29 de Septiembre de 1580. Las Provincias Rebeldes y Francia firman un Tratado (Tratado de Plessis-les-Tours) por el que el Duque de Anjou se convierte en ‘Protector de la Libertad de los Países Bajos” o lo que es lo mismo en su nuevo soberano. Eso implica una renuncia explícita de esas provincias a su soberano legítimo materializando lo que Guillermo de Orange había estado preparando durante largo tiempo.
Ahora sí: 15 de Marzo de 1581, Felipe II declara fuera de la Ley a Guillermo de Orange y lo acusa de traición, ingratitud y herejía, poniendo precio a su cabeza.
Poniendo las cosas en su orden adecuado suelen tener más sentido.
Epílogo: El Duque de Anjou tampoco consiguió ganarse la simpatía holandesa.. Resulta que como el francés no estaba satisfecho con el poder limitado que indicaba el Tratado decidió sobrepasarlo a la primera de cambio y empezó por tomar Amberes (1583) en lo que se llamó la “furia francesa“. La apuesta de Guillermo había salido rana, si bien siguió apoyándola aunque el de Anjou tuvo que salir por piernas finalmente. Poco más pudo hacer Guillermo porque en 1582 hay un primer intento de asesinato del que se recupera a duras penas. En 1583 se consumó a la segunda intentona.

ORIGEN DE LA CAMARADERÍA

Los Tercios de Flandes: Origen de la camaradería

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Camaradería puede ser una de las palabras más recurridas de la historia y, como tantas otras aquilatadas en lances de armas, también ésta es española. El término que designa universalmente lafraternidad entre soldados, nace como institución única y ejemplar hace cuatro siglos: “las camaradas” de los Tercios Viejos.
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A diferencia del “contubernio” romano –al que no dejaban de emular– las camaradas carecían de carácter orgánico, pero sin la ligazón transversal de estas agrupaciones para hacer rancho común sin más criterio que el azar o el paisanaje, aquella infantería nunca hubiera llegado a funcionar con la eficacia y combatividad que la hizo legendaria.
Las camaradas fueron un poderosísimo factor de cohesión interna que diferenciaba a nuestros Tercios de otros ejércitos de la época. No respondían a ningún requisito de formación o destino y su dimensión era antes emocional que táctica, pues llegarían a significar mucho más que un mero acuerdo de logística gregaria, prevaleciendo su legado hasta nuestros días. Ocho o diez compañeros de armas compartían la misma “cámara” o habitación alquilada, contribuyendo a los gastos comunes. En campaña, la camarada se mantenía adaptándose a las nuevas circunstancias desde el esfuerzo solidario de cada uno de sus miembros, estableciéndose cometidos de interés: uno hacía de despensero, otro tesorero, otro buscaba leña, otro cocinaba, otro trapicheaba…etc.
Así daba cuenta a su respectiva “Signoria” un embajador veneciano informando, a principios del XVII, de una de las razones de la fortaleza de los Tercios Viejos.
“Hacen la “camareta”, esto es, se unen ocho o diez para vivir juntos dándose entre ellos fé y juramento de sustentarse en la necesidad y en la enfermedad como hermanos. Ponen en esa camareta las pagas reunidas y proveyendo primero a su vivir y después se van vistiendo con el mismo tenor, el cual da satisfacción y lustre a toda la compañía”
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Cuando era necesario distribuir paño, víveres o cualquier otro socorro o pertrecho que asistiera la penuria de las tropas, sargentos y sargentos mayores de compañía daban la instrucción “repártase por camaradas” para que fuera ecuánime. Ante las camaradas no cabían argucias de acaparadores… por la cuenta que a estos traía. No obstante las situaciones de campaña, en el contexto general de nomadismo militar en el que debe entenderse el despliegue de los Tercios, ya fuera a lo largo delCamino Español, en las galeras del Mediterráneo o en las plazas fuertes, fortalezas y presidios que jalonaban las fronteras de los Habsburgo, mayoritariamente los soldados no estaban acuartelados, sino que vivían en “régimen de camaradas”.

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De la raigambre de la institución da idea el que oficiales y Maestres de Campo tenían también sus propias camaradas. La del capitán, formada por soldados viejos bien acreditados y poco pendencieros, añadía la ventaja de mantenerle al tanto de la moral y estado de ánimo de la tropa al mando de la compañía. La del alférez actuaba como una suerte de guarda privada que le protegía de los muchos peligros que implicaba su cometido de portar la enseña durante el combate. Los más modernos estudios de psicología del combate coinciden en que la motivación profunda del soldado, más allá de los espacios comunes de la patria, los grandes ideales o incluso la bandera, vinculan la implicación en la lucha y la aceptación de los sufrimientos y penalidades a algo mucho más tangible y próximo. En este sentido las camaradas refrendaban a cada combatiente la convicción, constatada en la práctica, de formar parte de algo más grande que ellos mismos.
Las camaradas podían asumir también un carácter benéfico o, más en terminología de nuestros tiempos, de “protección social”. Así se “sugería” que los oficiales asumieran en sus camaradas aquellos soldados con menos posibles para que recuperar sus maltrechas haciendas o completar su equipo con el dinero que ahorraban, siendo relevados de la mesa por otros compañeros necesitados una vez superado el mal momento. Todo un ejemplo de solidaridad para aquellos para aquellos soldados profesionales, sin el que resulta impensable concebir situaciones como las que cita Quatrefages en la carta que los soldados de Flandes dirigen a los amotinados de Alost pidiéndoles que, pese a haberse salido de disciplina por el prolongadísimo impago de haberes y otras penurias acumuladas, retomasen las armas para socorrer a los sitiados en Gante por los herejes:
“Siendo como somos… en la afición propios de hermanos… prometemos como Españoles y juramos como cristianos… de morir por ellos… porque Españoles pelear tienen por gloria y vencer por costumbre. Pues vamos señores por amor de Díos a socorrer el castillo de Gante donde están nuestros amigos y hermanos.”
Ni que decir tiene que a los amotinados les faltó tiempo para tomar toledanas, vizcaínas, picas y arcabuces partiendo con la mayor diligencia en socorro de Gante para, una vez liberada la plaza, tornar a su amotinamiento en reivindicación de haberes y compromisos incumplidos. Esta situación habría sido absolutamente impensable –lo es aún hoy en día, o quizá más hoy en día – en otra Infantería que no fuera la Española de aquellos siglos terribles y maravillosos.
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Pues esto es, señores, lo que eran y deberían seguir siendo “las camaradas”, como forja y crisol de lo que hoy entendemos por camaradería. Más allá del preciso origen y significado de ambos términos, a todos consta que han sido asimilados por fuerzas armadas de muchos otros países y aún como jerga de aproximación en partidos políticos, sindicatos, y regímenes afines. Huelga decir que toda semejanza de estas acepciones con la camaradería inspirada por nuestros antepasados españoles en la profesión de las armas, no es tanto mera coincidencia como oportunista y espuria apropiación indebida.
Así les ruego que tengan todo esto muy en consideración, tanto por el homenaje a nuestros antepasados como por honrar el contenido profundo de tan hermosa palabra para que sea administrada conforme a su dignidad, reservándola así para quienes realmente sean merecedores de ella.
Miguel Ortego
Miguel Ortego Agustín, vallecano de nacimiento y toledano de adopción, es un apasionado de la historia militar en general y particularmente de la de España. En especial de la Guerra Civil Española, La Guerra de Marruecos y sobre todo de la Infantería Española en el periodo que va de los siglos XV al XVII. Veterano de Infantería de Marina, es suboficial de la reserva del Ejército de Tierra y colabora habitualmente en revistas de historia militar y actividades de recreación histórica.

JUAN DE AUSTRIA

Juan de Austria: el nacimiento de una leyenda

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Todos conocemos un tanto la vida de Juan de Austria: Vencedor de las Alpujarras, héroe de Lepanto y destinado a solucionar el nudo gordiano de Flandes. Antes, claro, de que le sobreviniera la muerte de manera prematura, como le ocurre a los que se convierten en leyenda. Lo que no sabe ya tanta gente, es que, cuando nació Jeromín*, no parecía que el destino le tuviera reservado ese lugar en la Historia. Ni siquiera se sabía cuando había nacido (ni año, ni día). Lo que sí se sabe es donde, concretamente, fue concebido ¡Qué cosas!
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El “pobre” Carlos I estaba ya entrado en años. El cuerpo dolorido de tantos viajes y luchas. Con el alma ya cansada de soportar el peso de un Imperio que no hacía más que crecer pero al que le salían grietas que lo ponían en riesgo. Faltaban todavía diez años para que abdicara en su hijo Felipe así que todavía le quedaba mucho trabajo por delante.
Con 46 años a sus espaldas, viudo y de vueltas de todo, fue a Ragensburgo (Ratisbona) donde se celebraba la Dieta Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico y que él, como Emperador, presidía. Allí reverdeció por un tiempo el ánimo del monarca. No fue por la Dieta (que resultó un poco fiasco) sino porque conoció a una bella y rubia alemana: Bárbara Blomberg. Una chica (mayor de edad) de voz dulce que cantaba como los ángeles en el coro de la Catedral.
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No entraremos en detalle pero cierto es que además de reverdecer el ánimo, también lo hizo la pasión y fruto de aquellos amores nacería, meses más tarde, el pequeño Jeromín.
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Esos amores tuvieron lugar en una habitación concreta, de un establecimiento concreto, de una plaza concreta, en una ciudad concreta: El Goldenes Kreuz. Situado en un antiguo castillo patricio del siglo XIII, en pleno corazón de Ratisbona. El establecimiento muestra ahora orgulloso en su fachada una inscripción que deja claro que el famoso vencedor de Lepanto fue concebido allí.
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“He hath here at late hour / Kissed a virgin’s lips / A boy who resembled his father arose,/  Don Juan of Austria / Who, at the battle of Lepanto / Defeated the Turkish fleet / God bless him Now and forever”
en una traducción libre: “Él aquí en horas tardías/Besó los labios de una virgen/Un chico que se parecía a su padre se levantó/Don Juan de Austria/Quién en la batalla de Lepanto/Derrotó la flota turca/Dios le bendiga/Ahora y para siempre”.
La vieja posada imperial sigue abierta al público como hotel, así que si pasáis por allí tal vez queráis visitar donde gustó ser concebido uno de nuestros españoles más ilustres.
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Volviendo a la duda inicial sobre cuando fue su nacimiento la teoría más lógica es que fue concebido en mayo de 1546, lo cual hace verosímil que naciera en 1547. Con respecto al día es más que probable que Juan de Austria escogiera su día de nacimiento haciéndolo coincidir con el de su padre en honor a él y como muestra de respeto. Pero, perdón por el acomodo, nosotros tenemos otra teoría: La fecha del nacimiento de Juan de Austria fue, en realidad, el 6 de junio de 1554, cuando el Emperador Carlos lo reconoció como hijo, hasta entonces solo era Jeromín.
* Le llamaban Jeromin, porque la madre se casó al poco tiempo con Jerónimo Píramo Kegell (Jerôme Pyramus Kegel), con lo que al niño se le llamaba «Jerónimo» o «Jeromín», derivando del nombre de su padrastro.