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5 ene 2008

GONZALO LLORENTE AGUILERA


INTRODUCCION
Recibí un manuscrito fotocopiado de mi amigo y colega Rincón.
Ya me había hablado en Málaga en Semana Santa en que coincidimos del citado manuscrito, me dijo que le echara un vistazo, pero que no creía que fuera muy relevante, la verdad que la molestia de escribir un diario ya es un echo meritorio, como la caligrafía dificulta su lectura solo me he dedicado a copiarlo y publicarlo como un homenaje mas a la Legión

Prologo
Desde que fui alistado en la gloriosa legión, he tenido la idea de ir recopilando los principales hechos, las más notables aventuras por estas tierras de África, para luego escribirlas y guardarlas como un precioso recuerdo de mi vida al servicio de mi Patria.
Poco es lo que puedo contar, pero en esta poca copla, van datos de interés, van datos de la grandezas de esta legión; van datos que son demostraciones palpables de el heroico comportamiento de estos hombres legionarios que han sabido ganar, en el campo de batalla , victorias y laureles para la Patria, y que han sabido ganar el titulo de caballeros y una Bandera para el glorioso cuerpo que en siete años de lucha ha regado con sangre de mas de 8000 hombres todos los campos Marroquis.
Fui alistado cundo España era Monárquica, hoy al pone en limpio las cuartillas, ya casi abandonadas, para ponerlas a este libro; España es Republicana, pero no soy político, y me gusta saber el estado en que mi Patria se encuentra, nada mas, soy militar y como tal, he acatado siempre las leyes de la nación, sean cuales fueran; y digo esto, porque en esta historia, he de ser sincero para narrar los hechos, hayan pasando en tiempo de Monarquía o de Republica.

La Legión – 5ª Bandera El autor
Marruecos Gonzalo Llorente Aguilera

Notas :

Además de ir recopilando datos de mi vida legionaria, he ido haciendo, a mi juicio, pequeñas notas geográficas de la situación de los sitios por donde he estado; claro que estas notas geográficas, por ser precisamente de mi opinión, no son exactas; pero más tarde, ya en tiempo de paso cuando se han publicado geografías del Marruecos español y se han medido con exactitud las circunstancias, he podido comprobar que no existían grandes diferencias entre mi opinión y la realidad.
Al pasar mis cuartillas ha este libro quiero hacerlo tal como en ellas la escribí por lo tanto existirán esos pequeños errores geográficos.
También he tenido la curiosidad de recortar fotografías y artículos de algunos periódicos para pegarlos en este libro y así sean testigos elocuentes de la veracidad de cuanto escribo, además que serán recuerdos apreciados para el futuro.


Enero de 1932
El autor


MEMORIAS DE UN LEGIONARIO

EN ÉL EJERCITO DE CUBA EN EL AÑO 1924

Capitulo-I
En la Habana


Era por el mes de Abril del año 1926, pertenecía yo al cuerpo de Aviación del Ejercito de Cuba, nuestro campamento situado en las inmediaciones de la hermosa capital habanera, nos permitía horas llenas de alegría y regocijo a todos aquellos hombres jóvenes, militares intachables que eran el atractivo de todo el país. Su lindo uniforme, su gallardía, su marcialidad y su carácter, hacen que el soldado cubano sea admirado y querido por todos.
A este ejercito pertenecí varios años, siendo aun muy joven logre documentación como sudito de aquel país, e ingrese en filas en la Batería Ligera nº 1 de artillería en la Fortaleza “ La Cabaña”, en la Habana.
Mas tarde fui destinado a la 3ª Compañía del 3 er Batallón de Infantería en el Campamento de Columbia; 6 to distrito Militar; y al año fui al escuadrón 21 de la guardia Real de guarnición en Pinar del Rió.
Luego queriendo el Gobierno reorganizar el Cuerpo de Aviación solicite el traslado a el, y se me concedió el empleo que tenia, pues ya había ascendido a cabo.
En el cuerpo de Aviación, fui sometido a un pequeño examen de Cultura general y apenas cumplía los veinte años de edad, era ascendido a sargento.
Todos los beneficios y el bienestar que disfrutaba en el Ejercito cubano, no lo he llegado a conocer, hasta que mas tarde, cuando pasadas las fatigas y vicisitudes en la guerra en África, me acordaba de aquellos días llenos de alegría en el cuartel, o aquellos llenos de felicidad al lado de mi novia; entonces cuando estas paginas escribo, cuando al recordar lo perdido, quizá para siempre, me entristezco y busco entre mis compañeros, dar a mi espíritu agua que borre de mi mente lo pasado, que hoy, mas que realidad me parece un largo sueño.
Fue en el mes de abril de 1926, cuando llego a dominarme la idea de la deserción que desde hacia dos meses estaba premeditando.
Por la Habana sé hacia una enorme propaganda para reclutar hombres para La Legión Extranjera que peleaba en Marruecos bajo el pabellón Español; por las calles se pegaban pasquines solicitando hombres valientes y aventureros que quisieran ir a Marruecos con el viaje pagado, bien retribuido y las posibilidades a rápidos ascensos hasta poder llegar a capitanes.
Todos los meses salían grandes buques del puerto de la Habana, que además del pasaje ordinario, transportaban expediciones de aquellos nuevos legionarios que iban contentísimos para la guerra.
Fue apoderándoseme de mí la idea de ir a África, apuntarme en La Legión, luchar por España, la guerra con sus aventuras y pericias me seducía, me parecía un porvenir; además iría a la lucha por mi querida Patria, estaría cerca de ella y experiencia podría pronto abrazar a mis padres, a mis hermanos a mis amigos, amigos de mi infancia; iría a mi pueblo natal después de tantos años de ausencia, mostrando con orgullo un uniforme glorioso y teñido con cientos de combates por sangre rifereña, teñido en sangre enemiga en lucha cuerpo a cuerpo.
Estas ideas bullían en mi cerebro y con ellas la deserción de aquel ejercito, la huida de Cuba para siempre, y lo que era más penoso para mi; el abandono de mi novia, el dejar abandonada aquella mujer que tanto quería, aquellas que tantos juramentos de amor y felicidad le había echo, aquel mi primer amor y ahora la dejaría abandonada cobardemente, como un canalla, como un miserable..........
Pero ¿cómo dejarla? ¿donde diría que iba? Una mentira cualquier historia inventada por mi seria suficiente, lo que le contara me lo creería sin titubear, y así fue: un viaje a España y al regreso a los tres o cuatro meses, fue lo que sirvió para que no dudase que pronto volvería a su lado.
Me domino el espíritu aventurero, pudo mas en mi la idea de la guerra y abandonándolo todo y el día 20 de Abril embarcaba a bordo del transatlántico español Alfonso XIII en compañía de mis buenos amigos, Rutilo González, benito Atrio y Luis García que habiéndose asociado a mis ideas también se desertaban del cuerpo de Aviación del Ejercito Cubano.
(Perdona, mi Carmelina, si algún día llegasen estas líneas a tus manos por ellas veras que no he sido culpable)
“Han transcurrido 15 meses de mi alistamiento en la gloriosa Legión durante los cuales escribía a Carmelina y era contestado con exactitud; pero ya me ha olvidado, descubrió mi engaño y sabia que aun tardaría muchos años en volver a su lado o que quizá no volviese, el caso es que dejo de escribirme y yo recurrí a amistades y hasta su familia para saber el motivo de su silencio, pero nadie me contesto, nadie quería saber nada mío, parece que se han puesto de acuerdo para olvidarme.
Ya desesperado recurrí al alcalde del barrio que habitaba y fue su contestación que se había casado por necesidad de familia, pues era huérfana de padre y tenia 6 hermanos menores que ella.
También me decía el alcalde que ella le comento que me comunicase que su esposo le rompió todas mis cartas y fotos pero que la perdonara que solo la necesidad la obligo a casarse y a no cumplir con migo”

Mis tres camaradas en Ejercito cubano que
Que unidos a mi fueron desertores en aquel
Ejercito par venir a luchar a la Gloriosa Legión
Fotografiados en junio de 1926
1-Benito Atrio
2-Rutilo González Ferreiro
3-Luis García


*A BORDO DEL ALFONSO XIII *

Capitulo II

El muelle “Luz” de la Habana, estaba lleno de personas; los automóviles no cesaban de ir repletos de viajeros que lentamente paseaban a lo largo del hermoso muelle y que casi en voz alta comentaban el viaje del Alfonso XIII, que atracado a este, solo le faltaba dos horas para la salida.
Todo era movimiento, abordo los marineros no cesaban de preparar todo para el largo viaje; en el muelle había infinidad de cajas y sacos llenos de cosas que el barco iba metiendo en sus enormes bodegas, además de los pasajeros que esperaban el momento de embarcar, habíamos unos 180 hombres formados en una fila y con unos papelitos amarillentos en las manos que eran nuestros billetes pagados por el consulado español a los que íbamos para Marruecos.
Éramos unos 180 locos, unos hombres sin penas, sin amor a la vida, sin voluntad propia; aventureros unos, desgraciados hambrientos otros; caras patibularias, caras sucias y barbudas y con trajes rotos y andrajosos la mayor parte.
Éramos los desesperados, los locos, los que íbamos a la guerra, a la muerte, los que no pensaban mas que en guerrear y morir, los que con infinidad de ideas en la cabeza íbamos a ganar glorias para España y por esto se reían, pensando esto aquellas caras sucias y barbudas reían y hablaban satisfechas de su signo.
Era la una imedia del día cuando pisaron la escalerilla del embarque, ya estábamos todos abordo y los que se quedaban en el muelle no cesaban de dirigirnos frases de consuelo, dándonos ánimos para que fuésemos fuertes en la lucha.
A las dos de la tarde, después de varias maniobras, salió majestuoso el buque de aquel puerto llevando en su seno unos 800 pasajeros, entre ellos nosotros, los aventureros, los futuros legionarios.
Abordo la alegría era inmensa por nuestra parte; aquellos hombres, no pensaban donde iban, mas bien parecía que iban a una fiesta que a la guerra, cantaban, reían, gritaban y agitaban sus pañuelos al aire para despedir a los que en el muelle se quedaban, y hasta el buque daba fuertes ronquidos con su potente sirena también como despedida a la hermosa capital.
El alcázar flotante se alejaba rápidamente de la Habana dejando tras de el, una blanca y espumosa estela que todos contemplábamos desde la boda.
Ya oscurecía, el negro manto de la noche iba conteniéndose poco a poco, la Habana ya no se veía, la tripulación en constante movimiento arreglaban los equipajes, recogían cuerdas y cadenas haciendo bastante ruido; la voceria y los gritos se habían cambiado por silencio y tristeza; aquellos hombres habían cesado bastante de hablar en los camarotes de tercera donde íbamos, reinaba un silencio sepulcral, pero no dormían, parecía meditar sobre su situación, alguno en voz tan baja que era casi imperceptible, murmuraba su suerte; vamos a la guerra , decía, a morir, quizá no vea mas a mis padres a mis hermanos; parecía arrepentido y con su arrepentimiento contagiaba a quien lo oía y eran muchos los que ya estaban arrepentidos de haber embarcado.....pero tarde llegaba esta arrepentimiento; todos lo comprendían así y sabían que ya no se podía retroceder ni un solo paso.
Algunos, solo tres o cuatro, los más cobardes, los que eran menos hombres que los demás, lograron fugarse cuando ,mas tarde, en el tren recordábamos del modo al sur España para incorporarnos en África era media noche, sobre la cubierta, solo veía algunas sombras de pasajeros de primera y segunda clase, que paseaban lentamente; yo sobre la cubierta de tercera estaba solo, contemplaba el vello paisaje marino, miraba la inmensidad de aquel Océano donde se reflejaba las estrellas y la Luna que con sus pálidos rayos iluminaban la superficie de aquellas aguas y parecían un potente foco eléctrico que salía de su fondo.
De cuando en cuando, sé veía la enorme boca de un tiburón o de otro terrible pez que rasgaba la tranquila superficie enseñando sus enormes dientes como si esperase una presa.
Este bello panorama y la majestuosa marcha del buque unidos al silencio de la noche hacia meditar y se apoderaba de mi espíritu recuerdos gratísimos ya pasados.
Recordaba mis horas en el servicio, mis horas libres por la habana, en teatros, cafés, paseos, mis horas felices al lado de aquella que tanto demostraba quererme, de aquella novia que había engañado para dejarla; recordaba aquella despedida que dos días antes aviamos tenido, ella ignoraba mis ideas, creyendo que pronto volvería a su lado, me pedía llorando que no tardara en volver, aquellos últimos besos llenos de verdadero amor, aquel abrazo fortísimo que parecía no querer soltarme nunca; aquellas ultimas frases de despedida, todo, todo venia a mi memoria en aquella primera noche de aquel largo viaje hacia la guerra; hacia la muerte .................
¡¡ Carmelina Hernández Palma, si muero, si en la guerra me matan, tu nombre ira grabado en mi corazón para la sepultura y mi ultimo adiós será par ti!!
Los días fueron pasando; haba decidido echar todo en olvido no quería seguir recordando lo pasado, no quería que mi amor decidiera y quería estar fuerte para el futuro y me uní a alguno de los grupos que mis compañeros forman sobre cubierta en los que se jugaba o se reía con alguno que contaba chistes y chascarrillos.
En alguno de estos grupos, él mas repestuoso siempre, la conversación giraba hacia lo futuro, hablábamos de la guerra, nos creíamos luchando cuerpo a cuerpo con los moros, hundiendo en esos cuerpos repetidas veces nuestras ensangrentadas bayonetas, y nos veíamos luego ascendidos y coronados de laurel.
Yo siempre formaba este grupo; a mi lado se reunían mas de treinta que yo animaba con estas cosas y que ellos me creían con una inteligencia superior todos sobre cuestiones de guerra, pero ni ellos ni yo habíamos pensado nunca, en las calamidades, en las amarguras y en las visitudes porque teníamos que pasar.
Así pasábamos los días, hasta que al amanecer del noveno de un eterno viaje divisamos por el horizonte tierra.
¡ Cuanta alegría! Todos los pasajeros corrimos hacia la proa del barco, y este pito varias veces anunciando la proximidad de tierra.
Los destellos de tres potentes faros nos anunciaban otros tantos puntos de la costa española, una hora mas y divisamos cuarto faro que un marinero nos dice que es el de la Coruña.
Serian los once de la noche y ya veíamos con la natural alegría las luces de la capita; desde la fortaleza San Antonio nos enfocan potentísimos reflectores y el barco lanza una interminable serie de pitidos pidiendo un practico y saludando a la población.
A las 12 de la noche del día 30 de Abril entramos por la Coruña y a pesar de tan alta hora de la noche se veían por los muelles muchísimas personas, y enseguida varias lanchas de personas nos rodearon dando gritos para llamar a personas conocidas que esperaban; la motora de Carabineros no cesaba de dar vueltas con continua vigilancia a bordo solo suben las autoridades sanitarias que nos pasan una minuciosa revista.
A las seis de la mañana da principio el desembarco y en busca nuestra vienen varios soldados armados al mando de un oficial que nos conducen al muelle donde nos esperan unos camiones y varias parejas de la Guardia Civil a caballo.
Somos conducidos como verdaderos criminales al cuartel de Isabel la Católica, metidos en los camiones entre bayonetas y seguidos por los guardias civiles de caballería, pues detrás de cada camión marchaba una pareja de estos guardias al galope de sus caballos.
Ya en este cuartel nos encierran en un barracón completamente vació y con centinelas en la puerta y se nos prohíbe la salida no siendo para hacer alguna necesidad corporal, y para esto siempre acompañados de algún soldado de la guardia.
Aquella noche ante la perspectiva de tener que dormir en el frió cemento del suelo, hubo protestas, gritos pidiendo mejora para la situación y hasta maldiciones para aquellos que nos trataban como verdaderos bandoleros. Pero todo esto fue en nuestro perjuicio porque a nuestras protestas y por temor a que nos subleváramos, se pusieron mas centinelas y se nos amenazo hasta con disparar sobre nosotros.
El rancho se nos sirvió en platos de latón sucios y viejísimos de los que tenían dados de baja por inservibles y que de estar guardados mucho tiempo tenían una buena cantidad de oxido.
En fin, dos días pasamos en aquel cuartel peor que si estuviéramos en el peor presidio, pero todo cambio al segundo día que un oficial un sargento, dos cabos y seis legionarios llegaron a buscarnos par conducirnos a África.
El día 2 de Mayo llegaron a la Coruña a por nosotros estos legionarios y enseguida de hacerse cargo de nosotros, se nos abrió la puerta del barracon dándonos libertad para estar por el cuartel y el gran patio que tienen su centro, nos dieron tabaco y cerillas que llevaban para nosotros, nos dieron platos y cubiertos nuevos y hasta la comida fue distinta a las anteriores pues fue buenísima y abundante.
El día 3 por la mañana salimos formados a la Estación del Norte y fuimos a Madrid siempre acompañados por aquellos legionarios que nos colmaban de anteciones durante el viaje; recuerdo que el teniente que mandaba la expedición se apedillaba Redondo y el sargento, Vega.
Ya en Madrid nos esperaban uno camines militares para conducirnos a un cuartel pero aquí no fue como en La Coruña, aquí solo nos acompañaban los legionarios en franca camarería con nosotros y ni un guardia ni ningún militar mas intervino en nuestra conducción.
Recorrimos varios cuarteles y en ninguno había alojamiento para nosotros y por fin fuimos al Cuartel de la Montaña donde quedamos bien instalados y se nos sirvió una buena comida.
Salimos al siguiente día de Madrid y por tren aprendimos de nuestros conductores los himnos del Tercio, y tan grande era nuestro entusiasmo que copiándolos unos y oyéndolos los demás en pocas horas cantábamos casi todas las guerreras canciones legionarias.
El día 5 de Mayo desembarcamos en el muelle de Ceuta a las diez de la mañana y nos esperaba el Teniente Coronel Ralcazar con La Legión y la Banda de música.
Después de darnos la bienvenida y arengarnos para que fuésemos buenos legionarios fuimos conducidos a Dar Riffien donde debíamos de prestar juramento de fidelidad y vestir el hermoso uniforme legionario.



EN MARRUECOS
CAPITULO III


Como ya he dicho, el 5 de Mayo de 1926 desembarcamos en la bella Ciudad de Ceuta los que ya nos considerábamos legionarios, pero hemos llegado dos menos por el trayecto de la Coruña a Madrid dos se habían fugado y se ignoraba su paradero y hasta su verdadero nombre, pues cada individuo había dado el nombre que se le antojaba y nadie se interesaba ni por su documentación ni por su anterior vida.
La alegría de vernos en Ceuta fue grandísima, acompañados por la banda de música cantábamos los himnos legionarios y dábamos vítores a España, al Rey y a La Legión.
Mirábamos a Ceuta con gran simpatía por ser el primer terreno marroquí que veíamos y porque ya nos habían dicho que teníamos aquí nuestra representación y nos darían permiso para la Ciudad cuando pasasen unos días.
La Ciudad de Ceuta esta situada sobre siete colinas iguales que forman una pequeña península cuya puerta es el Monte Hacho donde existe una fortaleza con grandes y modernas piezas de artillería y donde están las prisiones militares. Su población, según el censo de este año creo que pasa de 54.700 habitantes.
Su puerto, a la altura de los mejores del Mediterráneo, es el paso de toda la corriente comercial, que partiendo de Ceuta, ha de encaminarse por el ferrocarril Cuta-Tetuán y sus futuras prolongaciones atravesando nuestra zona y la francesa hasta la lejana ciudad de Dakar, y quiero sabe si algún día un claro criterio y una buena voluntad, pueda lograr que nuestra plaza de Soberanía, sea la cabecera de todas las vías de comunicación que conduzca a los mas recónditos rincones Africanos.

Esta unida Ceuta a Tetuán por un ferrocarril con un recorrido de 111 Kilómetros, cuya línea esta llamadas a ser prolongada hasta Rabat para empalmar con el ferrocarril Tánger-Fez, y también las une unas hermosas carretera de primer orden.
Es Ceuta la cabecera de la Comandancia General de su nombre, que comprende toda la región Occidental de nuestra Zona y en ella radica la jefatura de la Zona militar Ceuta-Tetuán.
En la carretera de Ceuta a Tetuán y a unos 11 Km. De la primera, esta situado el Acuartelamiento de la Legión; Dar Riffien es el campamento general donde se instruye al recluta, la escuela del legionario podríamos llamar a Dar Riffien por que de aquí sale el legionario a nutrir las banderas ya preparado para la guerra, instruido en el manejo de las armas y completa practica en el tiro además de adquirir destreza en el lanzamiento de granadas de mano.
Pero no solamente en este Acuartelamiento se instruye al hombre para la guerra, también en el se enseña al legionario a leer y escribir, pues hay un magnifico colegio que dirige un sacerdote auxiliado por legionarios que en su vida civil cursaron el Magisterio, y que aquí practican su carrera.
Hay también con todos los modernos medios y movidos por electricidad grandes talleres de cerrajería, guarnicionero, carpintería, zapatería, sastrería, pintura y esculturia, mecánica en general, etc.etc y una potente central eléctrica; además de una magnifica granja donde se crían animales de todas razas y grandes parcelas de tierra donde se siembra toda clase de cereales y tubérculos; hay maquinas modernísimas para arar, segar trillar, también una cerámica y grandes hornos para hacer cal .
Y todo esto es trabajado y movido por brazos legionarios, cada legionario ejerce su oficio o su arte y otros aprenden alguno.
Tiene el Acuartelamiento bellos edificios de mampostería con cantinas, fondas, bares y bisuterías y amplísimos dormitorios con cómodas camas donde reina la limpieza y la ventilación.
Aquí nos trajeron el día 5 de Mayo de 1926 y aquí fuimos reconocidos por un oficial medico que dio por inútiles a 23 de los expedicionarios que llegamos ese día.

EN LA LEGIÓN
CAPITULO IV

La gloriosa y Laureada Legión, fue creada y organizada por el caudillo y heroico Teniente Coronel Don José Millán Astray en el mes de septiembre de 1921 sus hazañas en Marruecos son bien conocidas del mundo entero, la sangre vertida por los bravos legionarios cubre los puntos más estratégicos, las colinas mas elevadas, los sitios más difíciles y en todos los lugares fueron siempre los primeros en llegar; en las peores contiendas, las bayonetas legionarias eran cien veces teñidas de rojo con la sangre de sus enemigos; jamás han vacilado en un avance y jamás han retrocedido un solo palmo del terreno ganado.
Las fuertes barreras morunas fueron siempre destruidas por estos héroes incógnitos, que caían por cientos bajo el plomo enemigo, pero que al fin vencían conquistando terreno y Gloria para la Patria.
El lema legionario es “vencer o morir” y con este lema se combatía, y se combatirá este glorioso cuerpo del Ejercito Español.
Casbona ,Selt, Trasuda, Arubar, Tizzi-Assa, Alurit, Cobla-Darsa y en otros muchos combates mas, La Legión, en 7 años, tubo un total de dos mil muertos y seis mil noventa y seis heridos, y en todos los combates fueron siempre distinguidos por su valentía y disciplina los héroes legionarios.
No completaría de narrar el heroísmo de La Legión, si no mencionase además de su glorioso fundador, a aquel héroe que al frente de sus legionarios dio gloriosamente su vida por la Patria, el día 5 de junio de 1923 al conducir un convoy a las posicione avanzadas de Tizzi- Assa.
Don Rafael de Valenzuela y Urzaiz, el padre, como aun hoy te llamamos tus queridos legionarios ¡¡jamás serás olvidado por nosotros y todos tomamos el hermoso ejemplo que nos diste!!
Muchísimos ejemplos podría narrar parecidos a este, pero no quiero en estas memorias ser muy extenso para los hechos que no he presenciado, ya que solo debo de copiar la historia de mi vida; pero es tal la grandeza de esta Legión; y tal el heroísmo que encierra, es tan grande el orgullo que siento de vestir este uniforme, que me veo obligado a escribir algo de historia legionaria, para cuando los años hayan pasado y alguien lea estas sencillas líneas, vea en ellas que aun que es poco todo lo que pondero a la que será inmortal Legión.
Don José Millán Astray, el abuelo como cariñosamente lo llamamos, el fundador, el héroe, el alma de La Legión, el verdadero espíritu de legionario, el que al mando de sus huestes legionarias aniquilo cientos de veces al enemigo, el que copiando sus mismos sentimientos, hizo el Credo Legionario para que fielmente lo cumpliésemos y fuésemos siempre victoriosos.
¡¡Hoy, Millán Astray, eres un despojo humano, pero te envidio, el enemigo no pudo arrancarte la vida, pero fue peor, te arranco tu ojo derecho y tu brazo izquierdo, y fuiste acribillado a balazos, y aun vives, pero Dios no quiso que perdieras esa vida tan hermosa que aun puede ser útil a la Patria!!

Formaban La Legión, cuando yo ingrese unos 8000 hombres en su mayoría jóvenes aventureros que su mayor ilusión era los tiros, los cañones, el estruendo de las granadas, les gustaba la guerra, ser héroes y pasar las mayores vicisitudes en Marruecos; abogados, médicos, ingenieros, escultores sacerdotes que habían dejado la sotana para empuñar el fusil; había hombres de todas las clases sociales; nobles y plebeyos, honrados y ladrones La Legión, acogía en su seno a todos por iguales, todos dentro de ella eran hermanos, no existía distinción de clases, la rigurosa disciplina legionaria juzgaba a todos por igual y los unía a todos para hacerla fuerte y poderosa.

Cuando paso a este libro las cuartillas, ya La Legión ha sido reorganizada, ya estamos en un periodo de paz y quedan pocos de aquellos valientes fundadores; hoy para ingresar en ella existen varios requisitos, que antes no había y sobre todo el legionario ha de tener una intachable conducta en su anterior vida civil.
No por esto los legionarios de hoy son menos valientes que los de antaño, hoy continuamente, se prepara al legionario para la guerra y sabe desde que viste el glorioso uniforme que su lema es el mismo que antes “vencer o morir” y que su Credo hay que cumplirlo sin titubear.
En La Legión, hay hombres de casi todas las naciones del mundo, por eso fue titulada Tercio de Extranjeros, pero su mayoría es de españoles; aquí se hablan casi todos los idiomas y dialectos, pero todos aprenden el español con relativa facilidad y todos son camaradas unidos por la rígida disciplina legionaria y todos son valientes y temerarios.
¿Qué les importa la vida a estos héroes?, la desprecian, parece que la odian, prefieren morir, pero morir matando, atacan con una pas morosa serenidad y no cesan hasta caer todos, o lograr ocupar las posiciones enemigas.
Cuando en una contienda caen muchos, en la próxima atacan con mas fuerza, con mas coraje, con mas ímpetu y por donde pasan van sembrando los muertos, la despoblación, el exterminio................
Para los legionarios, no existen las inclemencias del tiempo, son fuertes y luchan con tesón en todas las épocas del año, en varias ocasiones la nieve ha hecho bajas entre ellos, en otras la sed terrible y el inmenso calor han dejado huellas imborrables; pero a nada temen, nada les detiene en sus avances, en sus luchas, en sus conquistas gloriosas.
El día 5 de Mayo del año 1926, vestí por primera vez el glorioso uniforme de esos héroes, y desde ese día fui uno mas de ellos, desde este día tuve la firme convicción de que tenia que morir por la Patria, que tenia que luchar fieramente y que jamás tenia que retroceder ante el enemigo.
Nadie me pregunto quien era, nadie se intereso por mi anterior vida, di mi nombre y firme en el cumplir fielmente mis obligaciones y obedecer ciegamente las ordenes que me diesen.
Al dar mi nombre, tuve un momento de vacilación; temía que mis padres y hermanos se enterasen de mi muerte algún día, temía proporcionarles el disgusto de saber que había venido a la guerra voluntario y para evitar esto pensé un nombre con el que viviría de incógnito y con el que moriría sin que nadie pudiese reconocer mi verdadera personalidad.
Me llame José Blanco Díaz, fue el que se me había ocurrido y con el ingrese pensando ser uno de esos héroes desconocidos y que todos ignorarían mi muerte, evitando muchos disgustos y muchas lagrimas; si en la guerra sucumbía, seria uno de tantísimos héroes que murieron ignorados de sus familias, seria uno mas de tantos desconocido que dieron su vida por la Patria.
Muy pronto me hice acreedor a la consideración y respeto de mis supriores porque, ya ducho en el manejo de las armas, con solo diez días fui distinguido entre los demás reclutas, que éramos unos doscientos aproximadamente.
La guerra parecía que llegaba a su fin, lo cual sentía el alma porque nos parecía que no me enviarían a tomar parte en las ultimas operaciones y yo quería a todo trance salir al campo, quería guerrear, yo había venido para eso, para combatir, para luchar, para morir; pero no para estar estacionado en Dar Riffien sin probar mi suerte en la guerra y sin saber las aventuras que en ella existían.
Mas empeño forma de aprender las instrucciones y en distinguirme, porque sabia que nos preparaban para salir tan pronto estuviésemos bien instruidos, pero no he logrado mis aspiraciones por aquel tiempo, pues las distinciones de que fui objeto, me sirvió para cuando solo llevaba 22 en la Legión, me hiciesen instructor de aquellos contemporáneos míos; así pues fui a los 22 días ascendido a cabo Interino.
Trabaje mucho y con entusiasmo, pero todos se machaban para el campo y yo no me podía ir; poco a poco vi como aquellos compañeros de viaje iban a nutrir las banderas, y hasta me enteraba que alguno de ellos ya había caído gloriosamente; en cambio yo me quedaba en dar Riffien instruyendo a nuevos reclutas.

Cientos de veces hable con mis superiores solicitando marcharme para el frente, pero siempre me decían que era necesario allí par seguir preparando hombres para la guerra, y de nada me servia alegar que había varios instructores como yo, pero que estaban conformes así.
Se organizo una Bandera que estaría preparada para salir en la primera necesidad, se denomino bandera de Deposito y podría haber sido la novena Bandera ya que por el campo en continua lucha había ocho.
Fui destinado a la primera compañía de esta Bandera que mandaba el Captan Don Tomas Pardos Fernández de las Muzas.
Por entonces la lucha en los frentes era cruel y terrible se decía, que de una vez se iba acabar todo y que los moros se batían enfurecidos al verse dominados y ya ni prisioneros querían, matando a todos los que en su poder caían.
Abd-el-Krin, el temido cabecilla moro, y su lugarteniente “ El Pajarito” auxiliados por el hermano del primero, Mohame Abd-el-Krin-el- Jatabi, era los que con sus Harcas hacían estragos entre los nuestros, eran los que mandaban matar a discreción y los que fueron dueños de la situación en muchas ocasiones.
Las hazañas de Abd-el-Krin, eran conocidas por todo el mundo sus soldados no conocían disciplina ni poseían armas rápidas en trasporte y disparo, pero el fanatismo de los adoradores de Mahoma, hacia que creyesen a este un segundo Ala, o por lo menos un enviado de el; así pues luchaban como verdaderas fieras y morían como verdaderos héroes.
En varios puntos estableció el cabecilla su cuartel General, y desde ellos daba ordenes y transmitía mensajes como un verdadero general jefe de un ejercito formidable, su ultima estancia fue en Xauen, ciudad Santa reconquistada por ellos al final del año 1924.

LA RECONQUISTA DE XAUEN
Capitulo V


Es Xauen una bellísima ciudad árabe con calles largas y empedradas, y tan estrechas que por ellas no pueden transitar vehículos de ninguna clase; todos sus edificios son bajos y muchos se ven en estado ruinoso demolidos por los años de existencia.
Sobresalen a estos edificios varias torres de mezquitas que gallardamente lucen su arquitectura preciosísima, que es el atractivo de todos , los que ,por primera vez van a Xauen.
Esta situada a la vertiente occidental del Yebel Sidi Reu-Hayas y contaba en el año 1926, después de ser reconquistada, unos 5000 habitantes, de los que escasamente 100 eran europeos.
Por este año estaba alumbrada la Ciudad por muy pocos faroles de aceite, que con su luz tan tenue daban un aspecto, a las largas y estrechísimas calles, misterioso y triste.
Llaman a Xauen, la ciudad dormida, la misteriosa la ciudad Santa y es por su situación a las faltas de tan elevadas montañas; porque por sus calles no existe el ruido ensordecedor de vehículos; porque toda ella rodeada de antiquísimas murallas, parece también rodeada de misterio y porque de ella han hecho los fanáticos adoradores de Mahoma el centro de su religión. Por la noche y para que el misterio resalte mas, el silencio sepulcral que existe, lo rompe las voces gruesas y largas de un “Santón” que desde lo alto de una de sus mezquitas, llama a los creyentes a la oración, o que anuncia la hora que es.
Fue Xauen conquistada por primera vez en el año 1920 pero hubo de ser abandonad en 1924 y dejarla a merced del enemigo que conociendo su valor cayo sobre ella tan pronto tuvo noticias que era abandonada por nuestras fuerzas.
La retirada fue desastrosa y ferocísima, los moros en numero muchas veces superior a los nuestros, atisbaban la más mínima ocasión, el mas pequeño retroceso para caer sobre los nuestros como lobos hambrientos y matar sin compasión a nada.
El mundo entero conoció la famosa retirada de Xauen y el mundo entero supo el heroísmo y las actitudes que nuestros soldados demostraron en ella.
La Legión, como en todos los combates s encontraba, ocupo los puntos mas difíciles, los sitios de mayor peligro y sostenía al enemigo mientras las demás fuerzas se retiraban, legando a entablar lucha cuerpo a cuerpo.
Ya había pasado dos años de esta retirada; era el mes de julio del 1926 cuando se acordó ir a reconquistarla; se rumoreaba que en Xauen tenia Abd-el-Krin su cuartel general y había que acabar de una vez con el terrible cabecilla, acabando con el, se terminaba la guerra, no era fácil que surgiese oro jefe con tanta inteligencia ni tan temido como el.
Así pues en el mes de julio empezaron los preparativos para formar una fuerte columna y lanzarse a la reconquista.
Por este mes y cuando más actividad se hacían todos los preparativos nos visito el General francés Roichut, al que rendimos honores mandados por nuestro coronel Don José Millán Astray.
El General Roichut nos dirige la palabra, y pone en manifiesto nuestras heroicidades mencionados combates en los que habíamos sido los victoriosos y en los que actuábamos con la columna francesa a su mando.
Después de este emocionante discurso, condecoro en nombre de su Patria a nuestro coronel y a la bandera de La Legión con la Gran Cruz de Guerra francesa.
Continuamos en junio preparándonos para las próximas operaciones; se organizan 2 compañías expedicionarias que era la primera y segunda de la Bandera de Deposito y vemos como por la carretera Ceuta Tetuán pasan diariamente miles de soldados que van a forman columnas a esta ultima población.
Yo estaba deseando comenzase pronto estas operaciones; deseaba ir a la guerra y al fin iba a conseguir mis deseos, iba a enfrentarme a los moros a quienes odiaba terriblemente, y por lo tanto deseaba ya verme en la primera línea, donde sabia que iba a morir, pero que moriría matando sin compasión a los que cogiese delante de mi fusil.
La primera línea de fuego era Ren-Karrich, pequeño campamento con poco poblado civil; aquí pues dorido en 1924 se reunieron nuestras fuerzas y sostuvieron la avalancha enemiga haciéndoles infinidad de bajas y obligándoles a refugiarse en los aduares cercanos.
Dista Ren-Karrich de Tetuán unos diez Kilómetros y esta situado a los lados de la carretera que desde esta, va a Xausen; paro no seria justo continuar mi historia si antes no dijera nada de Tetuán por donde pasmos el 28 de julio de 1926 para ir a la reconquista de la Ciudad Santa.
Tetuán desparramado a la faldas de Yebel-Derosa y amparado en el estribo de Dar-Murcia parece a distancia como una blanca avalancha que surgiese de un altonazo y se derramase triunfante por toda la vega del Rió Martín. Tal se la ve desde las alturas del macizo de Reni-Hozzuar y así la contemplarían, incitante y provocativa con su blancura atrayente, los fanáticos rebeldes que antaño la combatieron a tiro de fusil y de cañón.
Así visto, Tetuán, se hace difícil preferir entre el encanto rifereño de su blancura resplandeciente y magnifico o el de la graciosa vega en que apoya sus pies, toda matizada de arboledas y bordeada de huertecillos, que en la primavera acentúan la gala de sus almendros y sus manzanas en flor. Él rió Martín cruza esta alfombra florecida de Tetuán con graciosas curvas plateadas, como una de esas frases coránicas sirven a la vez de devoción y adoro en la tapicera del país.
Se puede calcular que en 1926, cuando por primera vez pase por Tetuán que arroja un censo de población de unos 35000 habitantes, de ellos. 13500 musulmanes, 4500 israelitas,16800 españoles y 300 extranjeros.
Es la capital del Protectorado de España en Marruecos y en ella tienen su residencia oficial S.A.I. el jalifa de la zona, S. E. el Alto Comisario de España en Marruecos y el General en jefe del Ejercito de ocupación, radican en esta ciudad las oficinas del gobierno indígena, Delegación General de la Alta Comisaría, Dirección General de Intervención Civil y Asuntos Generales, Intervención de Marina, Inspección General de Intervención Militar y Fuerzas Indígenas, Cuartel General, Dirección General de Obras Publicas y Minas, Servicios de Hacienda, Colonización, Audiencia, Tribunales de Justicia Musulmana y Rabínica.
Cuenta con servicios postales, telégrafos, telefónicos, sanitarios, comunicación aérea con Lareche y Sevilla, radiotelegrafia militar, etc, etc.
Entre los edificios mas notables descuellan los de la Alta Comisaría, Palacio del Jalifa, Grupo Escolar, Misión y Palacio Episcopal e iglesia de Nutra. Sra. De las Victorias, Estación de Ferrocarril Ceuta Tetuán, etc.etc.
Es digno de ser visitado el zoco llamado Herda K”bira, que recuerda los famosos rincones de las Américas y Rastro madrileño, y donde se encuentran infinidad de objetos artísticos y curiosidades de gran valor y merito.
Esta unida a Ceuta por un ferrocarril de via de un metro y recorrido de 41 Kilómetros.
Por carretera y pista se encuentra unida a Alcazarquivir 164 Km,Arcila 85, a ben Karrich 13 rilan 49,400, Castillejos 35 ½, Ceuta 42, Dar Acoba 47, Dar-Riffien 33, Fondak 24 ½, Larache 128, Laucion 8,200,Malalien7, Negro24,R”Gaia 44,200, Rincón de Medik 16. Tánger 65, Xauen 63 y Zoco el Asbá de Besan 34.
El día primero de Agosto salen las primeras fuerzas a la reconquista de Xauen; son tres columnas, en una va la 4ta. Bandera, en otra la 6ta. Y nosotros las dos compañías de Deposito somos de la columna que marcha avanzando por ambos lados de la carretera.
Desde Ben Karrich, salimos, desplegados en guerrillas y avanzamos con gran precaución, pues temíamos alguna emboscada del enemigo que no se ve por ninguna parte.
El calor que hacia era terrible, sofocante irresistible; casi no podíamos avanzar el paso de nuestro equipo iba aumentando de tal manera que parecía querer aplastarte contra el suelo, la sed era abrasadora, no había agua y si por casualidad nos encontrábamos con algún manantial, nos era imposible detenerse a beber y más imposible abandonar la guerrilla par ir hasta él; ¿pero qué obstáculo es el tiempo, la sed y el hambre para un legionario ¿ ninguno, se muere y nada mas, es decir nada mas que no sea avanzar y tomar el objetivo indicado, así pues, el espíritu de los legionarios no decaía esta vez, como no decayó nunca.
Al llegar a Sirat nos reciben con un nutrido fuego de fusileria, y no logran hacernos bajas, nosotros contestamos de la misma forma, pero los moros no dan la cara, huyen en desorden y se pierden de vista dejando en el campo una docena de cadáveres.
Fue una prueba que han querido hacer para ver si lograban hacernos bajas pues casi se puede asegurar que no llegaban a un centenar los que sobre nosotros dispararon.
Seguimos el avance, aquel día, teníamos que reconquistar y pernoctar en la que fue posición de Taranes; el Sol quema cada vez mas y parece que tratan de tomar la posición antes del mediodía para evitar que caigan hombres por sufrir insolación porque el avance se hace cada vez mas rápido; pero aun hemos tenido que rechazar otra agresión del enemigo.
De los montes próximos salen millares de balas que no logran tocarnos, esta vez el enemigo es mas numeroso pero nos tiran a mucha distancia y no logran una eficaz puntería. Por el aire aparece una escuadrilla de aeroplanos y cesa el tiroteo, el enemigo parece que huye pero los persiguen los aparatos que dejan cae de cuando en cuando alguna mortífera granada.
La escuadra que yo mandaba la componen seis hombres jóvenes animosos que sufren la abrasadora sed sin una sola palabra de protesta, de estos seis se destaca un muchacho casi imberbe que todos llamaban Marquesito, porque era hijo de n Marques y después de desvalijar a su padre y gastarse un buen uñad de miles de pesetas, vino al Tercio donde se alisto con un nombre supuesto.
Cuando mas arreciaba el calor y la sed casi nos impedía el hablar, se aparece a mi lado el Marquesito que traía una garrafa con unos 8 litros de refresco de limón.
Me sorprendió verlo con tan deseada carga y después de amenazarlo con poner en conocimiento del capita el hecho, me confeso que aquella garrafa se la había hurtado a uno de los muchos paisanos que van siempre con as columnas vendiendo de toda clase de refrescos a un precio diez veces superior a su valor.
Distribuí el refresco entre mis hombres como mejor he podido y apagamos aquella sed que parecía fuego en nuestras gargantas.
Poco antes de las 12 llegamos a Taranes y reunida en esta posición la columna, se hizo fortificaciones con piedras y se monto el servicio de seguridad levantando el campamento con tiendas, sacos vacíos y ramajes que nos protegían contra los rayos solares.
Una hora llevábamos en Taranes; se oye llamada para la primera compañía expedicionaria y formamos rápidamente creyendo tendríamos que salir, pero no fue así, el, capitán con un paisano a su lado pregunta quien fue el autor del hurto de una garrafa de refresco.
Varias veces hace la pregunta y nadie contesto; yo no podía descubrir al “Marquesito” porque me había hecho cómplice al repartir el refresco, además se temía un severísimo castigo y era mejor no descubrir a nadie.
Por fin el capitán siempre muy serio y con enfado, prometió no castigar al culpable si sale al frente de la compañía y declara su delito.
El Marquesito avanza dos pasos y dice: Yo fui, mi capitán, tenia mucha sed, pedí un vaso de refresco y por el, ese señor que esta a su lado, me cobro una peseta; el me robo antes porque el precio es de veinte céntimos y aquí lo cobra a peseta a todos nosotros. Bien dice el capitán, y para comprobar la verdad se dirige al paisano y le pregunta:¿ cuanto podría sacar a los ocho litros de refresco para abonárselo.-Diez duros, señor capitán.
Ante tan razonas pruebas del robo que cometían esta clase de vendedores ambulantes, el capitán ordena la expulsión del paisano del campamento y al legionario le dice: Señor marques, como no tengo montura para mi caballo y como usted compra las cosas baratísimas, necesito me compre una montura por la que le pagare 25 pesetas tan pronto me la lleve a la tienda donde dormiré esta noche.
Al amanecer el siguiente día en la tienda de campaña del capitán había tres monturas con todo el equipo que había “comprado” el Marquesito aquella noche.
Apenas despunta el día, después de descansar en el duro suelo lleno de ratas y parásitos de todas clases, continuamos el avance con bastante rapidez para aprovecha las frescas horas de la madrugada.
El enemigo no da señales de existir, tomamos menos precauciones que el día anterior porque avanzamos confiados, pero estamos rodeados de un cuadro tristísimo y macabro, por todos los lados se veían esqueletos humanos, huesos blancos calcinados por el Sol, algunos de estos esqueletos tenían aun trozos de tela del uniforme que vestían cuando cayeron, por estos trozos de tela se savia a que cuerpo del ejercito perteneció, algunos por los emblemas de metal que se les encontraban, se savia hasta de que Regimiento y Batallón eran.
En varios sitios los esqueletos forman un montón considerable; todos los caídos en 1924 al retirarse de aquellos lugares, estaban allí tal como cayeron, por pelotones y hasta por compañías enteras.
El tiempo destructor había acabado con las carnes, pero los huesos, los esqueletos de tantos cientos de soldados, estaban allí para que viésemos la magnitud de la catástrofe.
Parecían aquellos campos un inmenso cementerio con los cadáveres fuera de sus tumbas, y aquellos que allí yacían eran nuestros hermanos, era los héroes, los que dieron su vida por la Patria y los que a nuestro paso pedían venganza sin compasión ya que con ellos no la avían tenido,
En algunos sitios teníamos que cuidar de no pisar aquellos sagrados restos y en otros se veían unidos a restos de caballos y mulos que también cayeron con ellos.
Caminábamos en silencio, el espectáculo era demasiado impresionante y triste; apretábamos el fusil con coraje y deseamos vivamente poder vengar allí mismo tanta crueldad cometida por los salvajes rebeldes, pero no podíamos porque nos temían, sabían lo que tenían que esperar de nosotros y cobardemente se ocultaban.
El Zoco-el-Anbaa de Beni-Hassan esta situado en la mitad del camino de Tetuán a Xausen, es de gran importancia porque domina desde su altura varios aduares que se sabia estaban bien armados y fortificados por el enemigo; antes de la retirada fue campamento importantísimo porque en el siempre había una columna preparada.
A este Zoco teníamos que llegar el día dos, es decir en el teníamos que pernoctar, aquel día, y así se hizo sin ser interrumpidos en nuestro avance.
Al pasar por la pequeña posición de Rondalillo vemos los restos de unos de los camiones blindados que se había quedado allí, e igual que los hombres que cayeron, solo quedaba el esqueleto de aquel potente camión oxidado y tumbado hacia un lado y rodeado de otros esqueletos, pero estos humanos, que pertenecían a los valientes defensores que había tenido.
Llegamos al Zoco-el-Anbaa bastante cansados, mas por la fuerza del calor que por el camino andado, y vernos el lamentable estado de ruinas que se encontraba; por todos los lados piedras y pedazos de pared, los edificios habían sido destruidos totalmente solo los cimientos se conocían y ninguno tenia una cuarta de altura sobre el suelo.
Piedras, pedazos de chapas de techos, latas de conserva vacías y oxidadas, hierros viejos inservibles, trozos de botellas e infinidad de viejos e inútiles enseres caseros desparramados por todos los sitios unidos a muchísimos huesos humanos y de ganado, era lo que quedaba, era lo que encontramos de el Zoco-el-Anbaa; aquí se ensañaron los moros a su placer, los esqueletos tenían separados sus huesos, los cráneos abiertos a golpes de hacha que había dejado sus huellas, brazos por un lado, piernas por otro, troncos rotos en pedazos; por entre las piedras merodeaban millares de ratas que sin duda ayudaron al tiempo a destruir los cuerpos muertos royendo incansablemente.
Tristísimo cuadro, macabro paisaje era el campamento del Zoco a nuestra llegada después de dos años de ser campamento de cadáveres, de roedores y de parásitos de todas clases.
A retaguardia de nuestras columnas, iban grandes caravanas de camiones de Ingenieros, y Ambulancias con personal sanitario recogían y daban cristiana sepultura a aquellos restos gloriosos de los héroes caídos en la década de 1924 mientras los ingenieros reparaban rápidamente los puentes que estaban en su mayoría destruidos y la carretera que estaba casi intransitable por el abandono que había sufrido en aquellos dos años.
UNA ANÉDOCTA
Reconquistamos Zoco-el-Arbaa tal como el mando tenia previsto, pero la sed y el cansancio eran casi dueños de nuestras acciones, así es que cuando vimos dos magníficos pozos repletos de cristalina agua nos lanzamos a ellos como fieras.
Estos pozos manantiales tenían unos diez meros de profundidad y estaban hechos por los dueños de las cantinas que antes del año 1924 estaban en aquel, pero que al reconquistar este nosotros estos edificios estaban en ruinas u los pozos de agua al descubierto.
De aquella riquísima agua bebimos todos y también de estos se sacaba el agua para confeccionar nuestra comida, así pues a los dos de estar en el Zoco ya los pozos se habían agotado, o por lo menos eran inútiles nuestros esfuerzos por conseguir extraer la pequeña cantidad de liquido que en sus fondos quedaba.
Ni en la guerra, ni en ninguna ocasión hay nada imposible para un legionario, y los de mi compañía decidieron agotar el resto de agua que en los pozos había par lo cual fue uno amarrado por la cintura con una fuerte cuerda y sostenido por varios compañeros iban bajándolo poco a poco hasta llegar al fondo.
Otra cuerda sostenía un cubo el cual tenia que llenar de agua el legionario que bajaba y a una señal tiraban del cubo y subirlo lleno pero nuestra sorpresa fue grande cuando subió el primer cubo lleno de cráneos y huesos humanos, limpios completamente y blancos como la nieve.
Varias veces se repitió esta operación en los dos vacíos pozos y por los cráneos deducimos que más de diez hombres fueron sepultados allí y quien sabe si hasta fueron tirados vivos allí dentro por los moros en el año que ellos se apoderaron del campamento.
Interviene Sanidad Militar, se teme que el agua este contaminada, se ordena la limpieza de estos pozos y se ponen en ellos centinelas con ordenes severísimas de que nadie coja agua hasta que no se analice esta, pero estas ordenes eran inútiles, los pozos estaba totalmente vacíos y si el agua produciese la muerte ya habíamos fallecido mas de tres mil hombres, y claro esta que ni ocurrió esto, ni hemos sentido la mas leve molestia a pesar de haber tomado de aquella agua con exceso.
Dos días descansaron las columnas en el Zoco-el-Arbaa y sus alrededores y al tercer día continuaron su arrollador avance tomando los antiguos campamentos de Xiruta y Dar-Acoba.
En el primero fueron recogidos los restos del heroico capitán de la Legión Arredondo, que con los legionarios a su mando perecieron con estos en defensa de la Posición retardando el avance del enemigo y dando tiempo a que los nuestros se replegasen ordenadamente, salvando con este acto heroico miles de vidas.
Fue condecorado su cadáver (mejor dicho sus restos) con la Laureada de San Fernando y erigido un monumento en el lugar que tan heroicamente cayo el capitán y sus legionarios en defensa de España y cumpliendo con su deber hasta derramar sus ultimas gotas de sangre.
La primera y segunda compañías expedicionarias quedamos de guardia en el Zoco lo que me contrario mucho porque tenia grandes deseos de seguir avanzando y entrar en la simpática y misteriosa ciudad de Xauen.
Hasta fines e Agosto guarecimos el campamento sin que fuéramos molestados por nuestros enemigos, pues a pesar de que las columnas avanzaron rápidamente sabíamos que cerca del Zoco quedaban varios aduares rebeldes que aun no habían sido conquistados, así pues en los últimos días de este mes regresamos a Riffien las dos compañías.
En el mes de Noviembre del mismo año volvemos al Zoco-el-Arbaa de Beni. Hassan las dos compañías expedicionarias, pues según fuimos informados había que someter a España a los aduares que aun eran rebeldes.
Una batería de quince y medio no cesaba de disparar noche y día, los camiones blindados vigilaban constantemente la carretera y nuestros jinetes moros hacían la Descubierta todas las mañanas mientras nosotros ocupábamos parapetos para proteger el trafico por la carretera Tetuán-Xauen.
En los primeros días del mes de Diciembre el enemigo envalentonado hace una agresión a nuestras líneas aprovechando el tiempo lluvioso y frió que hacia, pero su valentía fue tan estéril que solo consiguieron dejar mas de cien cadáveres y otros tantos heridos ante nosotros.
Fue concedido un corto plazo para que se rindiesen y entregasen las armas y pasado este, al no hacer caso de el, se ordeno el avance y fueron sorprendidos los que aun eran rebeldes.
El cabecilla, moro rebelde Abd-el-Krin que en Xauen tenia su Cuartel General, se había podido fugar y se supo que era su nuevo refugio el Monte Santo árabe y el campamento de Draa-el-Assef, también abandonados por nuestras fuerzas en el año 1924.
Estos sitios y la kabila de Sumata eran todo lo que poseían los moros enemigos en la Zona de nuestro Protectorado y sabíamos que no era fácil de conquistar y sobre todo Sumatra que nunca había podido ser nuestra y donde el enemigo contaba con modernas maquinas de guerra manejadas por voluntarios de todos los países reclutados, o mejor vendidos al tristemente celebre cabecilla moro y a su estado mayor; pero suponíamos que pronto iríamos a por ellos y que ya reconquistado Xauen seria fácil acorralarlos y destruirlos.
Pero también Abd-el-Krin sabia esto y no espero a ser cogido en la encerrona pues se dio de nuevo a la fuga y ante el temor de caer en nuestras manos se presento voluntariamente a las autoridades del Marruecos Francés.
Ignoro el juicio a que fue sometido este cabecilla, pero si se que fue cómodamente instalado en la Isla La Reunión en calidad de desterrado, y que con el fue también el moro llamado “El Pajarito” y parte de su estado Mayor
Termino el año 1926, las dos Compañías expedicionarias regresamos a Riffien y allí en el Campamento Cuna en donde se forja el héroe legionario se organiza una bandera completa de Deposito que seria la 9ª de esta Gloriosa Legión, además del incomparable escuadrón de Lanceros.

Fin del año 1926
AÑO 1927
CAPITULO VI
EL PELOTÓN DE CASTIGOS

Fui escogido por el Suboficial Cobos para actuar de Cabo de Pelotón de Castigos en Dar-Riffien; la verdad es que los escogidos para estos destinos eran todos veteranos y con reputación de ser malos y en cambio yo, que aun no contaba un año de servicio y que creo no ser conocido con fama de verdugo, fui elegido entre varios por aquel Suboficial que tanto respetábamos y temíamos apedillado Cobos.
Mi actuación era solo como vigilante, pues entonces todos lo que actuaban como tal, eran Cabos Interinos y como jefe teníamos un Sargento, por cierto que el que desempeñaba este puesto era el Sargento vega, el mismo que en los últimos días de Abril del año anterior, fue a la Coruña con varios legionarios en busca de la expedición donde yo venia y que el día 5 de mayo llegamos a Ceuta.
Aun en contra de mi voluntad he de contar esta historia de mi pasado cosas queridas, que si bien es cierto que no debía de contarlas porque de ellas los jefes no son conocedores, en cambio es lo cierto y la realidad de lo ocurrido, visto y comprobado por mi; y el caso de los Pelotones de Castigo que existían en esa época de mi cargo como vigilante, he de ser sincero como en todo lo que de esta Historia cuento.
En Dar-Riffien y en todas las Banderas de La Legión, hay unos locales destinados al Pelotón de Castigos; en ellos son recluidos los Legionarios que faltando a la disciplina, y custodiados por vigilantes hacen trabajos rudos y pesados tales como peones de albañil o de canteros, limpieza del campamento, levantar tiendas de Campaña, cargar sobre sus hombros pesadas cajas de municiones llevarlas a las primeras líneas de fuego, en fin es castigo impuesto a la falta cometida es el peor y mas rudo trabajo acompañado de algún palo o bofetadas que les suministra el vigilante.
No cesan de trabajar durante el día, y si de noche son necesarios, los levantan sin consideración de ninguna clase trabajando siempre bajo la mirada del vigilante que no les permite ni un momento de reposo.
En Riffien apenas son las 5 de la mañana, salen los arrestados del Pelotón a paso ligero hasta la playa y regresan al mismo paso cargados con unos cuarenta kilos de arena en sacos, cada uno y si alguno de ellos caía desfallecido y no podía continuar, el vigilante a golpes y a insultos lo obligaba a continuar el trabajo, aunque fuese arrastrándose por el suelo.
Después de seis u ocho de estos viajes y también apuradamente tomaban el desayuno y acto seguido eran distribuidos en entre los distintos trabajos de albañilería, carpintería y obras de odas clases que en Riffien se efectúan.
Desde la entrada al Acuartelamiento a la Playa, Hay aproximadamente medio kilómetro de distancia y se hacia una buena carretera, en este trabajo se empleaban gran numero de arrestados del Pelotón y una decena de estos arrastraban por un enorme cilindro de piedra que servia para aprisionar la grava y tierra que los otros echaban.
A pesar de los esfuerzos no eran los diez hombres suficientes para hacer rodar el pesado cilindro de piedra, y los vergazos caían incesantes sobre aquellos infelices, como si fuesen bestias, queriendo los vigilantes realizar un trabajo superior a sus fuerzas, pero aun había mas, al no poder realizar el trabajo con 10 hombres por no ser suficientes, quitaban uno y entonces había que realizarse con menos y si, como es lógico no eran suficientes entonces había que hacerlo con ocho.
Las fuerzas de los infelices se multiplicaban dé tal forma que el trabajo se realizaba en esta manera a fuerza de palos y de insultos.
Cosas más graves he presenciado, había un sargento en Riffien que pertenecía a la Bandera de Deposito y que era alemán o austriaco su nombre Alfredo Vitanar y su apodo El Verdugo del Tercio; bien especificado tenia el apodo porque cuando en la lista de Retreta nombraba a veces a un legionario lo menos que le hacia era amarrarlo a una de las columnas de Pabellón donde dormíamos, a un metro del suelo y con un anillo de hierro amarrado en cada pie, así castigaba este Sargento.
Mas cosas podría contar de lo que era El Pelotón de Castigos en el tiempo en que yo fui vigilante de el, pues hasta fallecimientos he presenciado por malos tratos y excesivo trabajo, pero se ciertamente que los jefes ignoraban la mayor parte de las atrocidades cometidas por algún vigilante desalmado; y lo cierto es que yo he llegado a ser uno de los vigilantes mas temidos, auque no creo haber cometido arbitrariedades ni he llegado a ser verdugo criminal.
En este destino permanecí hasta el día 18 de abril del año 1927 que me incorpore a la 17 Compañía de la 5ª Bandera donde fui destinado por La Superioridad.
En las distintas Banderas que operaban por todos los frentes Marruecos español había que cubrir las vacantes de las bajas causadas por el enemigo y una vez completos sus efectivos dar la batalla final para terminar esta guerra que ya duraba tantos años.
En la Zona Occidental solo quedaba la Kabila de Sumata y algunos antiguos e importantes campamentos que en este año teníamos que conquistar para lo cual se completaban y preparaban las Banderas de esta ya Gloriosa Legión.
La quinta a la que fui destinado acampaba en Llegaret, Zona de Larache y ya por esta zona había operado y conquistado nuestro terreno la Bandera a la que fui, y gozaba por esto fama de valientes y de la plena confianza del
Alto Mando, así es que fui contentísimo a luchar con aquella heroica 5ª Bandera.

OPERACIONES SOBRE SURICATA

Para incorporarnos a la 5ª Bandera salimos de Riffien una expedición compuesta por unos cien legionarios, aproximadamente, al mando del Teniente D. Eduardo Tapia y de Alférez D. Carlos Angulo Rebolledo
(el Colombiano)
En tren fuimos hasta Tetuán y continuamos a pie hasta el Fondak que dista unos 16 Km. de la capital Tetuán, fueron recorridos estos Kilómetros el día 16 de Abril.
Al amanecer el día 17, continuamos a pie de marcha hasta llegar a Dar Xaumen , poco mas habíamos caminado que el día anterior, peo ya contábamos la fatiga y el cansancio y hasta alguno había abandonado su equipo par poder machar mas descansado, pero en mi espíritu legionario , dominaba la idea de llegar pronto a nuestro destino y solo pensabas en verme pronto luchando contra los indómitos enemigos de chilava.

A las 6 de la mañana del dia18, reanudamos la marcha y yo acompañado de otros que poseían igual espíritu al mió, organizamos cantes o contábamos chistes para hacer andar a los mas débiles y menos hábiles, sin preocupaciones y animarlos a continuar marchando hasta el fin.
Al medio día un alto en la marcha, con 3 horas de descanso y una excelente comida, nos conforto para seguir andando y a las 6 de la tarde de aquel día llegamos a Megaret, Zona de Larache, donde acampaba la 5 bandera y en ella fui destinado a la 17 compañía.
Se esperaba por nosotros en la 5 Bandera, pues una vez cubiertas sus plazas, y organizada para el combate, salimos el día 20 en marcha para el Zoco-Tezlata distante unos doce Kilómetros de Megaret y permanecimos en el seis días, durante los cuales hacíamos instrucción en orden de guerrillas y practicábamos el tiro, también durante estos seis días pasaron por nuestro campamento varios Tabores de Regulares y varias Baterías de Artillería de distintos calibres para Rolba-el-Gozal donde se formaba la columna del Coronel Balmes que desde allí comenzaría el avance sobre Sumarta.
El día 26 regresamos a Magaret levantando nuestro campamento en las inmediaciones e esta Posición y al siguiente día continuamos la marcha hacia Rolba-el-Gozal llegando este mismo día las 2 de la tarde e incorporándonos a la columna mandad por el coronel Balmes.
Era esta posición la primera línea de fuego, la ultima conquistada hacia pocos meses, por nuestras fuerzas y desde ella comenzaríamos el ataque durísimo que tendría por resultado la conquista de los pocos reductos que estaban en poder de los moros rebeldes y en los cuales existían fuertes fortificaciones.
Por la zona Oriental también comenzaban las últimas operaciones y entre nosotros ya la voz de victoria se corría de boca en boca; se hablaba de triunfos obtenidos por los legionarios de aquella zona y se aseguraba que las banderas habían tomado importantes pueblos y posiciones haciendo huir al enemigo con su arrollador avance.
Nosotros gozábamos al saber el triunfo de nuestros compañeros de melilla pero ansiábamos empezar para imitarlos y que llegase también a ellos la noticia de nuestras hazañas.
No tardamos mucho tiempo en ser realizados nuestros deseos, pues el día 19 de Abril salimos de Rolba-el-Gozal desplegados en guerrilla y con mas coraje que nunca penetramos en terreno enemigo tomando tres importantes posiciones las que fortificaron y guarnecieron debidamente y regresamos a Rolba.
Al siguiente día seguimos el avance, el enemigo pone muy poca resistencia, se ve en pequeños grupos que se esconden en los árboles o piedras y disparan contra nosotros haciéndonos pocas bajas, pero nos temían demasiado y no esperaban que nos pusiésemos a corta distancia, cuando lo creían conveniente corrían y se internaban en las Kabilas haciéndose pasar por pacíficos labriegos a nuestra llegada.
Ese mismo día reconquistamos las importantes posiciones de Yort y Bar-el-Sor; estas que habían sido abandonadas en el año 1924 fueron testigos mudos del derroche de heroísmo por los soldados que las ocupaban al sostener a un enemigo cien veces mayor en numero y al morir luchando como fieras para sostener en aquella tierra que ya habían ganado para España.
Como por la carretera y montes que se va a Xauen, en esas posiciones había cientos de esqueletos humanos y muchos de acémilas rodeados de millares de latas de conserva vacías y oxidadas; aquellos hermanos nuestros caídos allí en el 1924 parecía como si esperasen nuestro regreso para ser cristianamente enterrados; y así fue, con los honores que la Patria entierran a los héroes muertos por ella, fueron sepultados aquellos huesos blancos y secos que dos años antes sostenían los cuerpos de los valientes soldados de España. Tres días permanecimos en estas posiciones y el dia 3 de Mayo continuábamos el avance en las primeras horas de la mañana hasta tomar el antiguo e importante Zoco-el Femis de las Kabilas de Remi-Aros que antes de ser evacuado por nuestras fuerzas en el año 1924 era Campamento general y que al ser reconquistado por nosotros todo era ruinas, sin que hubiese un solo edificio en pie.
Tres columnas fueron reunidas en el Zoco y con ellas varias Banderas de La Legión que en franca camaradería y en un ambiente de verdadero compañerismo comentaban los legionarios entre ellos la marcha de las operaciones, se recordaban los caídos y se bebía brindando por el futuro que no dudábamos seria victoriosa para nosotros.
El día 7 de Mayo fue mi Bandera incorporada a la columna mandada por el Coronel Castello y salimos este día a fortificar unos blocaos y hemos tenido que sostener fuerte tiroteo con el enemigo que tenazmente se oponía a nuestro avance y después de conseguir nuestro objetivo regresamos al Zoco con 11 muertos y 68 heridos de nuestras Banderas.
El día 8 iniciamos otro avance en distinta dirección y reconquistamos la antigua posición de García Acero donde dejamos tres blocaos bien guarnecidos y regresamos al Zoco ya por la noche.
Fue el dia 11 de Mayo cuando abandonamos definitivamente el Zoco-el-Gemis de Beri-Aros continuando nuestro enérgico avance hasta una posición antigua llamada Tesser que tomamos con gran resistencia enemiga y causándonos mas de cien bajas entre todas las ocasionadas a la Columna , dedicándonos, durante todo el dia 12 a trabajar rápidamente llenando sacos terreros y levantando un gran blokau que fue bien fortificado y mejor guarnecido.
13 de Mayo de 1927. Las Kabilas de Suricata eran muy temidas, el enemigo que hasta ahora solo hacían resistencia en grupos numerosos pero sin mandos militares y sin organización, con pocas armas automáticas, y sin artillería sabíamos que en Suricata estaban organizados, verdaderos ejércitos bien armados y con mandos militares europeos abundando franceses y alemanes, todos bien fortificados para evitar nuestra entrada a aquellas Kabilas que jamás habían sido dominados por nadie
Antes del amanecer las harcas nuestras avanzan por un lado del primer aduar de Suricata llamado Herba mientras mi compañía en vanguardia de la columna avanzamos por otro cogiendo este poblado entre dos fuegos, pero fue casi nula nuestra táctica pues casi todo el vecindario se habían internado en los montes llevándose gran parte de su ganado, haciéndonos frente solo un centenar de guerrilleros que pronto reducimos y cogimos prisioneros.
Fue honor de pisar por primera vez tierra de Suricata a soldados españoles, de la17 compañía de la 5 Bandera a la cual pertenecía yo.
Con la toma de Hervas caía el primer Aduar de Suricata pero para desgracia de ellos, Herba ardió por todos los costados y a las 24 horas sin una sola casa quedaba en pie y nuestras cocinas fueron bien provistas de gallinas, que cazábamos a manos de nuestros fusiles.
Continuamos en lo que había sido Aduar de Herva el día 17de Mayo esperando nuevas ordenes de avance pues sabíamos que otras Columnas avanzaban sobre Suricata por otros lados y temíamos que enlazar con ellos el dia designado por nuestro mando superior.
Con gran alegría celebramos el día 17 de mayo de 1927 las Bodas de Plata de S. M. el Rey D. Alfonso XIII, nos visito nuestro Coronel D. José Millán Astray quien paso con nosotros casi todo el día organizando carretas regionales, carreras pedestres, competiciones de tiro al blanco con fusil y pistola, etc, repartiéndose importantes premios en metálico y sirviéndose una magnifica comida extraordinaria.
Proseguimos nuestros avances por tierra de Sumata con escasa resistencia el día 19 de Mayo en solo este día avanzamos mas de 30 kilómetros acampando en un lugar llamado Hanle donde se levantaron dos blocaos y continuamos al día siguiente en una marcha forzada hasta Tabagarda donde debíamos de fortificar esta posición y otras como Otisela donde pernoctamos esa noche.
Los moros enemigos solo nos hacen pequeña resistencia haciéndonos frete en pequeños grupos que nos ocasionan siempre algunas bajas, pero que terminan huyendo hacia las kabilas o entregándose a nosotros y comunicándonos que el mayor numero de guerreros se había concentrado en el monte Sarto donde se fortificarían y nos esperarían.
Continuamos el avance el dia23 apoderándonos del Aduar de Sidi-Dasabu y fortificando la posición de Kudia-Rutia, yendo a pernoctar a Rab-Kerro donde descansamos hasta fin de este mes de Mayo.
El día 1 de junio salimos de Rab-el-Kerro y con una fuerte lluvia que casi nos impedía caminar pernoctamos en Dar- Lata cobijados bajo fornidos árboles que solo nos guarecieron contra el viento pero que toda la noche cayo sobre nosotros una lluvia torrencial . Con gran alegría celebramos el día 17 de mayo de 1927 las Bodas de Plata de S. M. el Rey D. Alfonso XIII, nos visito nuestro Coronel D. José Millán Astray quien paso con nosotros casi todo el día organizando carretas regionales, carreras pedestres, competiciones de tiro al blanco con fusil y pistola, etc, repartiéndose importantes premios en metálico y sirviéndose una magnifica comida extraordinaria.
Proseguimos nuestros avances por tierra de Sumata con escasa resistencia el día 19 de Mayo en solo este día avanzamos mas de 30 kilómetros acampando en un lugar llamado Hanle donde se levantaron dos blocaos y continuamos al día siguiente en una marcha forzada hasta Tabagarda donde debíamos de fortificar esta posición y otras como Otisela donde pernoctamos esa noche.
Los moros enemigos solo nos hacen pequeña resistencia haciéndonos frete en pequeños grupos que nos ocasionan siempre algunas bajas, pero que terminan huyendo hacia las kabilas o entregándose a nosotros y comunicándonos que el mayor numero de guerreros se había concentrado en el monte Sarto donde se fortificarían y nos esperarían.
Continuamos el avance el dia23 apoderándonos del Aduar de Sidi-Dasabu y fortificando la posición de Kudia-Rutia, yendo a pernoctar a Rab-Kerro donde descansamos hasta fin de este mes de Mayo.
El día 1 de junio salimos de Rab-el-Kerro y con una fuerte lluvia que casi nos impedía caminar pernoctamos en Dar- Lata cobijados bajo fornidos árboles que solo nos guarecieron contra el viento pero que toda la noche cayó sobre nosotros una lluvia torrencial.
Creo que solo tuvimos unas cuarenta bajas en esta peligrosa operación y al medio día en el Monte Santo situado en el corazón de Suricata ondeaba la bandera de España.
Vencido este obstáculo ya en lo sucesivo el enemigo no se nos presentaba de frente, se reducía nuestras operaciones en someter Kabilas ya por medios diplomáticos ya destruyéndolas totalmente, no obstante aun quedaban grupos muy aislados entre que bien escondidos nos hacían algunas bajas escondiéndose luego sin lograr encontrarlos las mas de las veces.
Al siguiente dia, 17 de junio continuamos las operaciones por los montes cercanos haciendo unas limpiezas de enemigos, conquistando y fortificando la posición de Air-Grana donde estuvimos hasta el 22 de este mes.
El calor era intensísimo, casi asfixiante, el agua escaseaba tanto que para suministrar nuestras comidas había de organizarse convoyes protegidos y buscarla a mas de cinco Kilómetros, en algunas ocasiones, otras no se encontraba.
El día 22 de este mes salimos reducidos a una pequeña columna compuesta por un batallón de infantería, dos baterías de Campaña,
un Tabor de Regulares un equipo de Ingenieros telegrafistas y nuestra 5ª Bandera de La Legión que mandaba el Comandante D. Jesús Tegeiro quien tomo también el mando de esta pequeña columna, cambiamos de rumbo, íbamos a tomar otras posiciones abandonadas en el año 1924 y 1925 y a fortificarlas quedando en ellas de guarnición el batallón de Infantería que iba con nosotros. Que una marcha solo de 28 Km. pero penosísima. El sudor el calor, la horrible sed y el peso de nuestros equipos y armamento nos hacían padecer horriblemente, el camino por montes y bosques abriéndonos paso como podíamos aumentaba nuestros sufrimientos, las acémilas que transportaban los víveres no podían
ir por donde nosotros y se extraviaron, por fin a las 8 de la tarde acampamos en una llanura ¡oh alegría! Al lado de un hermoso rió con abundante agua limpisima.Después de ser designado el sitio del rió donde debía de tomarse el agua para beber, y después de organizar el campamento nos dedicamos a bañarnos y a lavar nuestra ropa muy sucia por los días anteriores de operaciones y a quitarnos de encima gran parte de los parásitos que siempre nos acompañaban por estas tierras de moros, con esto aliviamos el cansancio mitigamos la sed y nos aseamos, pero debíamos de acostarnos sin comer en todo el día, pues el ganado con los víveres no había llegado y en aquellos parajes, casi desérticos, no había manera de adquirir nada de alimentación ni pagándolo a precio de oro.