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29 nov 2014

MANUEL GOMEZ de VALENZUELA NIETO DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA HEROE DE LA LEGION

Heraldo de Aragón 1 Sábado 29 de noviembre de 2014        
CULTURA &OCIO

Manuel Gómez de Valenzuela, en Zaragoza, donde se ha instalado tras una carrera diplomática de más de cuatro décadas. JOSÉ MIGUEL MARCO

PUBLICACIÓN
Investigación. La Institu­ción Fernando el Católico ha editado el trabajo del zaragozano Manuel Gó­mez de Valenzuela, un vo­lumen incluido dentro de su colección de Fuentes Históricas Aragonesas.

El zaragozano Manuel Gómez de Valenzuela recoge en un libro 240 documentos fechados entre los siglos XV al XVII sobre casos de compraventa de personas de todas las edades.


ZARAGOZA. «En Zaragoza, y en todo el Reino de Aragón, hubo es­clavos, aunque menos que en el resto de España». Manuel Gómez de Valenzuela (Zaragoza, 1944) ha buceado por los archivos y ha do­cumentado, al menos, 240 casos entre los siglos XV y XVII. Son 240 personas que vivieron priva­das de libertad, que se dedicaban, en su mayoría, al servicio domés­tico, y que eran consideradas «au­ténticos artículos de lujo».
Este libro, publicado por la Ins­titución Fernando el Católico, aborda un fenómeno que en Ara­gón no había sido objeto de un es­tudio general. Gómez de Valen­zuela decidió investigar en pro­fundidad este tema tras encontrar un documento que recogía la ven­ta de una esclava. Aquel papel des­pertó su curiosidad por conocer los aspectos concretos sobre el tráfico de esclavos, que, según afirma, «no constituyó un elemen­to fundamental en la economía aragonesa de la época». Prueba de ello es que no se reguló su estatus mediante normas legales como fueros u ordenaciones. «Aquí no existió una bolsa de esclavos, co­mo sí ocurrió en Barcelona o Va­lencia», continúa, pero hubo «nu­merosas transacciones individua­les de una persona a otra».
El autor de la publicación visitó el Archivo Histórico de Protoco­los de Zaragoza, los municipales de jaca y Zaragoza, el provincial de Huesca, el Diocesano de Jaca y el de Casa Lucas de Panticosa. Una ardua tarea para localizar aquellos escritos relacionados con la com­praventa de esclavos, los intentos de fuga o su liberación. «No se tra­ta -menciona- de una recopila­ción exhaustiva, sino de un mues­trario de 243 documentos».
La mayoría de estas personas procedía de países islámicos. «La primera sorpresa con la que me to­pé es que, lejos de lo que se pien­sa, muchos de los esclavos, hasta finales del siglo XV, venían de la costa del Mar Negro, de Bulgaria, Crimea o Rumanía», y eran envia­dos por los mercaderes genoveses vía Valencia o Barcelona. Se en­cuentran también habitantes del norte de África, que llegaban en las caravanas del Sáhara o a través de negociantes portugueses.

«Objetos, no sujetos»
Manuel Gómez de Valenzuela, li­cenciado en Derecho y en Filo­sofía y Letras, ejerció la carrera diplomática desde 1968 a 2012. Hasta su jubilación, fue embaja­dor de España en Emiratos Ára­bes, Mauritania, Siria, Kuwait, Alemania o Egipto, entre otros destinos. Ahora pasa su tiempo libre en los archivos, buscando documentos relacionados con la historia aragonesa. El fenómeno de la esclavitud le fue aportando nuevos e interesantes datos: «Ca­recían por completo de dere­chos. Estaban reducidos al rango de objetos de derechos, no de su­jetos» y, por lo tanto, «sometidos a la voluntad del amo».

Se concentraban, sobre todo, en las ciudades, al servicio de nobles y artesanos acaudalados. «Mu­chos se dedicaban a las tareas do­mésticas», aunque también había quien ayudaba a algún gremio. «Eran carísimos. Un esclavo va­lía, aproximadamente, lo mismo que tres caballos o 105 ovejas en el siglo XV». Sus dueños se encar­gaban de su manutención y atuen-` do y «tenían ese estatus de por vi­da, a no ser que el propietario de­cidiera lo contrario» porque «se hubieran convertido al cristianis­mo o en agradecimiento de los servicios prestados».
«Algunas familias llegaron a te­ner hasta 12» y «lo más terrible es que también había niños». «El es­clavo era una cosa, no una perso­na, y es aterrador comprobar que compraban bebés de incluso cua­tro meses». «Generalmente vivían como criados, aunque a veces figura que tenían cadenas o los mar­caban al fuego», apunta. De hecho, el libro recoge una referencia a es­te maltrato, con una venta fecha­da en diciembre de 1541.

Intentos de fuga
«Las fugas eran muy frecuentes, a juzgar por las cláusulas de evic­ción de los contratos y de los pre­gones conservados». En este sen­tido, el autor del libro pone de ma­nifiesto que su destino preferido era Francia, «donde podían consi­derarse libres», a través de los va­lles de Tena y Canfranc. Desde allí regresaban a Argelia o Marrue­cos. Era también la ruta elegida por los fugitivos de Valencia o Ca­taluña, «que encontraban compli­cidades entre los mudéjares del Maestrazgo y otras zonas arago­nesas». Entre los casos que inclu­ye esta publicación está el de una esclava que se escapó acompaña­da de un escudero que formaba parte de la casa de un notario.
«Cuando se fugaba un esclavo y su amo lo denunciaba, se manda­ba pregonar por toda la ciudad ofreciendo una elevada recom­pensa a quien lo devolviera o die' ra datos para su captura». El anuncio incluía los rasgos físicos más destacados del fugitivo.






25 dic 2007

VALENZUELA LA GLORIA EN EL TERCIO DE EXTRANJEROS



BIOGRAFÍA DEL TTE.CORONEL
VALENZUELA HASTA SU DESTINO
AL TERCIO DE EXTRANJEROS
(1881-1922)

El heroico Teniente Coronel de Infantería D. Rafael de Valenzuela y Urzaiz nació en Zaragoza el 25 de Julio de 1881.Tuvo su cuna en el que fue antiguo palacio de sus próximos parientes los barones de la La Linde, actualmente casa número 6 de la Plaza de Sas.Acusa todavía este edificio en su fachada y en el airoso alero de su tejado la suntuosidad de su pasado.
Fueron sus padres dos preeminentes figuras de la alta sociedad aragonesa, Con elevados arraigos también en la andaluza. Era ella Da Joaquina Urzaiz y Cavero, fallecida, a una edad muy avanzada en plena lucidez intelectual. Magnifica sonora dotada de una clara inteligencia y de extremada simpatía. El padre D. Rafael de Valenzuela y Sánchez Muñoz, aunque nacido en Andujar, estaba ligado a brillantes familias aragonesas por estrecho parentesco.
El recién nacido fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la parroquia de San Gil actuando como padrinos D. Rafael Sánchez Muñoz barón de la Linde y De Teresa Cavero Álvarez de Toledo, abuela materna del neófito. Por ausencia de esta ultima señora le represento en el sagrado acto la condesa de Fuentes.
Desde sus primeros años manifestó un carácter amable y cariñoso, una despierta inteligencia y una recia voluntad de respeto y obediencia. De todas sus muchas buenas cualidades dio brillantes muestras en sus años de estudios elementales en el colegio del Salvador de los padres Jesuitas. En él cursó también con notable aprovechamiento los años de bachillerato, recordando a lo largo de su vida el agradable recuerdo de aquellos tiempos así como de sus compañeros y profesores de entonces. Esto lo demostró posteriormente al ser de los primeros en pertenecer a la asociación de antiguos alumnos a cuyas fiestas y reuniones asistía siempre que su estancia en la ciudad se lo permitía.
Próximo ya a terminar sus años de colegio fue descubriendo su ardiente vocación por la carrera de las armas a la que hizo voto de consagrar su vida, cosa que cumplió a la perfección como más adelante veremos.
Eran aquellos tiempos de las guerras de Cuba y Filipinas.
La precisión de tener que reclutar nuevos oficiales con urgencia para reponer las bajas y satisfacer las necesidades denlas campañas obligaba a convocar frecuentes oposiciones para cubrir las vacantes de las armas. En la academ4 a, que dirigía el entonces Comandante de Pontoneros, D. Antonio Mayandia en Zaragoza, hizo el aspirante Valenzuela su preparación para el ingreso en la Academia Militar, cosa que realizó con gran aplicación y estimulo en parte de los años 1896-97.
Su marcada preferencia por el arma de Infantería le llevó a Toledo. En su Alcázar fue filiado como cadete el 29 de junio de 1897,perteneciendo a la llamada VI Promoción.
Ya en este examen dio pruebas de su inteligencia al conseguir ingresar dentro del primer cuarto de la promoción compuesta de 327 cadetes.
Dentro de la Academia pronto se hizo destacar por su espíritu, su clara inteligencia y su aplicación, avanzando de tal modo dentro de la escala de sus compañeros que ala terminación de sus estudios fue promovido a oficial con el numero 14 entre los 348 ascendidos a segundos tenientes de su promoción.
No había cumplido entonces los 16 años, necesarios para el mando de tropas, y hubo de solicitar permiso especial para incorporarse el 1 de Julio de 1898, en Zaragoza, al Batallón de Cazadores de Alba de Tomes nº 8, que fue su primer destino.
Estaba entonces en su periodo álgido la guerra Hispanoamericana.
Nuestra escuadra habría de ser fatalmente destruida en el combate de Santiago de Cuba al intentar el Almirante Cervera a conciencia de su sacrificio, romper a viva fuerza el bloqueo de este puerto. El mismo día que el Alférez Valenzuela hacia su presentación en el cuartel, el desembarco y avance de las columnas de invasión producía aquellos gloriosos combates de Caney y de San Juan en los que moría heroicamente el General Vara de Rey y sufrían con estoicismo sus tropas el 60% de bajas, cifra no superada hasta entonces en los anales de la historia,
La impaciencia de Valenzuela por tomar parte en esta campaña, por cruzar el mar y acercarse a sus compañeros que se batían, no va a encontrar manera de calmarse. La lucha agoniza rápidamente. Se rinde Santiago de Cuba y se inician las negociaciones para la paz. Llegan para España años de depresión y de tristeza.
La fe de Valenzuela no por ello se debilita ni decae.
Comprende que hay que alternar la vida rutilante de los cuarteles con los afanes del estudio. Se consagra a ellos sin reposo. No le interesa solo la lectura y cuestiones militares sino también el estudio de los clásicas. Sintió verdadera preocupación por los idiomas llegando a obtener él posee de franges, alemán e ingles así como él traduce de italiano.
Hasta fin de febrero de 1899 sigue prestando sus servicios en el Batallón ya mencionado pasando en esta fecha destinado al Batallón Cazadores de Barbastro nº 4.Con su nuevo Batallón cooperó los días 26 de Junio y 2 de julio a la represión de desordenes y huelgas que se produjeron en la ciudad de Zaragoza.
El 21 de marzo pasa destinado por R.0.al Regimiento de Infantería Galicia nº 19. El 19 de febrero de 1902 marchó con su Regimiento a Lérida hasta el 2 de marzo, con motivo de las huelgas de Cataluña.
Por R.O. de 24 de noviembre de 1902 fue destinado al Regimiento Borbón siendo muy poco después nombrado Ayudante de Campo del Cáp. General de Aragón D. Emilio March García.
En el año 1903 es la jura de fin Majestad Alfonso XIII. Para celebrar tan fausto motivo se crea la medalla llamad de la Coronación siéndole concedida dicha condecoración por R.O. de 10 de mayo. Es la primera medalla que prende en su guerrera con un cariño, orgullo y una entrega y lealtad a su Rey que no la abandonara nunca. Dos años después, 13 de enero de 1905,se le concede la merced de habito de la Orden de Santiago. Se dibuja sobre su guerrera azul la roja venera que llevara hasta su muerte y que estimulara, como también el ser maestrante de Zaragoza, todavía mas su caballerosidad y bravura.
El 22 de junio de 1905. perteneciendo al Regimiento Infante nº 5,paso revista de inspección decretada en la R.Q. de 15 de marzo ante el Cap. General de la 5ª Región obteniendo la siguiente conceptuación:

Valor ......................Se le supone
Aplicación y capacidad..... Mucha
Conducta....................Buena
Puntualidad en el Servicio..Mucho
Táctica.....................Mucho

En 1908 toma parte activa en el festejo del centenario de los Sitios, mereciendo por su trabajo entusiasta una expresa felicitación del Ministro de la Guerra, Y, alcanzando el honor que le llenara siempre de alegría, de llevar sobre su pecho grabada en plata la imagen del General Palafox por el que sentía como militar y zaragozano gran admiración
Por R.O. de 3 de marzo de 1909 se le concede el empleo de Capitán de Infantería con antigüedad del 1º Febrero del mismo año.
Con esta tercera estrella se hace realidad una de sus más grandes ilusiones ser capitán, mandar, instruir, educar a una entera compañía de soldados.
Destinado a Algeciras es elegido Ayudante por el Gobernador Militar del Campo de Gibraltar General Domingo Bazan.
Al iniciarse, poco después de hacerse cargo de su actual destino, las campañas de Marruecos solicita incorporarse a África y se le destina el 26 de julio a las ordenes del Comandante en jefe de las fuerzas de operaciones en Melilla para que lo emplee en él puesto que considere más oportuno. El día 31 del mismo mes es destinado al Batallón de Cazadores de Llerena nº 11, uno de los que más bajas tuvo en el Barranco de Lobo, incorporándose al mismo con toda urgencia y entusiasmo.
Con dicho Batallón intervino en las acciones de fuego sostenidas con el enemigo el día 5 de agosto con ocasión de la construcción de un blocaos entre la primera y segunda caseta. Intervino después en la protección de la conducción de convoyes mandados por el coronel Pérez Jaramilloy sosteniendo fuego con el enemigo el día 6 de septiembre.
Por R.O. del 25 del mes citado es destinado al Batallón de Cazadores de Talavera nº 18 encontrándose presente el día 30 en el combate sostenido con el enemigo en Zeluán al proteger la retirada de la División de Cazadores de Llerena.
Hasta el 30 de octubre permaneció con el Batallón de Talavera en el destacamento de Tahuima marchando dicho día a Zeluán por haber sido relevado el destacamento.
El 2 de noviembre marchó con su Batallón a Melilla escoltando al General Tovar y Marculeta y estableciéndose en el campamento de Tiranad donde continuó hasta el 6 que a las, ordenes del General de Brigada D. Ricardo Morales Yaguero salió en dirección a Dar-el-Harlin-Bisar, continuando por Tafarat, Tardif e Hidun donde quedó dedicado al trabajo de fortificación, hasta que el 15 regresó a Melilla, quedando en el campamento de Tirana. El 25 a las ordenes del General anteriormente citado se dirigió a Nador continuando la marcha al collado de Atlaren pasan do por Taurat y Estefet llegando a la primera de dichas posiciones después de sostener un ligero tiroteo y quedando en dicho punto hasta el 10 de diciembre que a las ordenas del General de División D. Antonio Tovar salió con su Batallón recorriendo Taxuda y Tija y los poblados de Beni-Bui-Frur Benisidel y Benisicar, regresando al campamento el mismo día.
Por R.0 de U de diciembre de 1909 es destinado Ayudante de Campo del General Gobernador Militar del Campo de Gibraltar.
Por R.O. de 21 de marzo del 1910 se le concede la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo por su distinguido comportamiento y meritos contraídos en los combates mantenidos en las inmediaciones del Zoco del BERI-BUI-FRUR el día 30 de septiembre ultimo.
Por R.0. manuscrita se le concede el 27 de mayo la medalla de Melilla con dos pasadores.
El día 2 de octubre de 1910 contrajo matrimonio con Doña María Manuela Alcibar Jáuregui Latorre. Dicha boda se celebró en la capilla del palacio de Goicoechea propiedad de la novia.
Con fecha 8 de febrero se le concede la Cruz de la clase del Mérito Militar con distintivo rojo pensionada como mejora de recompensa de lo que se le concedió el 30 de mayo ultimo.
Un año después se recrudecen las agitaciones de Melilla y nuevamente siente Valenzuela la llamada apremiante de la guerra. Solicita su destino a aquella plaza siendo agregado al Batallón de Talavera nº 18, incorporándose a dicho Batallón el día 13 de abril de 1912 en la posición de YHADUMEN. El 13 de mayo marchó a Taunat Hamet sosteniendo fuego con el enemigo el que hicieron muchos prisioneros. El día 15 ocupó con su Batallón la vanguardia de su Brigada en la posición de Haldu-Alall-UKaddur. En dicha posición sostuvo combate con el enemigo al que se rechazo y obligó a dejar sus muertos en nuestro poder, entre ellos el jefe de la harca Mohamed-Ad-Mizzian,
Por sus numerosos méritos y brillante comportamiento en les acciones anteriormente citadas se le concede la Cruz de 1ª Clase con distintivo rojo. Pero su gran ambición, tan honrada como la previenen las ordenanzas militares, de lograr un ascenso, de mejorar su carrera, no ha podido conseguirse todavía. Es demasiado joven todavía y ha de tener paciencia para saber esperar.
Otro periodo de paz y otra vuelta por la Península en espera de nuevas operaciones. Ahora tardan poco en presentarse.
El 20 de junio marchó de nuevo a Tetuán a incorporarse al Batallón de Barbastro donde ha sido destinados. El día 22 de junio asistió con su Batallón a las ordenes del TCOL. Calero Ortega al combate sostenido con el enemigo en las inmediaciones de Lucien donde fue levemente herido.
El día 8 de julio asistió con su Batallón a las combates desarrollados en las proximidades de Tetuán regresando el día 10 a Lucien e interviniendo al día siguiente en combate para defensa del campamento. El 4 de agosto a sostener nuevos combates marchó a Tetuán.
Por R.0. de 7 de octubre de 1913 fue ascendido a Comandante de Infantería por los méritos contraídos y distinguidos servicios prestados en los hechos de armas y operaciones efectuados hasta el 24 de junio en las inmediaciones de Tetuán.
Tiene entonces el Comandante Valenzuela 31 años y el salto en el escalafón lo supone tener ya asegurada una brillante carrera para siempre sin necesidad de nuevas fatigas ni peligros. Seria el momento deseado de regresar a Zaragoza, contar allí sus aventuras y de pasear con orgullo por los cuarteles aragoneses su ancha estrella de ocho puntas tan gloriosa y valerosamente conquistada. Pero no es Valenzuela de esa condición vanidosa y vulgar. El ama intensamente su carrera y entregarse a ella sin egoísmos ni jactancias, es suprema aspiración suya. Apoyado por Primo de Rivera que cada vez le aprecia mas y le valora en mas alto, logra la difícil coyuntura de quedar de 2º jefe en ese mismo Batallón de Barbastro.
17 de abril de 1914 le fue concedida la Cruz del Merito Militar de 2ª Clase con distintivo rojo pensionada por los méritos contraídos en los hechos de armas, operaciones efectuadas y servicios prestados desde el 25 de junio a fin de diciembre del año anterior, en las inmediaciones de Tetuán.
Entradas las operaciones en un periodo de calma y laxitud, vueltas las Unidades a la tediosa vida de sus campamentos decide reintegrarse ala guarnición de Zaragoza y siendo destinado el 17 de septiembre de 1915 al Regimiento Galicia nº 19. En este Regimiento permanece 5 años en distintos y sobresalientes destinos.
Por R/0 de 10 de junio de 1917 se le concede adicionar ala medalla del Rif que posee el pasador Tetuán con aspa roja en la cinta de la de Marruecos.
Por R.O. de 30 de diciembre de 1917 se le concede a su Regimiento un premio de 250 Pts. como resultado de los exámenes estadísticos de instrucción de tiro y al Comandante Valenzuela le anotan esta hecho en su Hoja de Servicios como director Jefe de Instrucción que es de las Academias regimentales.
El 31 de marzo de 1919 el Cap. Gral de la V Región Gral Ampudia lo nombra su Ayudante personal.
El 5 de noviembre del mismo año asciende por antigüedad a Teniente Coronel siendo confirmado en el mismo destino con su nuevo empleo. Con 38 años, un destino cómodo y en su ciudad parece indicado seguir en Zaragoza, donde además, su reputación en la milicia, en la vida cultural y en la alta sociedad se acrecientan cada día. Pero ocurre el año 21 el derrumbamiento del frente de Melilla. La propia plaza está en peligro.
Acuden con toda urgencia Millán Astray y Franco con sus legionarios.
Valenzuela siente otra vez la atracción invencible del peligro. Su General le consiente solicite la marcha a África. El 10 de septiembre es destinado en comisión a las ordenes del Alto Comisario de España en Marruecos, incorporándose el día 13.
El Comandante General de Ceuta le destina en comisión a mandar el Batallón del Regimiento Extremadura nº 15 tomando el mando del mismo en la posición de zoco del Had de Binsicar. El 4 de octubre recibe orden de ser relevado su Batallón y al mando de éste se traslada al Campamento de Alfonso XIII en Melilla y en donde permaneció solo dos días ya que el 6 partió para Nador.
En Nador forma parte de la columna del General Sanjurjo y el día 10 por orden de su General salió con su Batallón hacia la Esponja, primer objetivo de la operación que realizó y donde sostuvo ligero tiroteo con el enemigo al que consiguió rechazar de las posiciones que ocupaba. Marchó posteriormente sobre la posición de Taxda logrando rechazarlo también.
Regresó al campamento donde permaneció hasta el día 14.Del campamento de Seganga sale al mando de su unidad formando parte de la vanguardia de la columna del Gral Sanjurjo hacia la Alcazaba de Zeluán tomando parte en la ocupación de la misma y de la posición de Bugenzein después de sostener violento fuego con el enemigo, regresando una vez conseguidos los objetivos referidos al campamento de Seganga.
El 23 y por orden del jefe de la columna, Gral Sanjurjo, sale con su Batallón hacia Zeluán tomando parte el día 24 en la ocupación de Monte Arruit que efectuó sosteniendo ligero tiroteo con el enemigo y regresando sin novedad al campamento.
Pasó su Batallón el día 1 de noviembre a formar parte de la columna del Gral. Neila, partiendo el día 7 por orden del jefe de su columna, hacia las lomas de Ardid-Uali en la meseta de Iguerman donde sostuvo nutrido fuego con el enemigo apostado unos 600m. de ésta y al que consiguió rechazar con bastantes bajas a un que teniendo que lamentar bastantes también por su parte. Posteriormente cooperó en la acción combinada llevada a cabo por las columnas de los Generales Neila, Sanjurjo y Berenguer para ocupar las posiciones de Yaramen y Tifasor. El día 13 se trasladó con su Unidad a la Granja Agrícola Melilla. A1 día siguiente sale para Seganga tomando parte posteriormente en la ocupación de Ras-Medna que efectúa después de sostener con el enemigo nutrido e incesante fuego.
El 24 cesa en el mando del Batallón, que lo mandaba en comisión, por incorporación del TCOL. D. Luis Muñoz García jefe de plantilla del mismo, y marchando a la plaza de Melilla quedando a las ordenes del Comandante General de este territorio.
Por R.O.C. de 25 de noviembre se le concede la Cruz Sencilla de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
El día 16 de febrero es destinado al Regimiento de Ordenes Militares de guarnición en Estella.
El día 1 de marzo según orden general de la Alta Comisaría De España en Marruecos, el Tte. Coronel Valenzuela fue citado como distinguido por el Coronel Saroen la primera acción sobre Dar-Dríus y por el Gral. Sanjurjo por los combates a que asistió formando parte de su columna, distinguiéndose especialmente en el combate de Taxuda al mando de su Batallón y el 7 de noviembre formando parte de la vanguardia que condujo acertadamente y con gran decisión, así como a la toma y ocupaci6n de Ras-Medua, en donde contribuyó eficazmente al mando de sus fuerzas.
En el Regimiento de Ordenes Militares solo estuvo unos cuantos meses sin embargo deja su breve paso muy honda huella.
Por R.O. es designado para el mando del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas nº 5 de nueva creación. Toma el mando del Grupo y se dedicó desde los primeros momentos a los trabajos de organización y preparación del mismo pero sin dejar por eso de operar con él.
El día 24 de octubre marchó al campamento de Dar-Dríus donde tomo el mando de las tres compañías del primer Tabor ya organizado. El 25 marcha con ellas a las Casas de Abbada y el 26 en vanguardia de la columna del Centro mandada por el Gral. Sánchez Ortega. Con gran decisión atacó y tomo el Monte Tayudalf apresando un cañón de 9 cms que tenían los moros allí emplazado. En la orden general de la vanguardia dada por; el Coronel del Regimiento de Melilla D. Agustín, Sánchez Morato se felicitó; al Teniente Coronel Valenzuela por la brillante actuación del Grupo. También fue felicitado por el Alto Comisario Gral. Burguete por conducto del Comandante General.
El 27 marchó a Melilla continuando en loa trabajos de organización del recién creado pero ya glorioso Grupo, cuando por sorpresa y sin pedirlo se le destina por retiro voluntario de Millán Astray al puesto de mas honor en Marruecos:
El mando del "TERCIO DE EXTRANJEROS".
Es el momento culminante de su brillante carrera.
Por R.O. del 15 de noviembre de 1922 (D.0. nº257) es destinado el Teniente Coronel D. Rafael Valenzuela Urzáiz para mandar el Tercio de Extranjeros. Antes de hacerse cargo del mismo y por orden del Excmo. Sr. Ministro de la guerra emprende viaje a Madrid para recibir instrucciones permaneciendo en la Corte hasta el día 29, día en que marcho a Ceuta para hacerse cargo del Tercio.
Estaban entonces distribuidas las Fuerzas de la Legión en los sectores Oriental y occidental del protectorado, siendo su despliegue en detalle el siguiente:
Primera Bandera en Tafersit, con sus Compañías 2ª y 3ª en el Pequeño destacamento de Buhafora.
Segunda Bandera en la posición de Bien-Tieb, con la 5ª y 6ª Compañías destacadas en Dar Mizzian.
Cuarta Bandera en el Campamento de Len Behasa, sector de Dar Quebdani {Zona de Melilla), con la 16ª Compañía destacada en Sidi Mesa—ud.
Tercera Bandera en el campamento de Uad Lau, con la 8ª y 9ª Compañías destacadas en M'ter (Zona de Tetuán).
Quinta Bandera en el destacamento de Ain Grana, zona de Larache,
Sexta Bandera en la zona de Xauen.
La Plana Mayor del Tercio en el campamento de Dar Riffien, cuna de la Legión.
Una vez tomado el mando por el Teniente Coronel Valenzuela su deseo es tomar en el menor tiempo posible contacto con sus unidades que despliegan en zonas tan distantes. Así el día 10 de Diciembre sale para Xauen donde despliega la sexta Bandera con misión de prestar los servicios de seguridad y protección del sector, al mismo tiempo que escoltar los convoyes de aprovisionamiento a las distintas posiciones. La Bandera es revistada por su nuevo Teniente Coronel Primer Jefe de La Legión, finalizada ésta dirige una alocución a la Bandera por su magnifico espíritu y estado de disciplina, así como por el compañerismo y fraternidad demostrados en su trato con los demás cuerpos que guarnecen el sector.
Tras esta visita de inspección sale para Ceuta y mas tarde el, día 21 vuelve a visitar la 6 Bandera en el Campamento de Buharrak, regresando a Dar Riffien dos dial mas tarde.
Después de inspeccionar todas sus fuerzas del sector Occidental del Protectorado, el tres de Enero en el vapor "Hespérides" por vía Málaga se dirige a Melilla.
Conocer de cerca la situación de sus Unidades en el sector oriental preocupaba al Teniente coronel Valenzuela, la situación en este sector era cada vez más critica. El mes anterior sale la primera Bandera del campamento de Tafersit formando parte de una columna, pares proteger un convoy a las posiciones de Tizzi Azza y Benítez y acudir con toda rapidez en auxilio de un Tabor de Regulares que ha sido atacado por un enemigo numeroso. La bandera se dirige a las alturas de la Posición Viernes y mediante una hábil maniobra, sorprende al enemigo, con el que entabla combate, teniendo la compañía que lanzarse al asalto a la bayoneta para apoderarse de las mencionadas alturas, de las que desaloja a los harqueños, después de reñida lucha al arma blanca; sufriendo la mencionada Unidad las bajas del Alférez D. Armando de la Aldea y seis legionarios muertos, más catorce heridos, consiguiendo con su brillante empuje despejar la situación y poner en fuga a los adversarios, debiéndose el éxito de esta operación a la hábil maniobra realizada por el Comandante Jefe de la Bandera D. Francisco Franco Bahamonde.
Llega a Melilla el día seis el Teniente Coronel Valenzuela, e instala su Puesto de Mando en el campamento de Buhafora. Revista las Unidades del Sector e inspecciona de forma especial los servicios de protección de los caminos que conducen a las posiciones de Tizzi-Azza.
Con gran satisfacción observa el teniente Coronel Valenzuela que sus Unidades cumplen fielmente, demostrando un elevado espíritu de sacrificio; el temple legionario ya conseguido, da a estas fuerzas al margen del combate, la seguridad y veteranía de una fuerza ya curtida. Su preparaci6n ha sido concienzuda, como debía ser para preparar a un contingente de hombres de los que más tarde se les habla de exigir las misiones más fatigosas, cuando no las de más peligro.
Había elegido Valenzuela las fuerzas que estaba mandando, pero Valenzuela se exigía mas, no era hora de hacer balance de los éxitos y hechos de las fuerzas legionarias, porque aún quedaba mucho camino por recorrer, y aunque han jalonado con triunfos la senda de su actuación está en el espíritu de su Teniente Coronel Primer Jefe y es su ferviente deseo el conducirlas a empresas mas elevadas. Quiere demostrar al mundo y a su España que la obra iniciada por Millán-Astray, de la que él será fiel continuador, sintetizada en el Credo Legionario, no sea ningún recurso propagandístico para atraer incautos. La Legión no ofrecía nada. Si algo se ofreció fue la gloria, pero al precio de la Muerte. Valenzuela como su Fundador querían algo excepcional dentro de las virtudes que siempre han adornado a la gloriosa Infantería Española. Con este espíritu y al frente de la Primera y Segunda Banderas emprende una marcha hacia Dar-Dríus y al frente de estas y de la Cuarta Bandera asiste a la imposición, por el Comandante general de la Zona de Melilla, de la Medalla Militar Individual, al Comandante Franco, por sus relevantes méritos en la campaña de Marruecos y destacadas actuaciones a lo largo de la misma al mando de las Fuerzas Legionarias.
El acto sencillo pero emotivo, tiene esa trascendencia que llevan en sí las causas meritorias. El modesto campamento de la Legión en Dar-Dríus, sin engalanamientos, sino con la sencilla presencia de su austeridad militar, es el marco adecuado para un acto como este, porque para valor y la guerra, qué mejor honor que la presencia de estas Banderas que en posición de firmes, emocionados, con esa emoción al parecer fría, del estilo legionario, presencian la condecoración de uno de sus mas queridos y admirados Jefes.
Esta oondecoraci6n le ha sido concedida por el Rey, por su brillantísima actuación al frente de la Primera y Segunda Bandera, durante la reconquista del territorio de Melilla.
El día catorce del mismo mes marchó el Teniente Coronel Valenzuela con la Cuarta bandera a Dar-Quebdani, existían confidencias de infiltraciones del enemigo, se efectúan misiones de reconocimiento sin obtener noticias. En el mismo Campamento asiste al acto de imposición de la medalla Militar Individual a varios Oficiales y Clases, que preside el Excmo. Sr. Comandante General de Melilla.
Terminada su visita de inspección a las Unidades del sector oriental sale de Melilla en el vapor "Alhambra" para Ceuta. Aquí recibe la orden de ir a Madrid en el desempeño de una Comisión de servicio, pero su presencia en la Corte es de pocos días.
Enseguida vuelve para Ceuta, donde tiene conocimiento que en el Sector de M'Ter que guarnece la Tercera Bandera, un convoy que se dirigía a la posición de Casa Kalaat inesperadamente ha sido agredido resultando varios heridos; al día siguiente otro convoy es hostigado, por lo que decide, el Jefe de la Bandera, sea batido y castigado el poblado de las Chorfas, que con frecuencia hostilizan las posiciones y servicios, por el ruego desaloja al enemigo del poblado, poniéndolo en fuga.
A excepción del anterior hecho, no ocurre nada de importancia en el Sector Occidental y el Teniente Coronel Valenzuela emprende viaje en el crucero "Reina Regente" al Sector Oriental del Protectorado para revistar a las Banderas, donde permanece varios días; en Tafresit visita al Exceso Sr. Alto Comisario de España en Marruecos D. Ricardo Burguete.
Las Unidades en este Sector siguen prestando su servicio de vigilancia y protección de convoyes y ocupación de posiciones.
En su inquietud de estar constantemente en contacto con sus Fuerzas que en tan amplias distancias las tiene desplegadas, no cesa de viajar, por lo que a los diez días vuelve a Ceuta en el mismo crucero. Pero son pocos los días que permanece en su Plana Mayor de Dar-Riffien; la situación en M'Ter, sector de Tetuán, no esta muy definida, el enemigo sigue hostigando. Decide Valenzuela ir a inspeccionar la Tercera bandera que guarnece ese sector, y el día diecisiete de Abril en el guardacostas "Wad Targa" marcha para M’Ter donde se hace cargo del destacamento. El enemigo da señales de vida y hostiliza a la 8ª Compañía. Las agresiones se hacen continuas por lo que Valenzuela ordena sea batido el aduar inmediato con fuego de cañón, consiguiéndose dispersar al enemigo, que mas tarde trata de concentrarse de nuevo con intenciones agresivas, pero ordena el Teniente Coronel actúan las ametralladoras de la 9ª Compañía que los pone en fuga. El día 21 marcha a Ceuta el Teniente Coronel, haciéndose cargo de la Bandera el Comandante D. Fernando Lías Pequeño.
Tres días más tarde vuelve Valenzuela a la Zona Oriental, llega a Melilla en el "Montetoro", revista en Tafersit a la Cuarta Bandera e inspecciona a las Unidades que guarnecen las posiciones de Tizzi-Azza y Tizzi-Alma.
Estas posiciones fueron ocupadas por nuestras fuerzas el 28 de Octubre de 1922, por la acción combinada de varias columnas, cuyos efectivos se aproximaban a unos 38.000 hombres. Por la importancia del papel que desempeñaran en lo sucesivo, encontramos conveniente reproducir el telegrama oficial, que el Alto Comisario, General Burguete daba cuenta de su ocupación y de la importancia que le concedía.
El alto Comisario de España en Marruecos, desde Tetuán comunica lo siguiente: "Con arreglo al plan convenido, a las 7,30 horas fue ocupado Tizzi-Azza, primero por las Harcas y después por nuestras columnas, desarrollándose la acción en completa normalidad, pues están coronadas todas las alturas de la divisoria y fortificándose posiciones sin que se oiga fuego. Las bajas deben ser escasísimas, limitándose las conocidas a algunos indígenas.
Concedo extraordinaria importancia política y militar a Tizzi-Azza y la divisoria en que se haya enclavada pues supone su ocupación el envolvimiento de Anual, Igueriben, y lo que es muy importante de la cabila de Beni-Ulixech, y en parte la de Tesaman lo que permite acariciar muy halagüeñas esperanzas para el porvenir.
Ordeno al Comandante General que fortifique solidamente tan importante posición, que con las ocupadas con anterioridad constituyen una excelente línea defensiva.
Desde su ocupación existe una relativa tranquilidad, los meses transcurridos se han dedicado a la fortificación de las posiciones de la divisoria que son las que revista el Teniente Coronel Valenzuela.
Pero esta tranquilidad se ve alterada por los ataques por sorpresa del enemigo, su hostigamiento es cada vez mas acentuado con el propósito de apoderarse de nuestros puestos de la divisoria.
El saliente de Tizzi-Azza preocupa al Alto Comisario, que da cuenta al Gobierno de las noticias que se recibían de la zona rebelde y que acusaba, que los propósitos pacifistas del gobierno no hacían mella alguna en Abd-el-Krim y los suyos. Avisaba de un próximo ataque a Tizzi-Azza y pedía aprobación a la propuesta hecha sobre la rectificación del frente de contacto. El Gobierno no contestó hasta el día 31 de mayo, quince días después de estas consultas.
Sobre el frente de contacto y muy especialmente sobre el saliente de Tizzi-Azza la presión seguía ejerciéndose. El día 15 sale el Teniente Coronel Valenzuela del Campamento de Bamud-BE-behasa, al frente de una columna para establecer una posición intermedia entre Izumar y Afrau posición que no se establece, por posterior decisión del mando, a causa de las malas condiciones defensivas del terreno. El día 19, vuelve a salir para realizar un reconocimiento por la pista de Izumar a Timayatz y el 20 formando parte de la columna del Coronel D. Alfredo Coronel, sale de madrugada para intervenir en la operación que tiene por objeto la ocupación de Tafaurin, operación que se lleva a cabo sin resistencia enemiga, estableciéndose y fortificándose dic a posición, así como una avanzadilla en el pico de Farha, posiciones que quedan guarnecidas con parte de las fuerzas de la Segunda Bandera, regresando el resto a su Campamento de Hamud-Be-behasa.
La situación se hace cada día mas critica en esta zona del Protectorado, Valenzuela no puede continuar al frente de sus fuerzas en ese Sector pues recibe orden Superior de salir rumbo a Ceuta, desde donde emprende la marcha a Madrid, al frente de una Bandera, para hacerse cargo y recibir la Bandera Nacional que S.M. la Reina victoria quería regalar al Tercio.
Suspendido este acto permanece el Teniente Coronel Valenzuela en Algeciras hasta el día 1 de Junio, que según pasaporte expedido por el Excmo. Sr. Capitán General de la 2ª Región Militar cumpliendo ordenes recibidas marchó a Madrid, donde permaneció menos de doce horas, en la zona de Melilla sus Fuerzas intervienen en acciones cada vez mas continuadas y su deseo es el estar al frente de ellas.
El día 28 de mayo, una harca enemiga; que ha descendido de las montañas durante la noche, ha ocupado posiciones en Loma Roja y puntos de importancia táctica de los alrededores, apostándose bien parapetada y dispuesta a cortar el paso de los abastecimientos a las posiciones de Tizzi-Azza. La primera Bandera al lado de su Comandante Enrique Lucas Mercader protege el paso de un convoy con destino a las posiciones del sector, avanza con sus guerrillas desplegadas y cuando llega a un barranco al norte de Buhafora, recibe un intenso fuego enemigo; se entabla un duro combate, en el que también toma parte la Cuarta Bandera que ha salido de Tafersit, con el fin de batir al enemigo atrincherado en los barrancos y casas existentes en el camino que de Tafersit lleva a Tizzi-Azza. El enemigo conocedor del terreno supo aprovechar bien la situación del mismo, para en el momento oportuno dar el golpe. Pero su intento de impedir el paso del convoy, quedo frustrado.
La rápida acción de los legionarios, así como su denodado empeño en lanzarse al ataque abiertamente, sin dar tiempo a que el enemigo desde sus posiciones lograra ventaja, sorprendió a éste que, batido en su propio terreno, tuvo que abandonar sus parapetos y darse a la huida. El espíritu combativo de los legionarios se puso de manifiesto una vez mas. Entrando el convoy después del combate, en el que se le ha ocasionado al enemigo duro quebranto, se repliegan a su base las Banderas.
Al amanecer del día 29, salen nuevamente las Banderas, al mando del Comandante de la Primera en vanguardia de la columna de Gómez Morato con objeto de proteger la entrada de otro convoy a las posiciones del sector de Tizzi-Azza, y levantar el asedio que el enemigo, cada vez mas nutrido ha puesto a las mismas. Las Banderas inician el avance hacia Loma Roja, encontrando gran resistencia desde los primeros momentos; se consigue desalojar al enemigo de alguna de sus posiciones, pero de otros reductos que ocupa no es posible por lo que siguen combatiendo las Unidades durante todo el día, al envalentonado enemigo, que aprovechando los numerosos barrancos, estrecha cada vea más las posiciones
Las bajas sufridas en estos combates son muy elevadas.
Las unidades se repliegan al anochecer sin que la situaci6n se haya d despejado por completo, ya que el enemigo, en cuanto se repliegan las Banderas, estrecha más el cerco de las posiciones que quedan guarnecidas por algunas compañías legionarias. El enemigo en gran número se muestra obstinado y decidido, no solo a mantener sus posiciones desde las que hostiliza a las Banderas, sino a cortar el paso entre las distintas posiciones del sector.
El día 30 es atacada fuertemente por el enemigo la posición de Benítez de la que a toda costa intenta apoderarse. Pero sus ataques son rechazados enérgicamente por la guarnición, en la que resultan once legionarios muertos y varios heridos.
El día 31 se repitió el combate con mayor intensidad por ser el enemigo más numeroso. Este mismo día, reunidos los Ministros de Fomento y de Trabajo, en nombre de sus compañeros de Consejo, celebran una conferencia telegráfica con el Alto Comisario; le pedían informe respecto a si la línea que se habla propuesto de acuerdo con el Gabinete Militar tendría estabilidad y que si su establecimiento implicaría nuevos avances. También le pedían que en su informe constase el parecer de los Jefes militares, informe mandado por Silvela, previa consulta con los Generales, en síntesis proponía el avance metódico sobre Alhucemas. El Gobierno no lo autorizo.
Pero independiente de este problema hasta cierto punto, pues de haberse rectificado el frente no hubiese llegado a la virulencia que presentaba el 31 de Mayo existía otro urgente e inaplazable. La necesidad de romper la resistencia que el enemigo oponía a los convoyes a Tizzi-Azza, resistencia cuyo aumento en efectivos y en obras de defensa revelaba un propósito firme de cortar las comunicaciones y apoderarse de nuestros puestos avanzados.
Decidido el castigo al enemigo se celebró Junta dé generales en Tafersit, quedando acordado la distribución de columnas y objetivos asignados a cada una de ellas, la operación se dispuso para el día 5 de Junio. El día anterior el gobierno se muestra partidario de suspenderla, pero el Alto Comisario asume la responsabilidad de que se lleve a cabo la operación.
En la acción de castigo planeada las fuerzas y objetivos siguientes:
Columna del Coronel Coronel, tenia por misión ocupar las alturas al Este de Pena Tahuarda. Compuesta por: una harca, un Tabor de Regulares de Melilla, Un batallón del Regimiento de África, un batallón expedicionario de Navarra y Servicios.
Columna del Coronel Gómez Morato, proteger el convoy hasta Benítez y asegurar el camino de las restantes posiciones del Sector. Compuesta por la Rehal-la Jalifiana, dos Tabores de Regulares de Melilla, dos Banderas del Tercio, Un Batallón expedicionario de San Marcial, un Batallon expedicionario de la Princesa, dos Baterías del Tercero de Montaña, dos Compañías del Primero de Zapadores y Servicios Auxiliares.
Columna del Coronel Ruiz del Portal, tenía por misión seguir el camino viejo de Tizzi-Azza y ocupar Buhafora. Compuesta por la Mehal-la, cuatro Escuadrones de Regulares, carros de asalto de infantería y de Artillería, un Batallón expedicionario de Zaragoza, una Compañía del Cuarto de Zapadores y Servicios Auxiliares.
Columna del General Morales, que dividida en dos, tenia por misión tomar de revés las trincheras del enemigo. Compuesta por: dos Tabores de Regulares, de Alhucemas, una bandera del Tercio, un batallón expedicionario de Guipúzcoa, un Batallón expedicionario de Valladolid, una Compañía del Cuarto de Zapadores y Servicios Auxiliares. En Tafersit quedaron de Reserva, los batallones de Álava, Andalucía y Wad-Ras, con seis Baterías y algunas fuerzas de Ingenieros. De observación quedaron los Escuadrones de Lusitania y Treviño y un Grupo del Regimiento a caballo, y una Unidad de carros de asalto de Infantería.
En Dar-Dríus, los batallones del Rey, Alcántara y Pavía, y un escuadrón.
El día 4 de Junio llega el Teniente Coronel D. Rafael Valenzuela Urzáiz a Tafersit, en días anteriores se han ido concentrando en el campamento las Primera, Segunda y Cuarta Bandera, en el citado campamento son revistadas por su Teniente Coronel Primer Jefe, que toma el mando, de las mismas, a las que después de la revista dirige una patriótica arenga, relativa a la situación y combates en perspectiva, dada la fuerte presión que el enemigo ejerce sobre las posiciones del sector. La concentración de una numerosa y aguerrida harca enemiga, ha conseguido poner sitio a las posiciones de Tizzi-Azza, desplegándose al mismo tiempo, para impedir el abastecimiento y enlace con Tafersit, por lo que el mando se ve obligado a la organización de una fuerte columna, capaz de batir al enemigo y obligarle a levantar el cerco.
Al amanecer del día 5 de Junio, salen las banderas al mando del Teniente Coronel Valenzuela, en vanguardia de la del Coronel Domes Morato, en dirección a la zona de Tizzi-Azza, con objeto de llevar a cabo la citada operación para levantamiento del cerco.
El orden de avance de las Banderas es el Siguiente: Primera y Segunda en dirección a Benítez y la Cuarta, por la hondonada de Duhafora siguiendo el arroyo, hasta Tizzi-Azza, en dirección Noreste. La segunda Bandera por la derecha del dispositivo, avanza desde Tafersit o siguiendo las barrancadas que por el Noroeste del Moraba de Sidi Mesaud, ascienden hasta Peña Tahuarda y posición de Benítez, llegando hasta el nacimiento del arroyo de Turhami sin encontrar resistencia, pero los reculares que avanzan por las lomas de Tauriat-Tumardich,en cuanto rebasan el Morabo de Sidi-Hamed-Filali, encuentran tan enérgica resistencia que caen en gran numero bajo el violento fuego enemigo que les corta el avance.
El Teniente Coronel Valenzuela que se da cuenta de la situación, ordena a una Sección de la Cuarta Compañía de la segunda Bandera, que ocupe una alturas cercanas para batir la zona del camino que se encuentra a unos quinientos metros al Lote del poblado de Iguemirsen, apoyando con los fuegos a los Regulares, mientras las demás unidades de la Bandera avanzan hacia Peña Tahuarda.
Los Regulares siguen con la imposibilidad de avanzar, encontrándose inmovilizados en las alturas de Tauriat-Tumardich por el violento fuego que el enemigo hace sobre ellos desde el camino que se cruza con el collado, al Norte de la loma que ocupan, poblado de Iguemire sen y lona al Este del Morabo de Sidi-Hamed- Musa, en cuyo collado se encuentra desplegado, bien fortificado y enmascarado, numeroso enemigo que, desde innumerables pozos de Tirados, magníficamente ocultos con matas de esparteras, muy abundantes en dicho terreno, hacen un certero y mortífero fuego, sin poderse descubrir a los tiradores hasta no tropezar con los mismos pozos.
Las Compañías de la Segunda Bandera que han ascendido basta las alturas de Arbo Eutepen, en las proximidades de la Posición de Benítez, comienzan a descender hacia el barranco de Iguemirsen bajo intenso fuego enemigo, cuyo origen no puede descubrirse por lo bien situada que se encuentran las despegadas guerrillas enemigas, tras sus enmascaramientos.
El Teniente Coronel Valenzuela observa impaciente la situación y ordena avanzar unos doscientos metros a una sección de la Cuarta Compañía de la Segunda Bandera, para que batiendo la loma de las Piedras permita a los Regulares reanudar su avance.
Al ejecutarse tal movimiento, el enemigo intensifica su fuego; al Teniente Coronel Valenzuela, que se encuentra con la Sección mas avanzada le dibujan las balas, hasta el extremo de que un Sargento que pertenece a dicha Sección, le hace la respetuosa observación que no continuo de pie por el peligro que esto supone. El Teniente Coronel sonríe y le contesta cariñosamente, diciéndole que no le dan, por que no saben tirar; con lo aquel héroe y gran Jefe legionario dándose cuenta de la gravedad de la situación trata de infundir en sus hombres un ejemplo de valor sin igual, elevando con ello aun más, la moral de los combatientes, dispuestos para el próximo avance. Cuando se inicia este, la Primera Bandera a su Primera Compañía para cubrir las alturas de la Zauia, al lado de Tafersit, donde permanece también como reserva la 13ª Compañía, cubriendo el flanco izquierdo del dispositivo, desde donde mts tarde avanza la Primera en dirección a Peña Tahuarda, en cuyas alturas toma posiciones, batiendo con sus fuegos la llamada loma de las Piedras, situada al Oeste del barranco de lguemirsen.
La 2ª Compañía que ha avanzado también hacia Peña Tahuarda, al alcanzar el collado cercano a la posición que ocupan los Regulares, entabla combate con el enemigo, mientras la 13ª Compañía continua como reserva en una altura retrasada.
La 3ª Compañía asienta una Sección de Ametralladoras en una altura a la derecha de la llamada Doma Roja, y la otra en la altura que ocupa los Regulares, desde cuyas posiciones baten intensamente con fuego de flanco, las zonas del collado, Loma de las Piedras y poblado de Iguemirsen.
La Cuarta Bandera, menos una Compañía que tiene destacada en Benítez y Peña Tahuarda, avanza en vanguardia de su columna, que siguiendo la hondonada del arroyo el Marud, va hacia el Morabo de Sidi el Mamun, y en cuanto se aproxima al barranco de Buhafora, entabla combate con el adversario que ocupa las casas existentes en dicho lugar y barrancadas de dicha zona, sosteniendo durante el día intenso tiroteo, con el fin de proteger la referida posición, mientras los Regulares de Alhucemas, cubren el flanco izquierdo de la columna. La situación entre Loma Roja y Benítez, continua estacionaria; las Unidades que han alcanzado las alturas, se ven batidas de flanco y de frente por un violento fuego enemigo que se hace más certero cuanto mas, tratan de descender desde Benítez al barranco de Iguemirsen.
La Compañía de Ametralladoras de la Segunda Bandera, se sitúa en posición de fuegos sobre un espolón en las proximidades del camino que se encuentra a unos quinientos metros al Sur de Benítez, desde cuya posición apoya el avance abriendo violento fuego sobre la Loma de las Piedras, mientras que las Compañías 4ª y 5ª, descienden intrépidamente, siendo muy batidas, hacia el lugar que ocupa una Sección de la 4ª Compañía, con el Teniente Coronel Valenzuela al mismo tiempo la 14ª Compañía que se ha deslizado por la derecha de los Regalares ataca en dirección del poblado de Iguemirsen, por el Este del Morabo de Sidi-Ali-Musa, viéndose también detenidos en su avance ante esta situación., un tanto estacionada y difícil, el Teniente Coronel Valenzuela, decidido a terminar con la insostenible posición en que se encuentran las Unidades, bajo el intenso fuego de los harqueños, determina avanzar simultáneamente con objeto de desalojar al enemigo de sus pozos de tirador, barrancadas, cuevas y alturas de las Loma de las Piedras y Loma Roja.
Tras un momento de respiro, ordena a su cornetín de ordenes, tocar paso de ataque para La Legión, toque que es el principio de la más grande hazaña legionaria. Las guerrillas del Tercio se lanzan con denuedo en furioso ataque al arma blanca sobre los reductos ocupados por los harqueños. El Teniente Coronel que se encuentra en vanguardia avanza en cabeza de las primeras Unidades de la Segunda Bandera, cogió su gorro legionario en la mano, arenga a sus legionarios y con vivas a España, a Cristo y a La Legión, se lanza laderas abajo sus hombres le siguen con la característica decisión legionaria, dispuestos a desalojar al enemigo de las posiciones que ocupan y levantar el cerco.
La reacción de todas las Unidades de la Legión, cuya moral era incomparable, al escuchar el toque del cornetín de ordenes del Teniente Coronel, que por dos veces consecutivas, y precedido por la contraseña de La Legión, toca ataque, se multiplican en ímpetu incontenible; como fieras, se lanzan las Compañías 4ª y 5ª de la Segunda bandera en dirección al poblado, y la a apoya el asalto para mas tarde lanzarse a su vez sobre loma Roja.
Las posiciones que ocupa el enemigo son tan imprecisas y difíciles de localizar, que el combate adquiere caracteres inenarrables; en pozos de uno o dos tiradores distribuidos por todas las alturas y laderas, bien enmascarados, no se les descubre hasta no pasar junto a ellos; esto hace que cuando las Unidades descienden hacia el barranco, son rociadas con un violento fuego que proviene de mil sitios distintos, semejando en ciertos momentos la situación, un fusilamiento mas que un combate. El enemigo se defiende tenazmente, los legionarios atacan y entablan combate con bombas de mano, infligiendo a los valientes harqueños duro castigo, al tiempo que las bajas en las filas de la Legión aumentan.
Ya cerca del barranco, desde entonces denominado "de la muerte" (confluencia de Iguemirsen con el barranco que se le une descendiendo del camino del collado), las bajas legionarias caen unas encima de otras. Pese a ello, esto no detiene a los legionarios, que mezclados los de unas unidades con los de otras y careciendo de sus principales Mandos, que han caído antes de llegar al barranco, prosiguen el avance bajo las ordenes de algún que otro Oficial y los Sargentos mas decididos, se lanzan adelante hasta rebasar la confluencia de los barrancos, dirigiéndose acto seguido al pequeño poblado de Iguemirsen, donde un numeroso enemigo se había refugiado.
Los legionarios agrupados alrededor de algunos mandos luchan heroicamente con bombas de mano, para sacar a los moros de los reductos y cuevas que ocupan, en cuya empresa caen heroicamente la mayor parte de los legionarios y casi todos los mandos de la Segunda Bandera. Con el apoyo de la 10ª Compañía do la Cuarta Bandera logran, al mando de algunos Oficiales supervivientes, cruzar el barranco de Iguemirsen y se apoderan de la Loma de las Piedras.
Al principio de este asalto, el Teniente Coronel Valenzuela con algunos grupos de legionarios, se dirigió hacia el barranco que parte del centro que cruza el collado, punto sobre el que avanzó asimismo la 2ª compañía de la Primera Bandera. El Teniente Coronel y los que le siguen, nada mas iniciar el descenso caen sobre numerosos pozos de tirador y reductos enemigos después de luchar bravamente en medio del mas heroico y duro combate, recibe el Teniente Coronel cinco tiros mortales, alrededor del Jefe del Tercio, se cuentan los legionarios acribillados por las continuas y mortíferas descargas de los harqueños.
El gran número de enemigos, bien situado y escondidos, hacen imposibles una eficaz progresión, lo que da lugar a la desaparición del Teniente Coronel Valenzuela, sin que en el fragor de la lucha, las fuerzas que han proseguido el avance hacia el barranco "de la muerte", se aperciban de la baja de su Teniente Coronel, ocurriendo otro tanto a retaguardia, lo que es causa de que no se le recoja en el momento de caer.
Cuando se le encuentra y se consigue recoger su cadáver, en la zona donde ha caído, se ven ocho camilleros muertos y rodeado de su Plana Mayor, que fieles al Jefe hasta mas allá de la muerte, le siguieron como brillante escolta en el viaje eterno dando con ello cumplimiento a uno de los sagrados deberes que impone el Credo Legionario: el de
"N0 ABANDONAR JAMÁS UN HOMBRE HASTA PERECER TODOS".
Las Unidades que se encuentran en el barranco y las que alcanzaron la Loma de las Piedras, siguen la lucha a corta distancia, sufriendo gran numero de bajas pero infligiendo al mismo tiempo al enemigo un duro castigo, ocasionándole numerosas bajas.
La encarnizada lucha prosigue hasta bien entrad la tarde; loa grupos legionarios, en situación bastante precaria, se sostienen heroicamente y procuran retirar las bajas que han sufrido en las barrancadas saliendo ilesos del barranco "de la muerte", muy pocos de los que llegaron a el.
Al mismo tiempo que estas Unidades empeñan tan denodado combate, la 2ª Compañía que se ha lanzado al asalto por el collado que conduce al citado barranco, ocasiona gran quebranto al enemigo, a costa de sensibles bajas, entre loa que cuentan la mayor parte de sus Oficiales y Clases.
En el poblado de Iguemirsen, la 14 Compañía, también ha luchado bravamente, avanzando hasta las casas próximas al barranco del mismo nombre, ocasionado con su actuación gran quebranto al enemigo. La 6ª Compañía de Ametralladoras, que desde su primera posición se traslado a unos quinientos metros de la Loma de Las Piedras, más a la derecha de su anterior posición, apoyo con sus fuegos los reducirlos y quebrantados grupos de legionarios que luchaban en los barrancos y Loma de las Piedras, protegiendo el repliegue de setos, cuando reciben orden de hacerlo, realizando al mismo tiempo la retirada de las bajas
Cerca de las diecisiete horas y tras reiteradas ordenes de repliegue hacia las posiciones, para organizar los reducidos efectivos de las Unidades de la segunda bandera, se inicia dicho movimiento, transportando cada hombre a un herido o a un muerto; el enemigo que ha quedado extraordinariamente quebrantado y cuyos cadáveres se mezclan con los de los legionarios, disminuyen notablemente su fuego, preocupándose más de Guardar los lugares donde tienen numerosas bajas que piensan retirar, que de un nuevo ataque.
Al cesar el combate quedan Guarnecidas las posiciones de Benítez y Peña Tahuarda por la Primera y Segunda Bandera y parte de la Cuarta a excepción de las Compañías de maquinas que se repliegan a Tafersi con el resto de la Cuarta Bandera.
Este fue el combate sostenido el día 5 de Junio de 1923, que según palabras del Coronel García Morato, constituye la pagina más gloriosa y brillante escrita por las Fuerzas de la Legión en estos rudos y durísimos combates, al cumplimentar con tal heroísmo y valor la orden de ataque, fueron bajas 16 Oficiales (casi el 50% de los que intervinieron) y 181 de Tropa" Por lo que se escriben, sin Genero de duras, las paginas individuales más gloriosas de la Campaña de Marruecos, que en justa recompensa dieron motivo a varias propuestas de Cruces Laureadas y a la concesión de Medallas Militares, para los que lucharon en el barranco de la muerte y posiciones adyacentes.
El Teniente Coronel Valenzuela, el héroe, el del corazón generoso y animo esforzado, cayó para siempre al frente de sus bravos legionarios, animándoles con la gentil arrogancia de su pujante brío. Hallo el Teniente Coronel Valenzuela la noble corona del martirio patriótico, rindiendo la vida en sublime gesto de heroica abnegación. Era menester quebrantar la moral del adversario elevando la propia y el enardecido espíritu de la bizarra oficialidad llevo con fruto al
animo de los soldados indígenas y peninsulares el freviente afán de positiva Victoria.
De su proceder dijo, su Capitán Ayudante Ortiz de Zarate, que aunque allí murió Valenzuela, desde allí vivirá eternamente en el corazón de todos los legionarios.

CONCESIÓN DE LA MEDALLA MILITAR INDIVIDUAL
Expediente Concesión de Medalla Militar, Teniente Coronel Valenzuela. 5 de Junio de 1923. especialmente. Territorio de Melilla.
(D.O. 13 de Julio de 1923, nº153. R.O. de Concesión 12 de dicho mes y a (D.O. 12 de Diciembre de 1925, nº277. R.O. de confirmación 10 de este mes
Según dicha R.O. y siendo Teniente Coronel, le fue concedida la medalla Militar Individual, confirmada por la fecha 10 de Diciembre de 1925 (D.0.nº277),"por sus méritos y distinguidos servicios y muy especialmente por las realizadas el día 5 de Junio de 1923, en el al frente de dos Banderas del Tercio, del que era Jefe, se lanzo con ímpetu arrollador, y a los gritos de ¡viva España y La Legión arrojó al enemigo de las ventajosas posiciones que ocupaba."


CIRCULAR : Elevada a este Ministerio por el general Jefe del ejercito de España en África la información instruida a favor del Teniente Coronel de Infantería (fallecido) Don Rafael Valenzuela Urzáiz, revisada con arreglo a lo dispuesto en el Real Decreto de 20 de Octubre de 1923 (D.O. nº235) teniendo en cuenta lo propuesto por la Autoridad mencionada, de acuerdo con el Directorio Militar y por resolución fecha de ayer; se confirma definitivamente la concesión de la Medalla militar individual al referido Jefe por sus notorios y distinguidos servicios, y muy especialmente por los realizados el día 5 de Junio de 1923, en el que al frente de dos banderas de la Legión del que era Jefe, se lanzo con ímpetu arrollador, y a los gritos de ¿Viva España y La Legión arrojó al enemigo de las ventajosas posiciones que ocupaba.
10 de diciembre de 1925
duque de Tetuá





-IV-
MUERTE DEL TCOL. VALENZUELA

!Viva España¡ !Viva el Rey! !Viva la Legión¡ estas fueron las enfervorizadas palabras, con las que un hombre entregó su vida en aras del más alto ideal; defender el honor de su Patria hasta le ultima gota de su sangre, como jurara siendo casi un niño en el patio del Alcázar Toledano...
VALENZUELA era un lector infatigable, alegre, lleno de vida, gran amigo de sus amigos y consciente en todo momento de los sacrificios e los que obliga él poder llevar el uniforme militar con dignidad.
Así este sentido del deber le lleva e África en tres ocasiones: Era Ayunante del General Bazan cuando estallo la guerra del nueve. Dejo su indiscutible cómodo destino y voluntario fue a mandar los Cazadores de Talaver junto e los cuales hizo todo la campaña. En el año trece y en unión de GONZÁLEZ TABLAS, cuyas vidas militares son paralelas, fue a mandar gentes de Barbastro, siendo fiel asistente de le Guerra de TETUÁN desde los primeras combates. Gano por meritos de guerra el empleo de comandante y para su nombre y prestigio militar la aureola del crédito y la admiración, que por sus hazañas le concedan sus propios compañeros, galardón difícil y ansiado para cualquier hombre en el año veintiuno y siempre voluntario fue a mandar un Batallón de Extremadura y luego otro del Rey, pero deseoso en todo momento de los puestos de mayor riesgo y fatiga, solicitó y obtuvo el Mando de Grupo de Regulares de Alhucemas, recientemente creado. Tras dejar MILLÁN ASTRAY el puesto de Jefe de honor del Tercio vacante fue designado pera sustituirle, considerándolo por su historial y espíritu valeroso y heroico digno sucesor del Creedor de la Gloriosa Legión.
Esta es a grandes rasgos la descripción de la trayectoria Africana de Valenzuela; pasamos a continuación e considerar él ultimo capitulo de su vida que bien puede iniciaras en Madrid.
Ha llegado a la Corte acompañado de una represtación del Tercio pare recibir de manos del Rey la nueva Bandera que tan merecido tienen sus huestes. Pero de pronto las circunstancias varían bruscamente; al enterarse de que en Melilla los hombres del Tercio se baten duro, comprende la necesidad de volver cuento entes. Ya no saldrán de sus labios aquel "majestad, los que van e morir os saludan” con que pensaba terminar el discurso de acción de gracias el acto de recepción de la Bandera pero Que importan las palabras, cuando su espíritu esta impreso con tal fuego en el corazón que tiene fuerza pera impulsar a los hombres hacia las más sublimes acciones.
Amanece en Madrid, Atocha esta casi desierta como respetando la intimidad de le escena que allí tiene lugar. Un hombre alto que viste el uniforme del Tercio piensa, piensa en su familia su mujer, el hijo que espera y los otros cuatro e los que tal vez no volverá e ver. Al evocar en estas imágenes a sus seres mas queridos se vuelve hacia sus dos acompañantes su hermano Ignacio y su hijo Joaquín (mi padre) En un aparte pide a su hermano que en el caso de que muera se encargue de su familia, es la tercera vez que marcha al combate pero la primera que hace este tipo de recomendación a alguien, parece como si tuviere plena
seguridad de que su muerte no estaba lejana; pero su hijo por su corta edad no se da cuenta y en ello también influye en gran manera la alegría que ve reflejada en el rostro de su padre.

4 de Junio de 1923 Lunes inquieto y largo como todas las vísperas y este para Valenzuela debió ser la mas terrible y decisiva de su vida. Desde el primer momento se dio cuenta de la gravedad de la situación y por eso debió saborearle y prepararla con más lucida conciencia. La misión, era bien simple frente tenia un enemigo implacable, situado en unas posiciones dominantes que lo accidentado del terreno hacían más fuertes y desde las cuales se cerraba el acceso a Tizzi-Azza del convoy que le era imprescindible a la posición para poder seguir resistiendo. Le Legión tenia que abrir poso entre las posiciones enemigas, tenia que meter el convoy en Tizzi-Azza como gráficamente diría Valenzuela. El combate habría de tener todas las características de crueldad y dureza quo exige el cuerpo e cuerpo y en tal caso no dudo Valenzuela ni por un momento que su deber era arrastrar y no impulsar al Tercio hacía el objetivo final Tizzi-Azza

Al atardecer reúne a las tres Banderas que al día siguiente hebra de mandar en combate.-“Formados nos hallábamos, cuando apareció ante nosotras como árbol gigante cual inmenso faro, el esclarecido patriota, que anteponiendo la salud y bienestar de la patria a todas consideraciones personales, se presto a realizar la obra de amor con que generosamente soñaba, uniendo a sus virtudes intelectuales el brío de la voluntad y el calor del corazón, con sus palabras lleno el campamento de entusiasmo brío y alegría "de este forma llena de admiración y de respeto narro el legionario Jesús Blasco la presentación del Jefe del Tercio ente sus tropas que lo esperaban formadas para oír sus palabras, esas palabras que come dice Blasco les iban e llenar de entusiasmo, brío y alegría, tres factores que cuando de verdad llenan el espíritu de unos hombres, no hay obstáculo en el mundo quo puede frenar su avance.
Pero sigamos el relato “Nunca podré olvidar aquellas palabras tan sentidas conmovedoras que pronuncio poco antes de su muerte. Con serenidad pasmosa y muy dueño do si mismo nos dijo:
Nuestra raza no ha muerto aun. La Legión es la expresión perfecta del genio español de aquellos espíritus valientes que imitaban a Dios en su afán de crear nuevos mundos.
Aquella raza heroica, cívica y potente de ayer, que, con su voz, con su ejemplo y con su espada, influía en la suprema dirección de los destinos humanos, no ha perdido el nombre, ni el alma, ni el genio. Mañana a lo demostraremos una vez mas subiendo e Tizzi~Azza.
Nuestros hermanos allí destacados nos esperen con los brazos abiertos. Nosotros somos los envergados de ir por ellos, y subiremos cueste lo que cueste. La Legión sabrá vencer todos los obstáculos que interceptan el paso hasta llegar a Tizzi-Azza. Si es preciso morir todos para vencer, moriremos con la alegría en el corazón, con alto espíritu de sacrificio, sin retroceder, puesto seria debilidad y cobardía, seria manifestar miedo y someternos a una afrenta de todo el mundo que ve en este cuerpo un manantial de resoluciones sublimes, de acciones virtuosas y de hazañas sorprendentes y heroicas.
Mañana escribirá la Legión una pagina brillante en la Historia Patria. Así lo espera de vosotros vuestro Teniente Coronel.

Terminada la arenga Valenzuela se retira a le intimidad de sus pensamientos, muchos serian los que aquel atardecer recorrerán su mente la responsabilidad del Mando es siempre abrumadora, pero mas todavía cuando las ordenes del Jefe, se encuentran, como en este caso una de las tropas mas aguerridas del mundo.
Tropas de las que años mas tarde dirán "Para igualarlas hay que ser héroes, para superarlas hay que morir"
Lee una y mil veces aquella carta que su padre (gran aficionado a la poesía) le escribiera en verso cuando le concedieron el Mando de la Legión. Es como un resumen de su vide pasada y también un estimulo intenso al comprobar como una de les personas que mas le quieren en el mundo, le anima en su labor...Su sacrificio no será estéril, hasta su familia mas Intime comprende que entes que nada y que nadie, esta el deber que se convierte en sagrado cuando de defender e España se trata:
Aquellas horas placidas, tranquilas,
Que, en esta noble tierra,
Durante breve tiempo disfrutaste
Rodeado de familia que te aprecia
Porque sabe medir las calidades
De tu alma señorial, caballerescas,
Rodeado de amigos verdaderos
Que comprendieron todas tus noblezas
Aquella paz ahora no disfrutas,
Y, empeñado en lides de la guerra
Luchas con la morisma embravecida
Para lavar la afrenta
Que llegara a sufrir la honra española
Al ver rota y deshecha su bandera
Como otras veces, voluntario has sido
A sostener nuestra gloriosa enseña.
Tu espíritu es guerrero,
En tu naturaleza,
Forjada por las rocas del Moncayo
Vigía de la tierra aragonesa,
Arden la santas cóleras,
Las energías fieras
Que son escudo y muro de le Patria
Y salvaguardia de su gloria excelsa.
Para marchar A África,
Siguiendo tus impulsos de nobleza,
Tu aceptaste el dolor agrio, punzante
Que sufre aquel que deja
A su mujer amada, a tiernos hijos
Que es lo mas se adora aquí en la tierra
Tu salud quebrantada
Le desdeñaste ante tu noble empresa.
Y de esperanzas lleno,
Soñando en las grandezas
De nuestra hidalga, celebrada Historia
Homenaje rendiste a tu carrera.
Ye estas ante el tropel de las batallas,
Ya las balas siniestras,
Silban en torno tuyo
Y amenazan tu vida, tu existencia.
Al frente de los bravos
Que tu diriges en le lid tremenda
En reñidas acciones
De tu recio valor has dado muestras
Zeluán y Nador
Han visto tus arrestos y enterezas,
En monte Arruit dejaste
Bien asentada tu bravura bélica,
El Gurugú ya ha visto con asombro
De tus gentes guerreras
Aquellas sangre limpia y generosa
Venida por herencia
De los hombres hispanos que lucharon
En Nápoles y Flandes con fiereza;
De aquellos que los vuelos detuvieron
Del águila francesa
Asegurando así del suelo patrio
Lo santa, la gloriosa independencia
Coronas de laureles
Orlan ya, caro hijo, tu cabeza
Tu padre siente orgullo,
Y, orgulloso, la frente ya la eleva
Tu mujer y tus hijos
Recogen los laureles que cosechas
Y entre sus hojas verdes
Sus cariños aumentan
Y aquellos viejos ascendientes nuestros
Que en muy rudas contiendas
Lograron alcanzar para su raza
Títulos y noblezas,
El Capitán insigne
Alonso Valenzuela
Que ante los recios muros de Granada
su pecho lleno de valor ostente,,
Surgirán en sus tumbas
Y, al ver la sangre aquella
Que enaltecieron con su excelente gloria
Corriendo por tus venas
Sin perder su vigor y poderlo
Bendecirán su noble descendencia
Y aquel Gran Capitán, que fue el espejo
De sus guerreras épocas,
Al mirar desde el Cielo tus bravuras
Han de sentir el alma satisfecha.

Cada una de estas líneas destilan amor, ánimos, aprobación y el orgullo de un padre, que ve reflejadas en su hijo las virtudes y el modo de hacer de los auténticos, de los verdaderos hombres de España.
Anochece; el relato lo podemos seguir gracias al Capellán D. Roberto Madrid que nos cuenta “Estaba sentado sobre una piedra, pensando en las operaciones del día siguiente y rezando por las bravos que habrían de caer. Frente e mi y sumido en un silencio religioso y profundo paseaba un Teniente Coronel alto y enjuto, como una figura legendaria; parecía hacer el balance de su vida, dejando de pronto sus pensamientos y como consciente de que el tiempo que le quedaba era poco y las cosas a hacer muchas. Decidió la primera y más importante de todas, se volvió a mi y con expresión amable y humilde me dijo: Padre quiero que Usted me confiese. Años mas tarde este capellán le diría a mi padre, que lo que mas admiro en su Teniente Coronel, fue la alegría que en el veía incluso en esos momentos y sobre todo al día siguiente cuando como consecuencia de la “genérala",no se pudo celebrar la Misa prevista y el entrar en su tienda de campaña se lo encontró de rodillas comulgando espiritualmente; aquel "Señor, yo no soy digno" repetido por tres veces dejo una huella indeleble en el alma del Capellán.
A las tres de la mañana de aquel 5 de junio se toca "genérala" en aquel campamento de Tefersitiaun sabiendo que para muchos será la ultima es acogida con vivas a España, el Rey y a la Legión; vivas valientes y optimistas porque saben que con su sacrificio van e elevar un peldaño mas el honor de España en esa escala sin fin que es el camino de la gloria.

No fue preciso pesar lista en estas ocasiones los hombres del Tercio están siempre: "El honor a un lado y las rutinas a otro",nadie se retrasa a la cita y con la prisa que da el deber por cumplir formaron rápidamente.
A le salida del campamento el convoy hace alto para dejar paso franco e los legionarios...Un enlace viene corriendo e reunirse junto el Jefe del Tercio, el parte es escueto: Que avance la Legión! y la Legión avanza sin obstáculo durante tres kilómetros. De pronto las vanguardias se detienen, como consecuencia de unos tiros aislados del enemigo, pero continua inmediatamente la progresión en forma escalonada. Es al llegar a le altura de Peña Tehuarda, cuando la resistencia del enemigo se hace más tenaz. La Legión hace alto.
Allí en la vanguardia junto al mas adelantado de sus legionarios esta VALENZUELA; la hora ha llegado:
Legionarios, hijos míos, ha llegado el momento de morir por la Patria, Hagámoslo como valientes! ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!.
Con estas palabras se lanza el primero al asalto, empuñando la pistola en una mano y en la otra el gorro legionario; la Legión como un solo hombre le sigue con fe ciega como hipnotizada por le personalidad de su Jefe. Pero de pronto vieron le silueta de la más fiera fatalidad, los barrancos están llenos de enemigos, al llegar él ultimo que esta como cortado en pico, la Legión es recibida con descargas cerradas pero es allí donde VALENZUELA cae herido con un tiro en el vientre, cae pero se levanta para seguir avanzando, avanzando siempre hasta que un tiro en le cabeza lo deja inerte.
El caudillo ha muerto, el jefe he dado testimonio con su vida, lo que ayer tan solo eran promesas de sacrificio hoy es convierten en le mas autentica de las realidades. España, dirá el Rey ha perdido uno de sus más valerosos soldados; pero la Historia ha llenado una pagina gloriosa de su contenido.
Cuatro legionarios se lanzaron a rescatar a su jefe, pero une descarga enemiga mata a tres de ellos dejando mal herido el cuarto, acuden otros cuatro y él querer recoger también a su compañero oyen que les dicen primero al Teniente Coronel, haciendo gala de ese titulo de caballeros que cada legionario ostenta y que no es una simple palabra decorativa. El ser Caballero obliga e mucho, obliga a todo y estos hombres día a día lo demuestran no con la elegancia en el gesto o en la palabra, que quizás no posean, pero si con el testimonio más difícil y autentico de todos: el sacrificio de sus propias vidas a esa dama de sus, pensamientos que es la propia muerte ¡Qué separación tan grande en el tiempo hay entre los Tercios de Valenzuela y los de Flandes! Pero ¡Qué cerca están en el espíritu!
Allí también dejó su vida el Teniente SAN PEREA, al ir con ocho legionarios mas a recoger a su Jefe. Y aun cayeron mas y mas ... y si una voz imperativa no hubiere detenido le avalancha de voluntarios, allí hubieran caído todos los hombres de la Legión.
Pero la situación ya estaba despejada y libertada la posición. Cae la noche y nadie sabe donde esta el cadáver de Valenzuela, se hace un reconocimiento en las barrancadas y encuentren el cuadro de guerra más impresionante que se puede imaginar una camilla a la que se aferran cuatro legionarios, yace el cuerpo de Valenzuela, a su lado el Alférez PABLO SENDRA, encargado de su custodia. Alrededor hay actitudes de epopeya, abrazados con furia al enemigo, se encuentran muchos legionarios más.
Por eso estuvo perdido el cadáver en el campo los legionarios no pudieron retirarlo pero se mataron a todos los que quisieron llevarse el cuerpo.
En aquel mismo día y ante el féretro del Jefe de la Legión, se abrió un telegrama que la dirigía su hijo Joaquín “ Papa todas las asignaturas aprobadas. Muchos abrazos” Nuevas lagrimas mojaron las mejillas tostadas de los que contemplaban aquel cuadro de dolor y de gloria.
De le emoción y respeto que causo esta muerte da fe la acogida que fue dada al fúnebre cortejo que escoltaba su cuerpo yaciente, a su paso por posiciones y campamentos. Las tropas rendienle honores y en el rostro de los soldados podía leerse fácilmente, esa muda y dolorosa expresión, ese silencio angustioso con que se reciben las grandes emociones. Melilla esa noble ciudad hospitalaria e inagotable filón de patriotismo, supo rendir al final de aquellas inquietas jornadas de Mayo tributo de admiración al vencedor.
El pueblo en masa acudió el muelle a despedir el cadáver de Valenzuela, colmándolo con sus lágrimas y flores. Rindiendo también homenaje a los legionarios heridos, ese contener de tullidos e inválidos, graves incluso muchos de ellos, que mostraban orgullosos sus blancos y rojos vendajes, ofreciendo en trágico desfile el sublime dolor de sus heridas, como ultimo tributo a su heroico Jefe.
MÁLAGA sin dejar da ser la bella es también la dolorosa; tiene por su situación, por su temperamento mas delicada sensibilidad que pueblo alguno. Es la primera que agite el pañuelo al que marcha a la guerra y la primera también en tender los brazos al que regresa vivo o muerto.
Desde les primeras horas de la mañana, los muelles, las calles y todos los lugares por donde estaba previsto el paso del cortejo fúnebre, se veían repletos por la muchedumbre, el duelo estaba formado por MALAGA entera..
En el muelle de CANOVAS esperaban el General SANJURJO y el resto de las autoridades de la ciudad. A las once y media de aquel día de Junio desembarcaban los restos del Jefe del Tercio colocados sobre un armon de artillería que materialmente estaba cubierto de flores. Las flores lo cubrían todo el armón, el féretro, todo menos la Bandera, que ni con flores puede ocultarse, cuando se defendió como lo hizo Valenzuela.
Le daban escolta una sección, de legionarios, pálidos, solemnes, intentando ocultar, con su aire marcial la traza de la guerra que aun llevaban en la ropa en el andar y en la cara; son los hombres que hacia poco tiempo combatían a su lado y que ahora lo acompañan hacia su ultima morada.
Los actos de admiración y de cariño se fueron repitiendo por las diferentes ciudades que atravesó el cortejo, pero fue en ZARAGOZA, su ciudad natal, donde adquirieran su mayor grandiosidad.
Fue un homenaje de cariño de recuerdo afectuoso, al amigo, al soldado aragonés que sucumbió abnegadamente; que dio su vida en ofrenda valiosa e su Patria, por la que sentía ese amor que solo brota de las almas nobles de los corazones hidalgos.
En este homenaje se fundió le ciudad entera, junto e la honda pesadumbre que inundaba el espíritu de su familia, se unía la exclamación sencilla; aquel pobrecico! que brotaba de los labios de la mujer del pueblo.

Los aplausos que a su paso arrancaba el Guión del Tercio, las ovaciones dedicadas a las tropas que el mandara, estoy seguro que darían a su espíritu la tranquilidad enorme de saber que su sacrificio no había sido estéril. Entre otras cosas había servido para inocular fe amor y patriotismo a los que andaban necesitados de estos entendimientos.
La escena de mayor emoción sé desarrollarla e los pies de le VIRGEN DEL PILAR; en la cripta tenuemente iluminada, cuando su padre pronunció estas breves palabras, momentos entes que los restos de su hijo recibieran eterna sepultura "mi amargura se acalle por dos satisfacciones una que mi hijo haya obtenido una muerte gloriosa en defensa de España; otra que los restos de RAFAEL, el RAFAEL de mis amores, reposan a los pies de la VIRGEN SANTÍSIMA DEL PILAR”
El tiempo ha pasado, casi un siglo nos separa de su muerte, pero su recuerdo queda formando parte del bagaje de honor y de gloria de nuestro Ejercito. En los tiempos actuales resulta reconfortante recordar las vidas de estos hombres, que supieron vivir en le tierra con espíritu angélico, poseyendo un enorme amor por los hombres unido a un tremendo despego por lo terrenal, cuestiones estas ultimas que pudieran parecer antagónicas, porque realmente solo se encuentren reunidas en los seres da autentica fuerza y valor moral.
Hasta aquí hemos visto lo que hizo Valenzuela y de sus hechos resulta fácil poder intuir ese otro aspecto de la personalidad humana, que consiste en averiguar ¿Cómo era? Muchas y muy diversas personas me han hablado de mi abuelo unos eran compañeros de arma; los otros simples amigos pero de todas las informaciones que sobre su personalidad he tenido la que creo que de una manera mas clara explica su forma de ser es la que en cierta ocasión me proporcionara un hombre de campo que sirviera en ÁFRICA a sus órdenes "Su abuelo, me dijo, era muy bueno"
La BONDAD esta es la autentica puerta de acceso al resto de las virtudes y cuando se posee en la calidad y cantidad suficiente es el motor que impulsa a los hombres hacia los actos más maravillosos, sin que la envidia o la ira que su recta actuación levanta a su paso sea otra cosa que una corta tormenta de verano que sólo asusta a los débiles.

Toda la exposición de la vida del Teniente Coronel Valenzuela ha ido impregnada de los detalles más íntimos y familiares; la razón que me he guiado no he sido el hecho de estar ligado a el por directos lazos de sangre, sino porque en ocasionen y con intención de sublimizar al héroe se le desliga de cualquier preocupación material, para así idealizarlo mas. El resultado suele ser paradójico; el personaje ejemplar no sirve de ejemplo, porque se encuentre demasiado distante de la tierra y resulta inaccesible para el resto de los mortales.
Los héroes como Valenzuela viven sobre la tierra, adoran la vida y sienten la enorme atracción que sobre el espíritu humano ejerce pero cuando es necesario vencen la fuerza gravitatoria para elevarse sobre ella, yendo así a reunirse con la Pléyada de santos de héroes y de audaces que constituyen el rico caudal de nuestra corriente histórica. Estos son los componentes de la España Eterna, la que varia de forma para adaptarse a cada época, pero cuyo fondo moral sigue imperturbable a lo largo de los tiempos, Esta España impregna el espíritu de nuestros héroes con las cualidades que adornaron al español desde siempre; en ocasiones será la audacia de CORTES y en otras el valor y la hidalguía de Farnesio; así fue ayer es hoy y será mañana, y de esta manera la arenga que dirigiera e sus legionarios la víspera de su muerte resultara profética porque efectivamente
"NUESTRA RAZA NO HABRÁ MUERTO AUN"

LOS CUATROCIENTOS
DE LA LEGIÓN
Canta el barranco, su canción espanta.
Es una herida que sangrando canta.
Cantan los cuatrocientos de la legión.
Cantando matan cantando mueren.

No teme a los golpes que le hicieren.
Nada frena su tremendo afán.
Guardias de honor del héroe Valenzuela
¡ Al cadáver del jefe no se llega ¡
¡ No se lo llevaron¡

Y no se lo llevaron no fue alarde,
no hubo un traidor, no hubo un cobarde,
que buscase refugio y salvación.

Y el cadáver del jefe, sol de gloria.
Quedó para siempre vivo de victoria,
Prez de los cuatrocientos de la legión

JUNIO 1923 ESPAÑA LLORA

Junio de 1923, llora España.
Cae el Jefe legionario


En los primeros días del mes de junio de 1923 se luchó enconadamente en la zona de Tafersit (Melilla) y el collado de Tizzi Assa. Allí, los rebeldes tenían cercadas varias posiciones desde tiempo atrás, impidiendo todo tipo de avituallamiento y relevo de las fuerzas sitiadas.
La hoyada de Tafersit forma un semicírculo irregular. Desde las alturas descienden tres grandes barrancos con grandes alturas enlazadas por contrafuertes. Terreno muy intrincado, y con barrancadas muy profundas, por donde tenían que pasar las tropas.
En la Comandancia General de Melilla se adoptó el plan para despejar la zona de enemigos con el fin de liberar las posiciones, retirar heridos y relevar los destacamentos. Para ello intervinieron seis columnas, cuatro de ataque, una de reserva y otra de observación. Entre los operativos figuraban tres Banderas completas del Tercio, bajo el mando del teniente coronel Rafael de Valenzuela.
El jefe de las columnas, coronel Fernández Pérez, dirigió una alocución a las fuerzas de vanguardia en la jornada previa al ataque.
"Soldados, en el día de hoy me hago cargo de las columnas que mañana van a operar. Ante todo, he de comunicaros que he dicho a las posiciones de Tizzi Assa que mañana iremos, contestándome el jefe del sector lo siguiente: Estas tropas agradecen saludo, reinando en las mismas excelente espíritu. ¡Viva España!.
He dicho que mañana iremos porque tengo la absoluta seguridad íntima de que llegaremos, y llegaremos porque todos, sin excepción alguna, estamos decididos a ello. Sé el espíritu que reina entre vosotros y sé que con él se va a todas partes. Mañana será un día grande para España y para el Ejército".
En la zona se había concentrado gran contingente de enemigo, calculado en unos dos mil hombres, quienes habían construido cuevas en las barrancadas, trincheras y parapetos con el fin de impedir el paso de los convoyes.
Durante la noche comenzó el movimiento de tropas en absoluto silencio, hasta alcanzar la ubicación señalada, llegando en orden de combate con los primeros claros del día.
Una vez iniciado el combate, se hizo encarnizado, viéndose obligados a atacar a la bayoneta para despejar el camino. Se disputaba el terreno palmo a palmo Loma a loma, cortadura a cortadura, hubieron con fuego intenso desde todos lados. de abrirse paso combatiendo con gran heroísmo y entusiasmo.
Parte de guerra del comandante
Manuel Canellas Tapia

A las 5,15 horas de este día salieron la Primera y Segunda Banderas al mando del teniente coronel Valenzuela, constituyendo la vanguardia de la columna de la derecha... Transcurridos 45 minutos y en vista de que las fuerzas de Regulares, que constituían la vanguardia de la columna de la izquierda, encontraron gran resistencia para ganar las lomas que dominan los barrancos de Igueriben y loma Colorada que seguían ocupadas por una gran concentración de harqueños, quienes hacían fuego intenso desde las alturas, determinó el teniente coronel ordenar que la 5ª compañía de fusiles se adelantara para hacer un avance por la ladera para acercarse más al barranco... todas las fuerzas avanzaron con gran entusiasmo y decisión unos doscientos metros sufriendo fuego muy intenso que causó elevadas bajas... Oyose después el toque de ataque dado, por el corneta de la columna, al que avanzó la Bandera armando el cuchillo al tomar la loma Rocosa, sufriendo las bajas del teniente Sierra y alférez Tenorio, ambos heridos. Al referido toque de ataque, el teniente coronel que se hallaba a la inmediación de las fuerzas de la Segunda Bandera, arengó a todas las unidades que estaban desplegadas con gran ardor y elocuencia, lo que produjo un general entusiasmo y a la orden de ataque partieron con toda decisión y empuje ladera abajo, en dirección al barranco. El fuego adquirió entonces una intensidad mayor y las bajas se sucedieron unas a otras con una rapidez muy grande. Entre ellas cayeron los primeros el capitán ayudante, Ortiz de Zárate, herido; el capitán Casaux, muerto; y el teniente Lizcano, herido, sin que vacilase un solo hombre en su decidida marcha sobre los objetivos indicados.
El comandante de la Segunda Bandera se desvió a la izquierda al objeto de poder ordenar a la Primera Bandera que cooperase al ataque iniciado, alcanzándolos a los pocos minutos, llegando primero los elementos de la 1ª compañía al mando del teniente Sanz Perea, recibiendo fuego mortífero y solicitando ayuda para retirar sus muchas bajas.
Este teniente se lanzó al asalto, rodeado por la gente que le quedaba, recibiendo a la muerte a los pocos pasos en unión de los que le seguían. El fuego había adquirido el máximo de intensidad y las posiciones legionarias eran materialmente segadas por las balas...
Al lograr los legionarios llegar al fondo del barranco con bayonetas caladas, se introdujo el pánico entre los rebeldes, que salieron despavoridos de sus escondites en una fuga desordenada, momento en que las compañías de ametralladoras abrieron fuego.
La emoción de aquel momento grandioso aumentó por la multitud de vivas a España y a la Legión que se oían. Instantes después llegó la noticia de la gloriosa muerte del teniente coronel, quien marchando detrás de las fuerzas animándolas con entusiasmo cayó mortalmente herido. Eran las nueve.
El comandante Canellas ordenó detener el ataque arengando a las tropas para contrarrestar el efecto de la noticia de la pérdida del teniente coronel... aunque éste era para nosotros muy grande, mientras quede un legionario en pie no hay que temer nada... dando los vivas reglamentarios a los que añadió el del teniente coronel Valenzuela, siendo respondido con gran entusiasmo y emoción...
... asistieron 35 oficiales y 643 de tropa. Fueron bajas 16 oficiales y 181 de tropa.
Rafael Valenzuela Urzáiz
Teniente coronel Jefe de la Legión. Toma parte en la operación de este día al mando directo de la Primera y Segunda Banderas, en extrema vanguardia de la columna del coronel Gómez Morato.
Después de pasar el barranco de Buhafora, ocupa las estribaciones de Peña Tahuarda, al frente norte de la Rocosa. Se Recibe orden del jefe de la columna para ocupar la Rocosa. Al toque de ataque se pone al frente de sus fuerzas, las arenga con entusiasmo y, a los vivas reglamentarios de la Legión, se lanza al asalto de las trincheras situadas en el profundo barranco, donde numerosísimo enemigo fuertemente parapetado siega materialmente las guerrillas dejando las compañías en cuadro.
En el momento culminante de la acción encuentra este Jefe gloriosa muerte, habiéndosele concedido por su heroico comportamiento la Medalla Militar.

La Legión, en homenaje al Jefe que entregó su vida en combate, creó en 1925 la Séptima Bandera llevando como insignia las armas del teniente coronel Valenzuela.

El Telegrama del Rif
(9 de junio de 1923)

Uno de los heridos del Tercio en el combate del día 5 nos ha referido un nuevo episodio, en el que se cubrieron de gloria el bravo alférez del Tercio Sendra y veinte legionarios a sus órdenes.
Acaeció el hecho, a que hacemos referencia, en los momentos nimbados por el supremo resplandor de la gloria, en que el heroico teniente coronel del Tercio, Valenzuela, caía mortalmente herido, haciendo la generosa ofrende de su vida en el altar de la Patria.
Muertos el bravo jefe y los cuatro camilleros, también del Tercio, que habían acudido a recoger el cadáver del glorioso Valenzuela, los rifeños, ensoberbecidos, trataron de apoderarse de los sagrados restos del heroico militar español, y, entonces, un alférez del Tercio, el alférez Sendra, al mando de una sección de veinte legionarios, como él, valientes, como él, audaces, no vacilaron en avanzar, con sublime arrojo, hasta luchar cuerpo a cuerpo con los rebeldes, que no veían conseguido su propósito de apoderarse del cadáver del heroico jefe del Tercio.
Los rebeldes, superiores en número, hubieron de abandonar aquel lugar al ver que otros legionarios acudían al que era sagrado lugar, porque allí estaban los restos de Valenzuela.
Junto a este cadáver quedaron también los del alférez Sendra y unos veinte legionarios, nuevos mártires de la Patria.
La noticia de la muerte del Jefe del Tercio, el teniente coronel Rafael Valenzuela Urzaiz, causó honda impresión en Melilla. En todas sus clases sociales se notó el profundo, sincero y sentido pesar. Se comentaba por doquier y resaltaban sus dotes de carácter, caballerosidad y afabilidad que enaltecían su prestigiosa figura en una aureola de modestia y simpatía.
La Cámara Agrícola y la de Comercio encargaron hermosas coronas de flores naturales con una sentida dedicatoria: "Homenaje póstumo de veneración a cuantos sacrificaron su vida por la Patria en la heroica figura del primer jefe del Tercio teniente coronel Valenzuela", que fueron depositadas sobre el féretro del insigne legionario.
Por acuerdo unánime del pleno de esta Cámara, se rogó a todos los agricultores y comerciantes melillenses que, "para rendir sentido homenaje a la memoria de los que sucumbieron por la Patria en las últimas jornadas y exteriorizar los sentimientos de admiración y leal asistencia a nuestro querido ejército, acompañen al cadáver del heroico teniente coronel del Tercio don Rafael Valenzuela, en su conducción".
La presidenta de la Cruz Roja recibió un telegrama de la madre del heroico jefe: "Madre jefe Tercio ruega cubran de flores a su heroico hijo. Joaquina Urzaiz". Al día siguiente recibía respuesta: "cumpliendo su honroso y triste encargo, una comisión de esta Junta de señoras de la Cruz Roja ha depositado hoy sobre el cadáver de su heroico hijo unas flores, testimoniando así el pesar que, como españolas, sufrimos por la pérdida del que tan alto supo poner el nombre de nuestra Patria".
El capitán ayudante del Tercio, Ortiz de Zárate (herido en Tizzi Assa), dirigió a Millán Astray un telegrama: "Alcanzó heroica y gloriosa muerte en el sangriento combate de hoy, el teniente coronel Valenzuela. Al lanzarse al asalto el primero, al grito de Viva la Legión, recibió un balazo en el pecho y otro en la cabeza. Ha muerto, pero vivirá eternamente en el corazón de todos los legionarios. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!".

Entierro Legionario

Previamente al sepelio del teniente coronel Valenzuela, se produjo el entierro de los tenientes del Tercio Sanz Perea y Sendra, acto que presidió el jefe de la columna, coronel Gómez Morato, acompañado por el comandante del Tercio, Lucas Mercader.
Los féretros que guardaban los restos de estos oficiales fueron envueltos en la bandera nacional, rodeados por coronas ofrendadas por la Legión con sentidísimas dedicatorias.
En el momento de dar la sepultura, el coronel Gómez Morato intervino de la siguiente manera: "Yo os despido en nombre de la Legión y de todo un Ejército. Os doy un adiós en su nombre. Vuestro recuerdo perdurará siempre en nuestra memoria. Habéis muerto gloriosamente, excediéndoos en el cumplimiento de vuestro deber, escribiendo una de las más bellas páginas de gloria en el historial del Ejército español. Que Dios os acoja y entréis en la gloria, que bien la merecéis por vuestro comportamiento. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!".

9 de junio,
Despedida de Melilla a Valenzuela

Si en innumerables ocasiones se ha mostrado cariño hacia la Legión, la jornada del 9 de junio de 1923 una ciudad completa rindió homenaje al Tercio en la figura del teniente coronel Valenzuela.
Melilla, sin distinción de clases, religiones ni razas, hizo honor a su tradición y sintió intensamente los dolores y las glorias del Ejército. Cada jefe, oficial o soldado que rendía generosamente su vida a la Patria en los campos vecinos, se incorporaba a Melilla, guardadora amorosa de sus cenizas y conservadora de sus glorias.
El homenaje que dio Melilla entera, con la participación de miles de personas, comenzó con el traslado del féretro hasta el puerto, donde embarcaría rumbo a Málaga con destino Zaragoza, ciudad en la que recibió sepultura, en el Santuario del Pilar, en cuya cripta quedaría guardando reposo eterno.
El acto duró tres horas desde que comenzó en el cementerio. Además de una nutrida representación de los efectivos de la Comandancia Militar de Melilla, acompañaron a la fúnebre comitiva miles de personas, pudiendo decirse que toda la ciudad estaba allí representada, no recordándose manifestación de duelo tan grandiosa.
Conforme avanzaba por la ciudad, el comercio cerró sus puertas, asociándose al sentir general. En todas las calles se agolpaba enorme gentío, costando gran trabajo abrir paso.
Cuando llegó al muelle, todas las fuerzas que se hallaban allí formadas rindieron honores al cadáver del heroico teniente coronel Valenzuela, presentando armas e interpretándose la Marcha Real (Batallón de Melilla, una compañía de Ingenieros, una batería de la Comandancia de Artillería, una compañía de Intendencia y un escuadrón de Caballería).
El coronel jefe de Estado Mayor dio lectura a la orden que concedía la Medalla Militar al heroico jefe del Tercio. Seguidamente, el Comandante General se dirigió a los allí congregados.
"Soldados: delante del cadáver del heroico teniente coronel Valenzuela, que murió cubriendo su nombre de gloria en defensa del honor de España, debemos todos jurar, como buenos españoles, dar la vida por la Patria si llegara el momento. Ante el cadáver del glorioso Valenzuela gritemos: ¡Viva España! ¡Viva el Ejército! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!".
El gentío y las fuerzas que se hallaban formadas en tan solemne momento, contestaron clamorosamente estos entusiastas y patrióticos vítores.
El general Echagüe, jefe de las columnas en el momento de la muerte del jefe del Tercio, colocó sobre el féretro la condecoración, y dijo:
"En nombre de la nación impongo al teniente coronel Valenzuela la Medalla Militar. El mayor honor y la más grande satisfacción de mi vida ha sido imponer esta medalla al teniente coronel Valenzuela. ¡Viva España! ¡Viva la Legión!".
El jefe accidental del Tercio, comandante Lucas, intervino de la siguiente manera:
"Excelentísimos señores, soldados: ha caído nuestro prime jefe, el heroico teniente coronel Valenzuela, y hasta que caiga el último de los soldados de la Legión, los legionarios seguiremos cumpliendo con nuestro santo deber de pelear por la Patria. Ha caído nuestro primer jefe. ¡Gloria al teniente coronel Valenzuela! Aunque el dolor de haberlo perdido inunda nuestro corazón, gritemos ahora, con más ardor que nunca ¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Rey!".
Tras estos parlamentos dio comienzo el desfile de las fuerzas que habían formado, pasando ante el cadáver del que fue bravo jefe legionario. Primero desfila el piquete del Tercio que había custodiado la comitiva, dándose entusiastas vivas a la Legión. Después lo hicieron los alféreces Casado, Díaz Criado, Tenorio y Esteban, que se encontraban heridos, al frente de unos cincuenta legionarios también heridos en los combates de los últimos días.
El paso de estos soldados produjo en la concurrencia una extraordinaria emoción. Los valientes alféreces y soldados del Tercio que vertieron su sangre por la patria vitoreaban sin cesar a España y a la Legión, contestando millares de personas, poseídas todas por el mismo sentimiento sublime de patriotismo.
Después se procedió a embarcar el féretro en el cañonero Bonifaz, con dirección a Málaga, y de allí continuaría el traslado en ferrocarril hasta Zaragoza, reposando desde entonces el teniente coronel Valenzuela en el templo del Pilar.

Diario El Telegrama del Rif
Pasan los legionarios heridos

Se acababa de imponer la Medalla Militar sobre el féretro envuelto en la bandera española, que encerraba el cadáver del teniente coronel Valenzuela. No se habían extinguido los atronadores vivas a España, al Rey y a la Legión. Aún resonaban en los oídos de la muchedumbre apiñada las palabras pronunciadas en honor del héroe, que fueron un cando al amor patrio y al sacrificio. Los pechos alentaban conmovidos, y a los ojos acudían destellos que reflejaban que todos los pensamientos se habían fundido en uno solo, grande y elevado.
En aquellos culminantes momentos, todos se consideraban pequeños y sentían envidia ante la grandeza del que ya no existía. Mas no habían terminado las emociones.
Suena una banda militar, desfila airosamente una sección de legionarios, que rinden el postrer homenaje al que fue su jefe, dando un sonoro ¡viva! Y tras ellos, un centenar de héroes, de esos chacales que van siempre delante, heridos por el plomo rifeño. Unos cojeando, otros envueltos en gasas, con los brazos en cabestrillo, con muletas, o llevados entre varios, y a la cabeza de ellos los oficiales que también derramaron su sangre en las pasadas jornadas, que despreciando los dolores de la carne, abandonaron los hospitales y acudieron a decir adiós al que los condujo a escribir una página gloriosa.
Al paso de aquel puñado de valientes, la multitud, respetuosa y conmovida, se descubre. Los corazones aceleran su ritmo y muchos miles de manos se juntan para dar el más sonoro y ferviente aplauso de admiración.
Fue un momento grandioso, inolvidable, un tributo rendido espontáneamente al valor.