LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA EN LA PRENSA
EL NOTICIERO
El noticiero 6-junio-1923
EL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
MUERE EN TIZZI-ASSA
RAFAEL VALENZUELA
El jefe del Tercio ha muerto gloriosamente en los campos africanos al frente de sus huestes.
En la información telegráfica podrán los lectores ver detalles de cómo ha caído aquel caballero de Santiago que sintió como nadie la Patria, a la que ha ofrendado su vida gallardamente, noblemente, serenamente, sin bravuconadas que no cuadraban en su caballeroso espíritu, pero con el dominio de sí mismo, con el imperio de una voluntad fuerte y prócer que ve el cumplimiento del deber que se ha marcado, rectamente, serenamente: con ese heroísmo de los corazones grandes y generosos.
Rafael Valenzuela era algo tan nuestro, estaba tan identificado con nuestro pueblo, lo sentía en tal grado, que quizás en la lectura de nuestras gloriosas epopeyas se formó su temple de gigante y en alma de héroe.
Hijo de ese intachable caballero, para el cual no habrá otro consuela que la gloria con que ha caído Rafael, hijo de don Rafael Valenzuela, de la estirpe aragonesa heredó su amor a la Patria y su otro amor, su amor a la cultura, ya que su descanso en las forzadas vacaciones del campamento no fue otro que el libro, el afán de saber y el deseo de saborear las puras emociones del Artel.
Porque Rafael Valenzuela, que hizo todas las campañas que alcanzó en su vida militar, era una de las inteligencias mas cultivadas de nuestra tierra, el francés le era tan familiar como su propia lengua, traducía correctamente el inglés y su trato con los alemanes que se refugiaron en Zaragoza hizo que llegase a entenderse, sin ninguna dificultad, en su propio idioma, con los internados.
Dominaba la literatura moderna, lo mismo que los clásicos, y había en su consideración, siempre ocurrente y siempre astuta, una cantidad de interés y de atracción que subyugaba y sugestionaba.
¡Pobre Rafael!
Seguramente son muchos los amigos que recuerdan su profecía cuando se le nombró jefe de Regulares de cuyo cargo pasó a otro de mayor peligro.
Se lo oímos más de una vez: había acariciado la idea de morir vestido en los campos africanos.
Al ocurrir el derrumbamiento de la Comandancia de Melilla fue tal la impresión sufrida por el pundonoroso jefe, que constituyó en él una pesadilla hasta que abandonó la cómoda posición que disfrutaba como ayudante del general Ampudia y a África fue a ofrecer a su Patria el corazón y su cerebro con la alegría y el entusiasmo que ofrenda a su madre el buen hijo aquello que más ha de agradarle.
Aún recordamos aquel discurso de Rafael al brindar en el banquete que le ofrecieron sus íntimos al serle conferido el mando del Tercio, que fué una joya y un modelo en su género, discurso que hizo saltar las lágrimas a no pocos y que emocionó -sobrecogió podríamos decir- a otros con la fuerza de lo grande, de lo bello, de lo que llega a las lindes de la sublimidad, porque sublime y tierno hasta lo imponderable era aquel párrafo de su discurso en que anunciaba su propósito de ofrendar a nuestra Virgen la bandera del Tercio.
De poner al pie de nuestra Patrona la enseña de la tropa más fiera y más brava.
Aquel párrafo en que recordaba, con la voz velada por la emoción, y en tono de hermosa plegaria, sus recuerdos de niño, sus anhelos de mozo y sus deseos de que aquella Virgen de su niñez y de su mocedad lo acogiera en el momento de rendir el viaje en esta tierra.
¡Pobre Rafael! Seguramente la Virgen oyó su plegaria.
Seguramente al caer en tierra el heroico soldado, al romperse aquel corazón que no cabía en su cuerpo de atleta, los brazos amorosos de la Madre que invocaba habrán recogido su alma: aquella alma aragonesa que dio a la Patria todo: su vida, su fe, su ilusión...
EL JEFE MUERTO D. RAFAEL VALENZUELA
Nació don Rafael Valenzuela Urzáiz el 23 de Julio de 1881, tenía, por lo tanto 42 años.
Ingresó en la Academia de Infantería el 29 de junio de 1897.
Tenía en el grado de teniente coronel la antigüedad del 6 de octubre de 1919.
Desde noviembre último era jefe del Tercio en la vacante que dejó Millán Astray.
El noticiero 8-junio-1923
DESPUÉS DEL COMBATE DE TIZZI-ASSA
NUEVOS DETALLES
Se sabe que el teniente coronel señor Valenzuela, antes de salir al combate arengó a los legionarios diciéndoles que podía ser un día de gloria para ellos. El valiente jefe fue ovacionado.
Durante la lucha los mismos legionarios le pedían que se retirase del sitio de mayor peligro que ni un momento quiso abandonar.
Los tanques de asalto prestaron un gran servicio durante el combate, se sabe que uno solo mató a treinta moros.
Los aviadores han visto en los barrancos montones de 25 a 30 cadáveres del enemigo.
El capitán Chacón, que cayó mortalmente herido, cuando estaba en estado agónico preguntó si el convoy había entrado en Tizzi-Assa. Se le contestó afirmativamente y en el mismo momento expiró.
El legionario Julio Gómez que ha sufrido dos heridas tiene ya recibidas 23 desde que comenzó la campaña.
El alto comisario ha ofrecido 150 pesetas por cada prisionero que se haga.
Ha sido embarcado el cadáver del teniente coronel Valenzuela, siendo acompañado por todos los jefes y oficiales que están en la plaza. Como ya se ha dicho, el Tercio y los Regulares han quedado diezmados en los últimos combates.
Para cubrir las bajas del primero se han presentado tantos voluntarios que puede decirse que se han cubierto en más de cuatro veces. Es la mejor demostración del espíritu militar que reina en nuestras tropas. Procedentes de Ceuta han llegado 265 legionarios para cubrir bajas. Siguen llegando a la plaza los heridos del ultimo combate.
Los más graves han sido alojados en el hospital de Dar Drius. Dris-Er-Riffi, ha conferenciado largamente con el alto comisario, ignorándose el objeto de la conferencia.
EL NOTICIERO 10-junio-1923
EL CADÁVER DE VALENZUELA
El señor Azpeitia terminó su conversación con los periodistas diciendo que los zaragozanos tienen gran interés en que los restos del heroico jefe del Tercio, don Rafael Valenzuela, sean enterrados en el templo del Pilar, y estaban haciendo gestiones para conseguirlo.
Desde luego el Gobierno dará para ello cuantas facilidades sean necesarias.
EL CADÁVER DEL SEÑOR VALENZUELA LLEGARA EL LUNES A MADRID
El general Azpuru nos ha dicho que el lunes llegará a Madrid el cadáver del jefe del Tercio, señor Valenzuela.
En la estación del Mediodía se levantó un altar para decir misas durante toda la mañana en sufragio del alma del señor Valenzuela.
Cerca de las doce de la mañana acudirán las autoridades a la estación para ver el cadáver del heroico militar.
A las ocho de la tarde será colocado el cadáver del señor Valenzuela en un furgón del tren expreso de Barcelona, convertido en capilla ardiente, en el que será trasladado a Zaragoza.
EL CADÁVER DE RAFAEL VALENZUELA URZAIZ
Melilla.- Se ha celebrado el acto de imponer al cadáver del teniente coronel don Rafael Valenzuela y Urzáiz la medalla militar, en forma parecida a como se hizo con el teniente coronel González Tablas.
El acto se celebró en la plaza de España.
Formaron los batallones de Infantería que están en la plaza, compañías del Tercio y de los Regulares de Melilla y Alhucemas, secciones de Artillería, Sanidad e Intendencia.
Presidieron la ceremonia el alto comisario, don Luis Silvela, el comandante general, señor Martínez Anido, los generales Echagüe y Castro Girona, coroneles Pardo y Cisnero y el teniente coronel Guedea.
Asistieron representaciones de jefes y oficiales de toda la guarnición, comisiones de entidades y sociedades, las autoridades locales y un gentío tan enorme que puede afirmarse que todo el vecindario estaba en la plaza de España.
El cadáver fue colocado sobre un armón de Artillería y fuerzas del Tercio le daban guardia de honor.
En medio de un silencio sepulcral, a pesar del enorme gentío congregado, se adelantó don Luis Silvela y colocó las insignias de la Cruz del Mérito militar sobre el lado izquierdo del pecho. El momento fue de una emoción indescriptible, impresionando muchísimo a cuantos lo presenciaron.
Seguidamente pronunció el señor Silvela un patriótico discurso.
Ha sido la vez que se le ha visto más elocuente y emocionado.
Empezó diciendo que debía constituir un orgullo para todos los españoles, y más para los que ostentaban alguna representación en Marruecos, ver la noble rivalidad de todas las tropas para acudir al lugar de mayor peligro tan pronto como se iniciaba algún combate, eso demuestra que el soldado tiene fe en quien lo manda y una disciplina férrea.
El último combate ha sido un día glorioso para la historia de España y justicia el renombre que nuestros soldados tienen en todos los países del mundo.
El teniente coronel Valenzuela es uno de los mejores ejemplos de lo que es el soldado español. Su mortaja es un símbolo de su vida, la patria lo recibió desde muy joven en su regreso y le acompaña a la tumba envolviéndolo en su bandera.
De los sentimientos de su corazón dan idea sus últimas palabras. Murió alentando a sus soldados y gritando: "¡Viva España".
Su historia ha sido la de un valiente, la de un patriota y la de un héroe.
El señor Silvela terminó su discurso dando vivas a España, al Rey y al Ejército, que fueron contestados con enorme entusiasmo. Desde la plaza de España fueron trasladados los restos del señor Valenzuela al puerto para ser desembarcados con destino a la Península.
Fueron acompañados por enorme gentío.
HOMENAJE
Málaga.- El Ayuntamiento acordó en su última sesión hacer constar en acta su sentimiento por el fallecimiento del teniente coronel Valenzuela.
También se acordó nombrar una comisión que vaya a recibir el cadáver, acompañándolo hasta la estación de los Ferrocarriles Andaluces.
En esta se ha preparado un furgón convertido en Capilla ardiente para recibir los restos del bravo militar. En el mismo tren será llevado a Córdoba el cadáver del teniente Alarcón, muerto en el mismo combate.
El paso por esta población del cadáver de Valenzuela dará lugar a una gran manifestación de duelo.
EN ZARAGOZA
El presidente del Centro Mercantil, señor Romaní de Céspedes, ha dirigido al alcalde, señor Fernández, una cariñosa comunicación manifestándole los deseos unánimes en la entidad que preside de asociarse con todo entusiasmo aunque con el más sincero dolor a cuantos actos o manifestaciones honren y enaltezcan la memoria del preclaro y malogrado aragonés don Rafael Valenzuela Urzáiz, heroico cumplidor de su deber y valioso soldado de España.
Creemos que cuantas entidades representan en Zaragoza vibraciones espirituales de la vida aragonesa secundarán el noble proceder del Centro Mercantil.
DE LA FAMILIA
El teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Zaragoza ha expedido y recibido los siguientes telegramas:
"Señora doña Joaquina Urzáiz de Valenzuela. Españoleto, 25, Madrid.- La Real Maestranza en Junta de hoy, acordó celebrar solemne funeral por heroico compañero.- El teniente de hermano mayor, Luis G. de Azara".
"Madrid, 8 de junio, a las tres de la tarde. Teniente hermano mayor Real Maestranza.- Corresponder con nuestro homenaje al cariño de su hermano, recibid la gratitud de todos los Valenzuela".
LOS FUNERALES
Para los funerales que se han de celebrar en Zaragoza, Su Majestad el Rey ha concedido su representación al capitán general de la región, señor Olaguer Feliú.
Durante los funerales prestarán guardia de honor los batidores de la Real Maestranza.
El noticiero12-junio -1923
EL CADÁVER DE D. RAFAEL VALENZUELA
LA LLEGADA A MADRID
Madrid.- A las nueve de la mañana llegó a la estación del Mediodía el expreso de Andalucía conduciendo el cadáver del teniente coronel, jefe del Tercio, don Rafael Valenzuela y Urzáiz.
Desde Aranjuez venía acompañándolo el general marqués de Cavalcanti.
En la estación esperaban la llegada el general Barrera, en representación del Rey, el padre y hermano del finado, éste capitán de Artillería.
Venían dando guardia al cadáver dos legionarios y dos marineros del "Bonifaz". El ataúd venía envuelto en la bandera nacional. También estaban en la estación muchos jefes y oficiales de la guarnición de Madrid. El vagón estaba forrado de paño negro. Momentos después empezaron a llegar a la estación muchos políticos y militares.
CORONAS
A las diez de la mañana empezaron a recibirse muchas coronas con sentidas dedicatorias. Unas de ellas era de la tripulación del cañonero "Bonifaz".
Del Ayuntamiento de Madrid y del de Córdoba, de las reinas doña Victoria y doña María Cristina. De la madre del finado, con sentida dedicatoria.
PERSONALIDADES
EL REY
Le acompañada su ayudante señor Elizalde. Don Alfonso subió al furgón y arrodillado oró unos momentos ante el cadáver. Inmediatamente comenzó la misa que fue oída de pie por el Monarca, frente al furgón.
A la derecha del Rey se colocó el general Weyler y a la izquierda el ministro de Estado.
El Rey dio el pésame a la familia y después se acercó a un suboficial del Tercio para preguntarle si conocía los detalles de la muerte del señor Valenzuela.
Como le contestase negativamente, el Rey le dio la mano y salió de la estación.
A ZARAGOZA
En la estación se despidieron de la familia los ministros, los generales, el capitán general y las representaciones oficiales y particulares.
A las seis y media se unió el vagón adonde había sido depositado el cadáver, al correo de Barcelona, que debe conducirlo a Zaragoza. En este momento estaban en la estación el marqués de Cavalcanti y los generales Tuero, Vives y Navarro. El momento fue muy emocionante.
Se dieron vivas a España, al Ejército, al Tercio y a Valenzuela, que fueron contestados con entusiasmo.
Con el cadáver marchan a Zaragoza el padre y el hermano de Valenzuela y el senador señor Guillen y Sol.
EL ENTIERRO
Como tenemos anunciado, hoy, a las seis de la mañana, en el correo de Madrid llegará a Zaragoza el cadáver del primer jefe del Tercio de Voluntarios, teniente coronel don Rafael Valenzuela.
Vendrán acompañando al cadáver los padres del bravo militar, sus hermanos, el conde de Sobradiel y cuatro oficiales del Tercio.
La familia del señor Valenzuela, y muy particularmente su bondadosa madre, la distinguida dama doña Joaquina Urzáiz de Valenzuela, quiere rodear al cadáver del que fue su queridísimo y primogénito hijo Rafael, de ese ambiente de santa piedad que fue timbre de tan aristocrática familia. Al efecto y de acuerdo con el Ilmo. Sr. Vicario Capitular, el cadáver del malogrado jefe del Tercio será trasladado a su llegada a hombros a la capilla de la Hermandad de la Sopa, en su Hospital de convalecientes (frente a la estación de Cariñena), siendo recibido a las puertas del benéfico establecimiento por la Junta de la Hermandad, el capellán de la misma y los asociados eclesiásticos.
Allí se establecerá una capilla ardiente y se celebrarán varias misas. En la primera, que se celebrará el M.I. Sr. D. Vicente Lafuente, canónigo arcipreste del Salvador, comulgará la familia del ilustre militar. Después celebrará otra misa el P. Rector del Colegio del Salvador.
A continuación celebrarán misa los sacerdotes consiliarios dela Hermandad de la Sopa y el capellán del conde de Sobradiel.
EL TRASLADO AL PILAR
Desde la capilla ardiente, a las diez y media, será trasladado el cadáver a la plaza de Aragón, donde será colocado sobre un armón de Artillería, cubierto con la bandera española y dándole guardia de honor los batidores de la Real Maestranza a la que pertenecía el finado.
En dicho sitio se organizará la comitiva fúnebre, que por el paseo de la Independencia, Coso y calle de Alfonso se dirigirá al Pilar, abriendo marcha la Guardia municipal de caballería tras de la que irán las corporaciones, entidades y particulares.
Detrás irán tres coches con coronas y el féretro sobre un armón de Artillería. De el féretro penderán ocho cintas que tendrán la siguiente sencillísima inscripción: "Valenzuela, 5 junio de 1923".
Las cintas las llevarán un jefe de cada uno de los cuerpos y armas de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Estado Mayor, Intendencia, Sanidad y Guardia Civil.
Presidirá el fúnebre cortejo el capitán general señor Olaguer Felíu, en representación del Rey, y habrá además otras dos presidencias del duelo: una de autoridades y otra de la familia.
Al cadáver se le tributarán los honores militares que por su graduación le corresponden.
EN EL PILAR
Se celebrarán solemnísimos funerales, en los que se cantará por la capilla la gran misa de Réquiem del maestro Perossi y el responso de Olleta.
Después el cadáver será inhumado en la cripta que existe bajo la Santa Capilla, en la sepultura ofrecida al objeto por el Excmo. Cabildo Metropolitano.
La Real Maestranza y los Casinos de Zaragoza y Mercantil han invitado a sus asociados a este acto y las autoridades invitan también al pueblo en general a rendir este tributo en honor al zaragozano ilustre y esclarecido jefe del Tercio que ha muerto en el campo de batalla vitoreando a su Patria.
EL BARRIO DE SAN LORENZO
La Junta de festejos del barrio de San Lorenzo, hondamente dolorida por la desgracia acaecida al bravo teniente coronel don Rafael Valenzuela Urzáiz, con quien le unían estrechos lazos de amistad, ya que ha convivido entre nosotros se asocia al luctuoso acto de la exhumación de su cadáver, invitando al vecindario todo del indicado barrio de San Lorenzo a que acuda al entierro del heroico jefe del Tercio, habiendo acordado igualmente la celebración de una misa.
UN TELEGRAMA
El pundonoroso coronel del regimiento de Infantería de Aragón, núm. 21, recibió ayer el siguiente telegrama:
"Ceuta.- Agradeceré ordene adquisición corona para heroico teniente coronel Valenzuela, que desea dedicarle Grupo Regulares Ceuta, testimonio admiración y compañerismo rogándole designe algún compañero que haga entrega de ella a la familia, nos honre representación entierro.- Teniente coronel, Alvárez Arenas".
El Regimiento de Aragón enviará también una corona.
OTRA CORONA
Un capitán del 9º regimiento ligero de Artillería ha recibido el siguiente telegrama del presidente del Casino Africano de Ceuta:
"Casino Africano de Ceuta le ruega compre una hermosa corona con cintas colores nacionales dedicada heroico jefe Tercio, Valenzuela, socio este Casino, asistiendo entierro representación esta sociedad, dando pésame familia".
SANTA Y REAL HERMANDAD DEL REFUGIO
Para acompañar el cadáver del hermano activo don Rafael Valenzuela, muerto heroicamente en África, en defensa de la Patria, la Junta particular encarece a los señores hermanos concurran, a las diez y media de la mañana de hoy, a la plaza de Aragón.
Así mismo suplica se sirvan asistir a la misa que por su alma se celebrarán en el Oratorio de la casa de la Hermandad, mañana miércoles, a las diez y cuarto.
ANTIGUOS ALUMNOS DEL COLEGIO DEL SALVADOR
La Junta directiva de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio del Salvador ruega a los señores asociados se sirvan concurrir al jardín de entrada del Colegio, a las diez y cuarto de la mañana de hoy, para asistir al entierro de su heroico amigo el señor don Rafael Valenzuela , llevando la insignia de la Asociación.
HONORES MILITARES
En la orden general de plaza para hoy se dispone por la autoridad militar lo siguiente referente al entierro del teniente coronel don Rafal Valenzuela.
A recibir el cadáver acudirán a la hora indicada a la estación del Campo Sepulcro comisiones de un jefe, un capitán y un subalterno de cada uno de los Cuerpos de Infantería de guarnición en Zaragoza, las que una vez rendido el primer testimonio de respeto al cadáver y de pésame a la familia, darán por terminado su cometido y se podrán retirar a la plaza.
S. E. presidirá el entierro y ostentará sobre la representación propia la de Su Majestad (q.D.g.)
En la fúnebre ceremonia, acompañarán a S.E. todos los señores generales y asimilados con destino en Zaragoza y comisiones además de las señaladas de Infantería de un jefe, un capitán y un subalterno de los demás Cuerpos, centros y dependencias de la plaza. Así mismo quedan invitados para todos los actos los jefes y oficiales francos de servicio que deseen rendir este último tributo al malogrado compañero que al sucumbir en el campo de batalla ha sabido poner tan alto el nombre del Ejército.
El cadáver será trasladado de la estación a la capilla por ocho individuos de Infantería y de allí al Pilar en un armón de Artillería enlutado.
El noticiero 13-junio-1923
EL CADÁVER DE DON RAFAEL VALENZUELA
El ataúd que encierra los restos mortales de Rafael Valenzuela ha caído en la fosa: la tierra hollada por la Madre de Dios, la tierra mil veces bendita del Santuario abraza amorosamente el cuerpo del heroico soldado que proclamó en países africanos la indomable entereza de una raza.
Antes de que se extingan los ecos de los cánticos severos de la funeraria liturgia, antes de que las policromas flores de las coronas que tejió el cariño hermanado con el arte pierdan su aroma, queremos recoger en una sola cuartilla el grandioso espectáculo que ayer se ofreció al paso triunfal del muerto heroico por las calles de nuestro heroico pueblo.
Queremos recoger la espontaneidad del dolor de las gentes manifestada de diverso modo, pero una en el fondo de cuanto es sustantivo en nuestra tierra, desde el callado y entristecido prócer, perteneciente a aristocrática corporación, hasta la exclamación de ¡pobrecico! de la mujer del pueblo, desde las rosas que caían de los balcones hasta el imponente, severo y delicado espectáculo del responso cantado frente al Casino de Zaragoza, mientras la dependencia cubría de flores la carroza fúnebre.
Pero el epílogo ¡OH! el epílogo fue digno remate de la jornada.
Aquellos aplausos al Guión del Tercio y a los soldados que con él y a sus órdenes combatieron, aquellas cálidas ovaciones a lo que constituyeron los amores del heroico y glorioso jefe debieron estremecerle en la caja y pensamos que su espíritu dio por bien empleado el sacrificio de su vida si puede aleccionar a los equivocados y estimularnos a todos al cumplimiento del deber.
Es el mayor homenaje que podrá ofrecerse a Rafael Valenzuela, inocular fe, amor y patriotismo a los que anden de él necesitados.
LLEGADA A ZARAGOZA
En el tren correo de Madrid llegó el furgón que traía los restos del infortunado y valeroso teniente coronel señor Valenzuela Urzáiz.
En la estación esperaban los numerosos parientes que en Zaragoza tenía, y las autoridades. En el mismo tren llegaron el padre y hermanos del jefe del Tercio y los legionarios que desde Melilla acompañan el cadáver, más los que se agregaron en Madrid.
Llevado a hombros de los oficiales y soldados del Tercio fué conducido al oratorio que la Hermandad de la Sopa del Hospital de Convalecientes, tiene frente a la estación de Cariñena donde se levantó la capilla ardiente y fue depositado el cadáver hasta la hora del entierro, siendo recibido por el Hermano mayor, consiliarios eclesiásticos y capellán de dicha institución.
Inmediatamente comenzaron a celebrarse misas que fueron oídas por la familia y público, que acudió al oratorio, dándose en todas ellas la Santa Comunión. Los obreros y obreras de las fábricas lindantes al oratorio acudieron, antes de entrar a sus trabajos, a rendir homenaje al heroico Legionario.
Celebraron misas el M.I. SR. Arcipreste del Cabildo Dr. D. Vicente Lafuente, el Chantre de Jaca D. Pablo Uría, íntimo del finado, el R.P. Rector de la Compañía de Jesús, los concíliarios eclesiásticos de la Hermandad de la Sopa y los párrocos de Casetas y Sobradiel.
Los legionarios fueron alojados en la hospedería del Oratorio, siendo agasajados por los Hermanos de la Sopa.
A las nueve y media llego el Ilmo. Sr. Obispo Auxiliar, quien rezó un responso y oró ante el cadáver del señor Valenzuela, cumplimentando después a la familia, con quienes estuvo toda la mañana y a su invitación la acompañó en la presidencia del duelo. Las religiosas de Paulas y de Santa Ana, acompañaron constantemente el cadáver.
A las diez, próximamente, se organizó el cortejo fúnebre que trasladó el féretro, siempre a hombros de los legionarios, hasta depositarlo en el armón de artillería que había preparado en la plaza de Aragón.
EN LA PLAZA DE ARAGÓN
Poco después de las diez y cuarto llegó sobre el armón de artillería, enlutado el féretro, envuelto entre los pliegues de la bandera española y de guirnaldas de flores.
En la Plaza de Aragón aguardaban la llegada del féretro, las autoridades, comisiones civiles y militares e inmenso público, que había de asociarse a la comitiva en señal de duelo.
El espectáculo era imponente, constituyendo una elocuente manifestación de dolor y de homenaje al héroe.
LA COMITIVA
La comitiva se puso en marcha en el orden siguiente, por el lado izquierdo del Paseo de la Independencia.
Abría la Guardia municipal montada. Seguían diez coches llevando las coronas. La Real Hermandad de la Sangre de Cristo con bandera arrollada y cirios morados. A continuación representación nutridísima de todas corporaciones, entidades, gremios, organismos civiles y militares y particulares de la ciudad y de fuera.
El suboficial de la Legión, señor Tioder, a caballo, llevaba el Banderín de mandó del Tercio, a quien daban escolta de honor dos legionarios de la escuadra de gastadores, el suboficial señor Mata era portador del bastón, sable, gorro e insignias de jefe del Tercio del señor Valenzuela, seguido del sargento Velinchon con los cabos De Tuch, Alcalá y Moreno, al frente de varios legionarios, entre los cuales habían algunos heridos en Tizzi-Assa, y otros del Hospital de Madrid.
Seguía el Clero Castrense con la Cruz de Santa Engracia, oficiando el capellán del Hospital Militar, ayudado de los capellanes de Lanceros e Infante.
El armón de artillería sobre el cual iba el féretro envuelto en la bandera española, con las coronas de los Reyes y la cruz de la señora Condesa de Fuentes, y cubierto de flores que fueron aumentando en el trayecto con las que las damas le arrojaban, a su paso, desde los balcones.
Daban escolta de honor ocho legionarios con arma sobre el hombro, los oficiales del Tercio, capitanes señores Alonso, Franco, Ortíz de Zárate y Urzáiz, tenientes señores Marco, Garijo y Arderius, que vienen desde Melilla acompañando al cadáver, los ujieres de la Real Maestranza, los empleados del Casino de Zaragoza y detrás con hachas encendidas, los colonos de la Condesa en sus fincas de Sobradiel.
Las cintas de la caja las llevaban, el teniente coronel señor Rañoy, por el Arma de Artillería, teniente coronel Benedicto por Intendencia, De Benito, por el Estado Mayor, Gavín, por Sanidad Militar, Cantín por Infantería, Hernando Salcedo, por Pontoneros, Villeña, por la Guardia Civil, coronel Conde de Gabarda, por el Arma de Caballería.
El duelo familiar lo componían, el ilustrísimo Sr. Obispo Auxiliar, los hermanos del señor Valenzuela, don Ignacio y don Manuel, don Francisco Urzáiz, el comandante de la Legión señor Liniers, el conde de Sobradiel, D. Rafael Valenzuela, padre del finado, una representación de la Real Maestranza y próximos parientes del finado.
En el duelo oficial figuraban: el capitán general, en representación del Monarca, el alcalde , gobernador, vicario capitular señor Pellicer, presidentes de la Audiencia, de la Diputación, delegación de Hacienda y representaciones del Ayuntamiento, Diputación, generales, jefes de Cuerpo, Sindicato Central Agrícola Católico, Acción Social Católica, Ateneo, Universidad, Comunidades religiosas, Casinos, comisario de Policía, capitán de la compañía del cuerpo de Seguridad, Prensa, etc. etc.
Cerraba marcha medio batallón del regimiento del Infante núm. 5 con bandera y música, al mando del comandante Nogués.
FRENTE AL CASINO PRINCIPAL
El Casino Principal entapizó sus balcones de negros crespones y cerró herméticamente las persianas. También el Casino Mercantil colgó tapices y lo mismo hizo el Grupo Valencia, izando la bandera a media asta.
La bandera del Consulado alemán estaba izada en señal de luto. En muchos balcones de casas particulares colgaron tapices.
Al llegar el armón frente a la puerta del Casino de Zaragoza, hizo alto. La Junta directiva con una nutrida representación de socios se adelantó, arrojando gran cantidad de flores sobre el féretro y depositando una preciosa corona de flores naturales.
El teniente vicario Sr. Alonso, en nombre del Casino, rezó un responso, que fue oído con recogimiento por la enorme muchedumbre que se apiñaba en las aceras del Coso, siendo este un momento de intensa emoción.
Después la comitiva continuó la marcha por la calle de D. Alfonso en dirección al templo del Pilar. En el momento de emprender la marcha el armón que conducía el cadáver, se dieron vivas al Ejército español, a España y a los Legionarios, cuyos tres vivas fueron contestados por la multitud, entusiastamente. Por la calle de D. Alfonso era materialmente imposible transitar por las aceras. Una representación de las damas de la Cruz Roja presenció el desfile desde un balcón de esta calle, donde había izado el banderín con crespones negros.
ENTRADA DEL CADÁVER
En la plaza del Pilar había un gentío inmenso.
Fue un momento de íntima emoción cuando los oficiales del Tercio Legionarios tomaron a sus hombros el féretro para entrar en la iglesia. Nuevamente se reprodujeron los momentos de desbordamiento del sentimiento general, ovacionándose el desfile de los soldados y dándose vivas a España, a la Legión y a los Héroes.
El regimiento del Infante, batiendo marcha, desfiló ante el féretro.
El primer batallón con la escuadra de gastadores, bandera y música, marchó al cuartel por la calle del Pilar, a salir a la de Don Jaime.
El segundo batallón marchó al paseo del Ebro, para hacer los honores de ordenanza, consistentes en una descarga cerrada que se hizo unos momentos después de las doce del día.
LAS CORONAS
En el armón y ornando el féretro iban las del Rey y las Reinas, y una Cruz de Santiago en claveles rojos de la señora Condesa de Fuentes, madre del muerto y en los coches las de las 6 Banderas del Tercio, "Un viejo soldado cumpliendo los deseos de la madre, al héroe", la sextas promoción de Infantería, Regimiento de Caballería de Alcántara, Ayuntamiento y pueblo de Andújar, el Ministerio Central, Escuela Superior de Guerra, Regulares de Melilla, marqués de Polavieja, Talleres de Ingenieros, cañonero "Bonifaz", Cámara de Comercio de Melilla, Comandancia de Intendencia de Melilla, sus compañeros de promoción, general, jefes y oficiales de la columna, Academia de Infanteria, el general, jefes y oficiales de la segunda brigada de la cuarta División, los artilleros al jefe del Tercio, Regimiento de Extremadura número 15, Círculo Aragonés de Madrid, D. Urbano González y familia, Casino de Zaragoza, la Legión a su teniente coronel, Pepe y Rafael Cruz Conde, Regulares de Larache, Conde de Sobradiel, el Real Madrid F.C., Ayuntamiento de Málaga, Agricultores melillenses, Ayuntamiento de Madrid, Regimiento Inmemorial del Rey, la Aviación militar, Regimiento de Melilla número 59, Comandancia de Ingenieros de Melilla, los Infantes de Zaragoza, Centro Mercantil de Zaragoza, Casino Africano de Ceuta, Regulares de Ceuta, más algunas que se les cayó la dedicatoria, sumando un total de cincuenta y una coronas.
FUNERALES Y ENTIERRO. MOMENTOS DE GRAN EMOCIÓN
Terminado el desfile de las fuerzas que rindieron honores al cadáver del jefe de la Legión, fue entregado al clero catedral que esperaba en el atrio del Templo. Al ser entrado en el Pilar por los legionarios, el público que había aglomerado en la plaza prorrumpió en clamorosa ovación, tributo póstumo que el pueblo rendía al héroe.
Colocado en el catafalco del altar mayor, comenzó la misa de Réquiem en la que ofició el canónigo Maestrescuela señor Jiménez. La Capilla cantó la misa de Cariñena y el responso de Olleta.
En el presbiterio tomaron asiento las autoridades y a ambos lados del túmulo los parientes del finado y las representaciones. Terminada la misa, se organizó la comitiva procesionalmente, dirigiéndose a la cripta de la Santa Capilla, descendiendo a ella únicamente la familia y las precedió el cerramiento del nicho número 29.
Cantado el acto de sepultura, se quedan guardadas las cenizas del bravo legionario que con su sacrificio da un timbre más de excelsitud a nuestra tierra aragonesa.
Todos que se hallaban presentes se encontraban vivamente emocionados.
Los legionarios no cesan de llorar.
Terminada la ceremonia, don Ignacio Valenzuela, en breves palabras dió las gracias al cabildo, autoridades y pueblo de Zaragoza, terminando con vivas a España y a la Virgen que son contestados por todos los presentes.
D. Rafael Valenzuela, padre del muerto, con elocuentes y galanas palabras, hizo un recuerdo de los deseos que su malogrado hijo tenía de traer la Bandera de la Legión para postrarla ante la Virgen, haciendo ver cómo había venido la bandera al Pilar, pero acompañando las cenizas del héroe. También tuvo frases de agradecimiento para todos, terminando con vivas que con contestados con entusiasmo.
El comandante de la Legión, señor Liniers, agradeció en nombre de la misma los homenajes tributados a su jefe. El Deán señor Jardiel fue a hacer uso de la palabra, pero visiblemente emocionado rompió en copioso llanto reproduciéndose otro momento de los más emocionantes.
ES PASADA LA BANDERA DEL TERCIO POR EL MANTO DE LA VIRGEN
A continuación los legionarios subieron la bandera acompañados del cabildo. Formados ante la imagen de nuestra excelsa Patrona, presenciaron el acto de ser pasada la bandera por el manto de la Virgen, ceremonia que realizaron el deán señor Jardiel y el comandante señor Liniers.
La Virgen ostentaba el manto con las insignias de Capitán general.
Al ser bajada, el jefe legionario, postrado de rodillas, besó su bandera, bendita al contacto del Sacro Pilar. Todo el público se agolpaba para besar la bandera, y rodeada del pueblo salió a la calle, donde no cesaron las ovaciones.
LOS LEGIONARIOS POR LAS CALLES. OVACIONES DELIRANTES
Terminados los actos del enterramiento del cadáver en la cripta del templo del Pilar, fueron objeto los legionarios en las calles de grandes demostraciones de admiración y de simpatía.
Acompañados de gran gentío que los aclamaba, regresaron por la calle de Don Alfonso y Paseo de la Independencia, no cesando las aclamaciones.
PÉSAME
En el Gobierno civil se ha recibido un oficio del Ayuntamiento de Daroca, comunicando el pésame por la muerte del heroico teniente coronel del Tercio, don Rafael Valenzuela.
El noticiero-17-junio -1923
SOLEMNES FUNERALES POR EL ALMA
DE DON RAFAEL VALENZUELA Y URZAIZ
Esta mañana han tenido lugar en el templo de San Francisco el Grande solemnes funerales por el alma del teniente coronel, jefe del Tercio, don Rafael Valenzuela y Urzáiz, muerto heroicamente en el último combate de Tizzi-Assa.
Los funerales han sido costeados por el Capítulo de las Ordenes Militares, al cual pertenecía el finado. En la nave central del templo se había colocado sobre el suelo un paño negro, sobre el cual estaban depositados el manto de caballero perteneciente al finado y la espada y el bastón que usaba en vida.
Sobre el mismo paño se había colocado el estandarte del Tercio. En derredor del paño había doce magníficos candelabros con cirios encendidos.
El piquete de la Legión que fue a Zaragoza acompañando los restos dio guardia al finado.
A ambos lados de la nave central se habían levantado tribunas para los invitados, comisiones del Congreso y Senado, militares y diplomáticos.
A la derecha del altar mayor estaban los sillones para la familia Real y detrás los que había de ocupar el Gobierno.
Poco antes de las once comenzaron a llegar los invitados en gran cantidad. En la plaza de San Francisco se había aglomerado enorme cantidad de público para ver llegar a los Reyes, autoridades e invitados. Fuerzas de Seguridad y Policía mantenían el orden por la calle de Bailén y Carrera de San Francisco. Del cuartel situado en la misma plaza salió una compañía del regimiento de Infantería de León, con bandera y música para rendir honores a los Monarcas e Infantes.
A las once y cuarto, en una carroza tirada por dos caballos llegaron don Alfonso y doña Victoria, vestía el Monarca uniforme de capitán general y la Reina traje negro con mantilla de blondas, detrás iba una sección de la escolta real.
Detrás llegó la Reina doña María Cristina, con la señorita de Irujo, y la Infanta doña Isabel, con la señorita Margot Bertrán de Lid.
Los Monarcas penetraron en el templo bajo palio, a los acordes de la Marcha Real. Inmediatamente dieron comienzo los funerales.
En representación del Gobierno asistieron el marqués de Alhucemas, don Santiago Alba, el general Aizpuru y el vicealmirante Aznar. Entre la concurrencia figuraban el Nuncio de Su Santidad, el Obispo de Madrid, el señor Sánchez Guerra, muchos senadores y diputados, políticos, literatos y periodistas.
El elemento militar estaba representado por el subsecretario de la Guerra, general Bermúdez de Castro, capitán general de la región, general Muñoz Cobos, gobernador militar de Madrid, general marqués de Cavalcanti, generales Moreno, Borja, Saro, Nieto, Feijó, Correas, Ardanaz, Ruiz Trillo y otros.
Asistieron el teniente coronel Franco, comandante Liniers y capitán ayudante Ortiz de Zárate, del Tercio, todos los jefes y oficiales de la región francos de servicio y comisiones representativas de todos los cuerpos del Ejército.
En la presidencia del duelo figuraban, con las primeras autoridades militares, don Joaquín, don Benito y don Ignacio Valenzuela, hermanos del heroico teniente coronel.
Ofició el rector de San Francisco don Pedro Martín Sánchez y pronunció la oración sagrada el Obispo preconizado de Ciudad Real, Prior de las Ordenes Militares, don Narciso de Esténaga y Echevarría, que elogió la figura del heroico militar `que había dado su sangre por la Patria y que podía servir de ejemplo a los más bravos porque había muerto como morían los antiguos caballeros cruzados por su Dios, por su Rey y por su Patria.
Terminada la misa, el Rey presidió el Capítulo de las Ordenes Militares e inmediatamente el Rector don Pedro Martín entonó un Responso.
Cerca de la una de la tarde la familia Real, las autoridades e invitados abandonaron el templo a los acordes de la Marcha Real.
La misma compañía del regimiento de León tributó los honores y a continuación fue revistada por el Monarca y desfiló luego, ante éste, en columna de honor de cuatro en fondo.
En la plaza de San Francisco, enorme gentío presenció el desfile.
El Noticiero 19-junio-1923
NOTAS PALATINAS:
LOS HERMANOS DEL HEROICO SEÑOR VALENZUELA
Fueron recibidos esta mañana en audiencia por el Rey los señores don Ignacio y don Manuel Valenzuela, hermanos del heroico jefe del Tercio, muerto gloriosamente por la Patria.
El Rey tuvo frases de encomio para el heroico jefe del Tercio, afirmando que nunca se mermará en su corazón el recuerdo del insigne soldado.
Los señores de Valenzuela salieron muy impresionados de la visita al Monarca.

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