HERALDO DE ARAGÓN
HERALDO DE ARAGÓN
6 JUNIO 1923
LOS HÉROES DE LA GUERRA
EL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Embargados por dolorosa impresión escribimos estas líneas. El teléfono nos ha traído la fatal noticia, que ha repercutido en nuestro ánimo con la intensidad de un fuerte mazazo.
Rafael Valenzuela Urzáiz, el valeroso y aguerrido jefe del Tercio de Voluntarios, que marchó a África impulsado por su firme y arraigada vocación militar, han caído en la lucha contra la morisma, esa lucha que nos hace vivir en perpetua angustia, en constante inquietud y que constituye el problema pavoroso que cierne sobre España los más tristes presagios.
Rafael Valenzuela, que solicitó ir voluntario a África, y que poco después fue destinado al puesto de mayor honor en la campaña al mando del Tercio, que tantas páginas de gloria ha escrito, ha muerto en el combate librado ayer en la zona oriental y del que comienzan a saberse informe demostrativo de la inseguridad de nuestra actuación en África.
Conocíamos a Rafael Valenzuela y sabíamos de su entusiasmo militar, de sus dotes de mando, de su prestigio en el arma de Infantería, de su valor, de su simpatía personal.
Era el malogrado teniente coronel Valenzuela Urzáiz ante todo y sobre todo militar, al más adecuado concepto de la palabra. Sentía por su carrera verdadera devoción. A ella consagró siempre sus usías Mohs, sus energías, sus arrestos, su alma entera.
La época anterior en que Rafael Valenzuela prestó sus servicios en África se comportó tan bizarramente que alcanzó merecidas y señaladas recompensas. Una bala enemiga le hirió gravemente, y por ello obtuvo el ascenso a teniente coronel por méritos de guerra.
Regresó a la Península y permaneció en la guarnición de Zaragoza desempeñando el cargo de ayudante de campo del capitán general señor Ampudía. En distintas ocasiones expresó su deseo de volver a África, y al pasar a la reserva el general Ampudia, dirigió su solicitud al ministerio de la Guerra. El ministro, reconociendo las excelentes cualidades del teniente coronel Valenzuela, le destinó a mandar las fuerzas regulares de Ceuta, cuya jefatura desempeñó con gran acierto durante unos meses.
Cuando el Sr. Millán Astray pidió el relevo del mando del Tercio, el ministro encontró en Rafael Valenzuela, el indicado sustituto.
Al ser designado para cargo tan honroso y comprometido, el teniente coronel Valenzuela Urzáiz experimentó una de las mayores satisfacciones de su vida. Su designación para mandar el Tercio le llenó de orgullo y con el más ferviente entusiasmo acudió al puesto de honor.
No hace mucho tiempo estrechamos la mano de Rafael Valenzuela que vino a Zaragoza a recoger a su familia. Al preguntarle si estaba contento, contestaba exteriorizando su fe en sus voluntarios, a los que consideraba como la fuerza más guerrillera y más valiente de las que pelean en África.
Un grupo de amigos le obsequió con un banquete íntimo y al agradecer el homenaje, Rafael Valenzuela, pronunció frases de elevado espíritu patriótico, de entusiasmo creciente por su permanencia en África, de deseo vivísimo por la lucha en defensa de los intereses de España en Marruecos.
Los que conocíamos a fondo a Rafael Valenzuela y éramos sus amigos, constantemente teníamos la inquietud de que su ardimiento y bizarría le auguraban una muerte gloriosa. Ignorándose todavía detalles del combate librado en Tizzi-Azza, pero desde luego gloriosa habrá sido la muerte del amigo querido.
Habrá muerto como mueren los bravos, los héroes. Porque bravo y héroe había demostrado ser Rafael Valenzuela en no pocas ocasiones de su vida militar.
En Zaragoza, donde era tan conocido y estimado, la muerte del distinguido jefe ha de causar penosísima impresión y sentimiento sincero. Ya anoche las personas que supieron la infausta noticia, acudieron a nuestra redacción exteriorizando su pena al verla confirmada.
Residen en nuestra ciudad muchos parientes del finado, entre ellos los señores de Urzáiz, Guillén, Sobradiel, Gabarda, Areyzaga y otros, a los que expresamos nuestra identificación con su dolor.
EN EL FRENTE DE TIZZI-AZZA
LAS TROPAS ARROLLAN A SIETE MIL REBELDES
MUERTE DEL JEFE DEL TERCIO SEÑOR VALENZUELA
EL COMUNICADO OFICIAL DEL ALTO COMISARIO
A las siete y media de la tarde, ha sido facilitado en el ministerio de la Guerra, por el Jefe de Estado Mayor Central, el siguiente comunicado oficial de África:
El Alto Comisario participa desde Melilla lo siguiente:
Las columnas desplegadas que iban a la ida con el convoy enviado a Tizzi-Azza y posiciones avanzadas dependientes de ella, han tenido contacto con un numeroso enemigo, en un extenso frente, que estaba atrincherado y defendido por pozos de lobo.
El espíritu de las fuerzas, valiosísimo, apoyadas por la aviación y la artillería, ha inutilizado los propósitos del enemigo, llegando el convoy a la posición de Besutes y que ha seguido luego hasta la posición principal. En este momento, están realizados todos los objetivos, a pesar de tener que combatir con un enemigo, el más selecto, en número de más de siete mil rebeldes, no habiendo sido necesario apelar a las columnas de reserva. La actuación de las tropas ha sido brillantísima, y especialmente la de los Regulares, Tercio, carros de asalto y aviación. Las fuerzas de regulares han dado brillantes cargas a la bayoneta, haciendo en el enemigo una verdadera carnicería. Ignoro en estos momentos las bajas que han tenido las tropas, bajas que comunicaré inmediatamente que estén lo debidamente comprobadas".
A primeras horas de la noche comenzó a circular por Madrid el rumor de que entre los muertos registrados en el combate de hoy, figuraba el jefe del Tercio Extranjero teniente coronel señor Valenzuela.
Procuramos obtener una confirmación o rectificación de tal rumor, y para ello acudimos a diversos lugares de información.
Desgraciadamente la noticia, es cierta. Una de las víctimas del combate, ha sido el señor Valenzuela. Faltan detalles de su muerte.
UN GRAN COMBATE EN TIZZI-AZZA
HEROÍSMO DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA
NO HAY TELEGRAMA OFICIAL. RUMORES FALSOS.
UNA VERÍDICA INFORMACIÓN ACERCA DEL COMBATE

Hasta última hora hemos estado los periodistas esperando que nos facilitaran en el ministerio de la Guerra información oficial relacionada con el combate registrado en el frente de Tizzi-Azza.
La información oficial, no ha llegado, y si ha llegado, a los periodistas no ha sido facilitada.
El subsecretario del ministerio de la Guerra ha dicho que el Alto Comisario no había vuelto a telegrafiar desde el comunicado que facilito a las siete y media de la tarde.
Suponía que el Alto Comisario querría enviar detalladamente el número de bajas y las más minuciosas impresiones de la operación.
El hecho de no haber comunicado oficial ha servido para que circularan los más absurdos rumores.
¡Es que hemos tenido un desastre! decían muchos comentaristas.
A esta suposición, completamente gratuita, podemos nosotros contestar diciendo que nada más alejado de la verdad hay que decir que el combate ha sido un desastre para nuestras armas. Ha sido una de las más gloriosas de las acciones registradas en la campaña de África.
Tenemos en nuestro poder una información particular, verídica, tanto o más que la información oficial. Y esta información nuestra confirma que el éxito de las armas españolas ha sido completo, con sensibles e inevitables bajas.
He aquí nuestra información:
SALIDA DE LAS COLUMNAS. EL ENEMIGO PREPARADO.
LOS HÉROES DE LA GUERRA
EL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Embargados por dolorosa impresión escribimos estas líneas. El teléfono nos ha traído la fatal noticia, que ha repercutido en nuestro ánimo con la intensidad de un fuerte mazazo.
Rafael Valenzuela Urzáiz, el valeroso y aguerrido jefe del Tercio de Voluntarios, que marchó a África impulsado por su firme y arraigada vocación militar, han caído en la lucha contra la morisma, esa lucha que nos hace vivir en perpetua angustia, en constante inquietud y que constituye el problema pavoroso que cierne sobre España los más tristes presagios.
Rafael Valenzuela, que solicitó ir voluntario a África, y que poco después fue destinado al puesto de mayor honor en la campaña al mando del Tercio, que tantas páginas de gloria ha escrito, ha muerto en el combate librado ayer en la zona oriental y del que comienzan a saberse informe demostrativo de la inseguridad de nuestra actuación en África.
Conocíamos a Rafael Valenzuela y sabíamos de su entusiasmo militar, de sus dotes de mando, de su prestigio en el arma de Infantería, de su valor, de su simpatía personal.
Era el malogrado teniente coronel Valenzuela Urzáiz ante todo y sobre todo militar, al más adecuado concepto de la palabra. Sentía por su carrera verdadera devoción. A ella consagró siempre sus usías Mohs, sus energías, sus arrestos, su alma entera.
La época anterior en que Rafael Valenzuela prestó sus servicios en África se comportó tan bizarramente que alcanzó merecidas y señaladas recompensas. Una bala enemiga le hirió gravemente, y por ello obtuvo el ascenso a teniente coronel por méritos de guerra.
Regresó a la Península y permaneció en la guarnición de Zaragoza desempeñando el cargo de ayudante de campo del capitán general señor Ampudía. En distintas ocasiones expresó su deseo de volver a África, y al pasar a la reserva el general Ampudia, dirigió su solicitud al ministerio de la Guerra. El ministro, reconociendo las excelentes cualidades del teniente coronel Valenzuela, le destinó a mandar las fuerzas regulares de Ceuta, cuya jefatura desempeñó con gran acierto durante unos meses.
Cuando el Sr. Millán Astray pidió el relevo del mando del Tercio, el ministro encontró en Rafael Valenzuela, el indicado sustituto.
Al ser designado para cargo tan honroso y comprometido, el teniente coronel Valenzuela Urzáiz experimentó una de las mayores satisfacciones de su vida. Su designación para mandar el Tercio le llenó de orgullo y con el más ferviente entusiasmo acudió al puesto de honor.
No hace mucho tiempo estrechamos la mano de Rafael Valenzuela que vino a Zaragoza a recoger a su familia. Al preguntarle si estaba contento, contestaba exteriorizando su fe en sus voluntarios, a los que consideraba como la fuerza más guerrillera y más valiente de las que pelean en África.
Un grupo de amigos le obsequió con un banquete íntimo y al agradecer el homenaje, Rafael Valenzuela, pronunció frases de elevado espíritu patriótico, de entusiasmo creciente por su permanencia en África, de deseo vivísimo por la lucha en defensa de los intereses de España en Marruecos.
Los que conocíamos a fondo a Rafael Valenzuela y éramos sus amigos, constantemente teníamos la inquietud de que su ardimiento y bizarría le auguraban una muerte gloriosa. Ignorándose todavía detalles del combate librado en Tizzi-Azza, pero desde luego gloriosa habrá sido la muerte del amigo querido.
Habrá muerto como mueren los bravos, los héroes. Porque bravo y héroe había demostrado ser Rafael Valenzuela en no pocas ocasiones de su vida militar.
En Zaragoza, donde era tan conocido y estimado, la muerte del distinguido jefe ha de causar penosísima impresión y sentimiento sincero. Ya anoche las personas que supieron la infausta noticia, acudieron a nuestra redacción exteriorizando su pena al verla confirmada.
Residen en nuestra ciudad muchos parientes del finado, entre ellos los señores de Urzáiz, Guillén, Sobradiel, Gabarda, Areyzaga y otros, a los que expresamos nuestra identificación con su dolor.
EN EL FRENTE DE TIZZI-AZZA
LAS TROPAS ARROLLAN A SIETE MIL REBELDES
MUERTE DEL JEFE DEL TERCIO SEÑOR VALENZUELA
EL COMUNICADO OFICIAL DEL ALTO COMISARIO
A las siete y media de la tarde, ha sido facilitado en el ministerio de la Guerra, por el Jefe de Estado Mayor Central, el siguiente comunicado oficial de África:
El Alto Comisario participa desde Melilla lo siguiente:
Las columnas desplegadas que iban a la ida con el convoy enviado a Tizzi-Azza y posiciones avanzadas dependientes de ella, han tenido contacto con un numeroso enemigo, en un extenso frente, que estaba atrincherado y defendido por pozos de lobo.
El espíritu de las fuerzas, valiosísimo, apoyadas por la aviación y la artillería, ha inutilizado los propósitos del enemigo, llegando el convoy a la posición de Besutes y que ha seguido luego hasta la posición principal. En este momento, están realizados todos los objetivos, a pesar de tener que combatir con un enemigo, el más selecto, en número de más de siete mil rebeldes, no habiendo sido necesario apelar a las columnas de reserva. La actuación de las tropas ha sido brillantísima, y especialmente la de los Regulares, Tercio, carros de asalto y aviación. Las fuerzas de regulares han dado brillantes cargas a la bayoneta, haciendo en el enemigo una verdadera carnicería. Ignoro en estos momentos las bajas que han tenido las tropas, bajas que comunicaré inmediatamente que estén lo debidamente comprobadas".
A primeras horas de la noche comenzó a circular por Madrid el rumor de que entre los muertos registrados en el combate de hoy, figuraba el jefe del Tercio Extranjero teniente coronel señor Valenzuela.
Procuramos obtener una confirmación o rectificación de tal rumor, y para ello acudimos a diversos lugares de información.
Desgraciadamente la noticia, es cierta. Una de las víctimas del combate, ha sido el señor Valenzuela. Faltan detalles de su muerte.
UN GRAN COMBATE EN TIZZI-AZZA
HEROÍSMO DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA
NO HAY TELEGRAMA OFICIAL. RUMORES FALSOS.
UNA VERÍDICA INFORMACIÓN ACERCA DEL COMBATE
Hasta última hora hemos estado los periodistas esperando que nos facilitaran en el ministerio de la Guerra información oficial relacionada con el combate registrado en el frente de Tizzi-Azza.
La información oficial, no ha llegado, y si ha llegado, a los periodistas no ha sido facilitada.
El subsecretario del ministerio de la Guerra ha dicho que el Alto Comisario no había vuelto a telegrafiar desde el comunicado que facilito a las siete y media de la tarde.
Suponía que el Alto Comisario querría enviar detalladamente el número de bajas y las más minuciosas impresiones de la operación.
El hecho de no haber comunicado oficial ha servido para que circularan los más absurdos rumores.
¡Es que hemos tenido un desastre! decían muchos comentaristas.
A esta suposición, completamente gratuita, podemos nosotros contestar diciendo que nada más alejado de la verdad hay que decir que el combate ha sido un desastre para nuestras armas. Ha sido una de las más gloriosas de las acciones registradas en la campaña de África.
Tenemos en nuestro poder una información particular, verídica, tanto o más que la información oficial. Y esta información nuestra confirma que el éxito de las armas españolas ha sido completo, con sensibles e inevitables bajas.
He aquí nuestra información:
SALIDA DE LAS COLUMNAS. EL ENEMIGO PREPARADO.
LA ACCIÓN DE LOS AVIADORES.
Al amanecer, marcharon las columnas de protección del convoy que iba a Tizzi-Azza y posiciones próximas, para rectificar la línea para hacer con mayor seguridad el envío de abastos a las posiciones avanzadas. Pronto se vio que el enemigo estaba preparado para impedir la marcha de las tropas. Apenas habían caminado unos kilómetros, el enemigo rompió el fuego.
Y comenzó la lucha.
Entró en fuego la artillería y los aviones. Estos prestaron inapreciables servicios, de grandísima utilidad, para la rectificación de la puntería de los cañones y para señalar las más fuertes concentraciones rebeldes. Además, los aviadores ametrallaron terriblemente al enemigo, de tal manera que hicieron huir a la desbandada a los rebeldes, causándoles enorme número de bajas. Los aviadores se comportaron con tal heroísmo y desprecio a la vida, que volaban tan bajo que ofrecían de continuo, un buen blanco al enemigo.
Así ocurrió que el coronel Kindelán, jefe de los servicios de aviación, hallándose en pleno combate y volando su aparato a poca altura, recibió dos balazos en el pecho.
Cayó el aparato y el señor Kindelan fue recogido en muy gravísimo estado, tanto que en Madrid se dice ahora que ha fallecido.
SE GENERALIZA LA BATALLA
Al amanecer, marcharon las columnas de protección del convoy que iba a Tizzi-Azza y posiciones próximas, para rectificar la línea para hacer con mayor seguridad el envío de abastos a las posiciones avanzadas. Pronto se vio que el enemigo estaba preparado para impedir la marcha de las tropas. Apenas habían caminado unos kilómetros, el enemigo rompió el fuego.
Y comenzó la lucha.
Entró en fuego la artillería y los aviones. Estos prestaron inapreciables servicios, de grandísima utilidad, para la rectificación de la puntería de los cañones y para señalar las más fuertes concentraciones rebeldes. Además, los aviadores ametrallaron terriblemente al enemigo, de tal manera que hicieron huir a la desbandada a los rebeldes, causándoles enorme número de bajas. Los aviadores se comportaron con tal heroísmo y desprecio a la vida, que volaban tan bajo que ofrecían de continuo, un buen blanco al enemigo.
Así ocurrió que el coronel Kindelán, jefe de los servicios de aviación, hallándose en pleno combate y volando su aparato a poca altura, recibió dos balazos en el pecho.
Cayó el aparato y el señor Kindelan fue recogido en muy gravísimo estado, tanto que en Madrid se dice ahora que ha fallecido.
SE GENERALIZA LA BATALLA
- LUCHAS CUERPO A CUERPO –A TOMAR UNA LOMA
EL HEROÍSMO Y LA MUERTE DEL JEFE DEL TERCIO
EL HEROÍSMO Y LA MUERTE DEL JEFE DEL TERCIO
La batalla se generalizó muy pronto en un frente muy extenso, pudiéndose decir que la cifra de siete mil enemigos que figura en el primer comunicado oficial no solamente se acerca a la verdad si no que se queda corta.
Los cabileños luchaban con gran ardor. Sugestionados por las predicaciones de Abd-el-Krim, esperaban que la operación de hoy sería un desastre para los españoles.
Los soldados avanzaban sin detenerse un punto. Y llegaban al terreno en que los moros estaban atrincherados dando lugar a cien episodios heroicos.
Hubo numerosas luchas cuerpo a cuerpo, por los Regulares y por los del Tercio, que sembraron la muerte.
Los Regulares, dando formidables cargas a la bayoneta, desalojaban de enemigos las trincheras. Entonces se dio orden de que las fuerzas del Tercio fueran a coronar una loma, en cuya cumbre estaban sólidamente parapetados los moros.
Estos hacían un terrible fuego sobre las tropas. La empresa era durísima de realizar porque se sabía que había de costar muchas vidas.
Entonces el teniente coronel señor Valenzuela Urzáiz, se puso a la cabeza de los soldados del Tercio y bajo una lluvia de plomo, subió loma arriba, seguido de los legionarios.
De pronto, el teniente coronel Valenzuela vaciló y cayó. Había recibido un balazo en el pecho, que le causo la muerte antes de que pudieran acudir a asistirlo.
La muerte del Jefe del Tercio enardeció a los legionarios y realizando un supremo esfuerzo, escalaron la loma, llegaron a la cumbre y expulsaron a bayonetazos a los moros, que huyeron dejando la loma sembrada de cadáveres. Las tropas se mantuvieron en todas las posiciones ocupadas.
A las diez de la noche, el enemigo no había dado señales de vida. Hemos tenido treinta y tantos muertos y ciento diez heridos, número de bajas nada importante en relación con la magnitud de la operación y del éxito alcanzado.
DOS HERIDOS GRAVES
EL EJEMPLO DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA
Entre las víctimas figuran el capitán Casado y el teniente Gea, que sufre heridas muy graves
El hermano del Jefe del Tercio, don Ignacio Valenzuela, se hallaba con varios amigos en la Gran Peña cuando le llamaron del ministerio de la Guerra para comunicarle la muerte de su hermano. Esta noche ha salido para Marruecos.
El teniente coronel don Rafael de Valenzuela Urzáiz estaba en Madrid cuando ocurrieron los últimos sucesos de Tizzi-Azza.
Sin resolver los asuntos que habían motivado su viaje a Madrid, asuntos de carácter particular, marchó a África en el primer tren. Ayer llegó a Melilla, e inmediatamente tomó el mando de los legionarios.
7 JUNIO 1923
Los cabileños luchaban con gran ardor. Sugestionados por las predicaciones de Abd-el-Krim, esperaban que la operación de hoy sería un desastre para los españoles.
Los soldados avanzaban sin detenerse un punto. Y llegaban al terreno en que los moros estaban atrincherados dando lugar a cien episodios heroicos.
Hubo numerosas luchas cuerpo a cuerpo, por los Regulares y por los del Tercio, que sembraron la muerte.
Los Regulares, dando formidables cargas a la bayoneta, desalojaban de enemigos las trincheras. Entonces se dio orden de que las fuerzas del Tercio fueran a coronar una loma, en cuya cumbre estaban sólidamente parapetados los moros.
Estos hacían un terrible fuego sobre las tropas. La empresa era durísima de realizar porque se sabía que había de costar muchas vidas.
Entonces el teniente coronel señor Valenzuela Urzáiz, se puso a la cabeza de los soldados del Tercio y bajo una lluvia de plomo, subió loma arriba, seguido de los legionarios.
De pronto, el teniente coronel Valenzuela vaciló y cayó. Había recibido un balazo en el pecho, que le causo la muerte antes de que pudieran acudir a asistirlo.
La muerte del Jefe del Tercio enardeció a los legionarios y realizando un supremo esfuerzo, escalaron la loma, llegaron a la cumbre y expulsaron a bayonetazos a los moros, que huyeron dejando la loma sembrada de cadáveres. Las tropas se mantuvieron en todas las posiciones ocupadas.
A las diez de la noche, el enemigo no había dado señales de vida. Hemos tenido treinta y tantos muertos y ciento diez heridos, número de bajas nada importante en relación con la magnitud de la operación y del éxito alcanzado.
DOS HERIDOS GRAVES
EL EJEMPLO DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA
Entre las víctimas figuran el capitán Casado y el teniente Gea, que sufre heridas muy graves
El hermano del Jefe del Tercio, don Ignacio Valenzuela, se hallaba con varios amigos en la Gran Peña cuando le llamaron del ministerio de la Guerra para comunicarle la muerte de su hermano. Esta noche ha salido para Marruecos.
El teniente coronel don Rafael de Valenzuela Urzáiz estaba en Madrid cuando ocurrieron los últimos sucesos de Tizzi-Azza.
Sin resolver los asuntos que habían motivado su viaje a Madrid, asuntos de carácter particular, marchó a África en el primer tren. Ayer llegó a Melilla, e inmediatamente tomó el mando de los legionarios.
7 JUNIO 1923
RAFAEL VALENZUELA URZAIZ EN MEMORIA DEL JEFE DEL TERCIO DE VOLUNTARIOS ¡¡ MUERTO HEROICAMENTE EN TIERRAS DE ÁFRICA!!

Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio,
sucumbió como muere un valiente,
Sucumbió de un balazo en el pecho.
Era un mozo fuerte
era un hombre recio,
un soldado que supo batirse
como siempre lucharon los nuestros,
con la faz erguida,
con viril aliento,
con loco entusiasmo,
con brío, con fuego,
con el sano optimismo patriota
de quien va a defender a su pueblo.
¡ Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio!
Rafael Valenzuela sentía
el valor de sus firmes arrestos,
militar entusiasmo en su empuje,
ilusión triunfadora en sus nervios.
Y era entre los suyos
sencillo, discreto,
la señal que distingue a los buenos.
Influido por bélico temple
acudió al secarral de Marruecos
y en el rudo combate del moro
sucumbió con heroico gesto,
dando cara al feroz enemigo,
recibiendo el balazo en el pecho.
¡Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio!
¡Maldición a esa guerra africana!
¡Estéril esfuerzo
que ennegrece de lutos la Patria
y nos roba el amor de los nuestro
LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Unánime ha sido el sentimiento que en Zaragoza ha producido la muerte del teniente coronel Valenzuela Urzáiz.
Tenía en nuestra ciudad infinidad de amigos el heroico jefe del Tercio de voluntarios, amigos que le querían profundamente por su simpatía y su caballerosidad y que admiraban en el sus virtudes militares, su bizarría, su entusiasta vocación y su cultura nada común.
Rafael Valenzuela no era aragonés, pero por tal podía tenérselo. Nacido en Andujar, llevaba en sus venas sangre aragonesa y en Zaragoza pasó su juventud y largas temporadas perteneció a nuestra guarnición.
Su cariño a la ciudad lo exteriorizó en múltiples ocasiones, y su devoción a la Virgen del Pilar, firmemente sentida, y compartida con su arraigado culto a la Patria, le hizo concebir la idea de ofrendar a nuestra Santa Patrona la bandera del Tercio, proyecto que ha frustrado la artera bala que privó de la vida a un jefe tan distinguido y pundonoroso de nuestro Ejército.
Las manifestaciones de pésame que reciben los parientes del finado, que aquí residen son numerosísimas. Por el domicilio del respetable caballero D. Joaquín de Alcibar, padre político del bravo jefe del Tercio, desfilaron ayer centenares de personas para manifestar su sentimiento y muy expresivos testimonios de pésame recibieron otros familiares suyos. El señor Alcibar marchó ayer por la mañana a Madrid para trasladarse desde allí a Melilla con objeto de recoger el cadáver y traerlo a Zaragoza.
Hasta Madrid hizo el viaje en el automóvil del conde de Sobradiel acompañado por éste, D. Francisco Urzáiz y D. Arturo Guillén Urzáiz. La Junta del Casino de Zaragoza dispuso ayer que en señal de duelo por la muerte de Rafael de Valenzuela Urzáiz, se colocasen en los balcones del edificio colgaduras con negros crespones y permaneciera media puerta cerrada.
Igualmente se ha elevado a la Directiva una solicitud con numerosas firmas exponiendo el deseo de que el Casino organice algún acto para honrar la memoria de quien durante muchos años perteneció a la distinguida entidad zaragozana y tanto ha enaltecido a la Patria con su heroico comportamiento.
El cadáver del malogrado jefe del Tercio será traído a Zaragoza para su inhumación en el panteón de familia.
Ayer recibió el gobernador civil un telegrama del ministro de la Gobernación, indicándole que, según previene la ley de Sanidad sea autorizado el traslado del cadáver.
Fueron muchísimos los telegramas que ayer se cursaron de Zaragoza a la viuda del teniente coronel Valenzuela y a su madre la respetable ama doña Joaquina Urzáiz expresándoles el profundo sentimiento que ha causado el trágico fin de su esposo e hijo.
Manolita Alcibar marchó con sus hijos a Ceuta cuando el heroico jefe fue destinado a mandar el Tercio y allí le ha sorprendido la terrible desgracia.
DESDE MADRID (POR TELÉFONO)
La muerte de Rafael Valenzuela ha producido penosísima impresión aquí en Madrid.
Por el domicilio de su madre han desfilado hoy todas sus relaciones, y se han recibido centenares de cartas y telegramas de pésame.
Parte en tren el capitán de Artillería Enrique Valenzuela Urzáiz que ya sirvió en África dos años y que de nuevo ha sido destinado allí para cubrir la baja de un compañero herido.
Hace no más de veinte días contrajo matrimonio con una linda señorita cubana y este destino interrumpe su luna de miel. Con Enrique Valenzuela van don Joaquín de Alcibar, el conde de Sobradiel y otros parientes que han llegado esta tarde de Zaragoza. Han sido despedidos por otros parientes y amigos, y por los zaragozanos que se han enterado de la marcha de Enrique Valenzuela.
Este ha recibido el pésame cariñoso delos generales Berenguer, Cabanellas y Martínez Anido.
El general Martínez Anido ha marchado esta noche a Melilla y han acudido a despedirlo los generales Berenguer y Cabanellas. No han ido más porque nadie tenía noticia de que se marchaba tan pronto.
Al arrancar el tren ha habido un momento de emoción entre los amigos de esos tres grupos.
Enrique Valenzuela descubierto ha dado un grito de "Viva España" que ha sido contestado con entusiasmo por todas las personas que se hallaban en la estación.
Despidiéndose Enrique Valenzuela ha dicho: Voy a seguir la historia de mi hermano, voy gustoso a cumplir con mi deber.
Nota efusiva de esta despedida ha sido el abrazo que ha dado a dos soldados de Artillería, por cuanto aragoneses, que han sido sus ordenanzas.
EL CADÁVER DEL SEÑOR VALENZUELA
Melilla.- Esta mañana se han dicho misas en la capilla del Cementerio en sufragio del alma del teniente coronel señor Valenzuela.
INFORMACIÓN GENERAL
Melilla.- Referente ala muerte del teniente coronel señor Valenzuela se sabe que momentos después de caer mortalmente herido, le recogieron cuatro camilleros legionarios.
Tres de ellos cayeron muertos y el cuarto herido de gravedad.
Inmediatamente acudieron cuatro camilleros también del Tercio para recoger a su compañero herido. Este se negó a ser trasladado, diciendo que se llevaran primero al teniente coronel señor Valenzuela.
Los oficiales del Tercio han recibido un telegrama del Rey que dice:
"Os reitero felicitación que por conducto Alto Comisario dirijo tropas. A vuestro jefe caído en ataque uno mis mejores soldados. Guardad siempre gloriosa memoria. Confiero mando esas tropas teniente coronel Franco. ¡Viva España! ¡Viva Legión!. Alfonso, Rey".
También la oficialidad del Tercio recibió un telegrama de Millán Astray diciendo:
"Gloria heroicos legionarios. ¡Gloria Valenzuela! Pido al Rey y al ministro volver a mandaros. ¡Vengad la muerte hermanos! Comuníquelo. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!
Se van conociendo nuevos detalles del último combate.
En el ataque a la bayoneta que dieron las fuerzas del Tercio, las dos banderas se confundieron animadas de un mismo valor y frenético entusiasmo rivalizando los oficiales y soldados en castigar a los rebeldes. Cayeron heridos casi todos los oficiales del Tercio.

Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio,
sucumbió como muere un valiente,
Sucumbió de un balazo en el pecho.
Era un mozo fuerte
era un hombre recio,
un soldado que supo batirse
como siempre lucharon los nuestros,
con la faz erguida,
con viril aliento,
con loco entusiasmo,
con brío, con fuego,
con el sano optimismo patriota
de quien va a defender a su pueblo.
¡ Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio!
Rafael Valenzuela sentía
el valor de sus firmes arrestos,
militar entusiasmo en su empuje,
ilusión triunfadora en sus nervios.
Y era entre los suyos
sencillo, discreto,
la señal que distingue a los buenos.
Influido por bélico temple
acudió al secarral de Marruecos
y en el rudo combate del moro
sucumbió con heroico gesto,
dando cara al feroz enemigo,
recibiendo el balazo en el pecho.
¡Ya cayó otro bravo
soldado del Tercio!
¡Maldición a esa guerra africana!
¡Estéril esfuerzo
que ennegrece de lutos la Patria
y nos roba el amor de los nuestro
LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Unánime ha sido el sentimiento que en Zaragoza ha producido la muerte del teniente coronel Valenzuela Urzáiz.
Tenía en nuestra ciudad infinidad de amigos el heroico jefe del Tercio de voluntarios, amigos que le querían profundamente por su simpatía y su caballerosidad y que admiraban en el sus virtudes militares, su bizarría, su entusiasta vocación y su cultura nada común.
Rafael Valenzuela no era aragonés, pero por tal podía tenérselo. Nacido en Andujar, llevaba en sus venas sangre aragonesa y en Zaragoza pasó su juventud y largas temporadas perteneció a nuestra guarnición.
Su cariño a la ciudad lo exteriorizó en múltiples ocasiones, y su devoción a la Virgen del Pilar, firmemente sentida, y compartida con su arraigado culto a la Patria, le hizo concebir la idea de ofrendar a nuestra Santa Patrona la bandera del Tercio, proyecto que ha frustrado la artera bala que privó de la vida a un jefe tan distinguido y pundonoroso de nuestro Ejército.
Las manifestaciones de pésame que reciben los parientes del finado, que aquí residen son numerosísimas. Por el domicilio del respetable caballero D. Joaquín de Alcibar, padre político del bravo jefe del Tercio, desfilaron ayer centenares de personas para manifestar su sentimiento y muy expresivos testimonios de pésame recibieron otros familiares suyos. El señor Alcibar marchó ayer por la mañana a Madrid para trasladarse desde allí a Melilla con objeto de recoger el cadáver y traerlo a Zaragoza.
Hasta Madrid hizo el viaje en el automóvil del conde de Sobradiel acompañado por éste, D. Francisco Urzáiz y D. Arturo Guillén Urzáiz. La Junta del Casino de Zaragoza dispuso ayer que en señal de duelo por la muerte de Rafael de Valenzuela Urzáiz, se colocasen en los balcones del edificio colgaduras con negros crespones y permaneciera media puerta cerrada.
Igualmente se ha elevado a la Directiva una solicitud con numerosas firmas exponiendo el deseo de que el Casino organice algún acto para honrar la memoria de quien durante muchos años perteneció a la distinguida entidad zaragozana y tanto ha enaltecido a la Patria con su heroico comportamiento.
El cadáver del malogrado jefe del Tercio será traído a Zaragoza para su inhumación en el panteón de familia.
Ayer recibió el gobernador civil un telegrama del ministro de la Gobernación, indicándole que, según previene la ley de Sanidad sea autorizado el traslado del cadáver.
Fueron muchísimos los telegramas que ayer se cursaron de Zaragoza a la viuda del teniente coronel Valenzuela y a su madre la respetable ama doña Joaquina Urzáiz expresándoles el profundo sentimiento que ha causado el trágico fin de su esposo e hijo.
Manolita Alcibar marchó con sus hijos a Ceuta cuando el heroico jefe fue destinado a mandar el Tercio y allí le ha sorprendido la terrible desgracia.
DESDE MADRID (POR TELÉFONO)
La muerte de Rafael Valenzuela ha producido penosísima impresión aquí en Madrid.
Por el domicilio de su madre han desfilado hoy todas sus relaciones, y se han recibido centenares de cartas y telegramas de pésame.
Parte en tren el capitán de Artillería Enrique Valenzuela Urzáiz que ya sirvió en África dos años y que de nuevo ha sido destinado allí para cubrir la baja de un compañero herido.
Hace no más de veinte días contrajo matrimonio con una linda señorita cubana y este destino interrumpe su luna de miel. Con Enrique Valenzuela van don Joaquín de Alcibar, el conde de Sobradiel y otros parientes que han llegado esta tarde de Zaragoza. Han sido despedidos por otros parientes y amigos, y por los zaragozanos que se han enterado de la marcha de Enrique Valenzuela.
Este ha recibido el pésame cariñoso delos generales Berenguer, Cabanellas y Martínez Anido.
El general Martínez Anido ha marchado esta noche a Melilla y han acudido a despedirlo los generales Berenguer y Cabanellas. No han ido más porque nadie tenía noticia de que se marchaba tan pronto.
Al arrancar el tren ha habido un momento de emoción entre los amigos de esos tres grupos.
Enrique Valenzuela descubierto ha dado un grito de "Viva España" que ha sido contestado con entusiasmo por todas las personas que se hallaban en la estación.
Despidiéndose Enrique Valenzuela ha dicho: Voy a seguir la historia de mi hermano, voy gustoso a cumplir con mi deber.
Nota efusiva de esta despedida ha sido el abrazo que ha dado a dos soldados de Artillería, por cuanto aragoneses, que han sido sus ordenanzas.
EL CADÁVER DEL SEÑOR VALENZUELA
Melilla.- Esta mañana se han dicho misas en la capilla del Cementerio en sufragio del alma del teniente coronel señor Valenzuela.
INFORMACIÓN GENERAL
Melilla.- Referente ala muerte del teniente coronel señor Valenzuela se sabe que momentos después de caer mortalmente herido, le recogieron cuatro camilleros legionarios.
Tres de ellos cayeron muertos y el cuarto herido de gravedad.
Inmediatamente acudieron cuatro camilleros también del Tercio para recoger a su compañero herido. Este se negó a ser trasladado, diciendo que se llevaran primero al teniente coronel señor Valenzuela.
Los oficiales del Tercio han recibido un telegrama del Rey que dice:
"Os reitero felicitación que por conducto Alto Comisario dirijo tropas. A vuestro jefe caído en ataque uno mis mejores soldados. Guardad siempre gloriosa memoria. Confiero mando esas tropas teniente coronel Franco. ¡Viva España! ¡Viva Legión!. Alfonso, Rey".
También la oficialidad del Tercio recibió un telegrama de Millán Astray diciendo:
"Gloria heroicos legionarios. ¡Gloria Valenzuela! Pido al Rey y al ministro volver a mandaros. ¡Vengad la muerte hermanos! Comuníquelo. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!
Se van conociendo nuevos detalles del último combate.
En el ataque a la bayoneta que dieron las fuerzas del Tercio, las dos banderas se confundieron animadas de un mismo valor y frenético entusiasmo rivalizando los oficiales y soldados en castigar a los rebeldes. Cayeron heridos casi todos los oficiales del Tercio.
ULTIMAS NOTICIAS
Melilla.- Mañana en la plaza de España, se verificará el solemnísimo acto de imponer al cadáver del teniente coronel señor Valenzuela la Medalla Militar.
Asistirá el Alto Comisario, el comandante general señor Martínez Ainido, los generales Echagüe y Castro Girona y los coroneles señores Despujels y Pardo.
Asistirán también comisiones civiles y militares y una unidad de cada cuerpo.
Las tropas desfilarán ante el cadáver. Terminado el acto, el cadáver será trasladado al vapor correo, para conducirlo a la Península.
Melilla.- Mañana en la plaza de España, se verificará el solemnísimo acto de imponer al cadáver del teniente coronel señor Valenzuela la Medalla Militar.
Asistirá el Alto Comisario, el comandante general señor Martínez Ainido, los generales Echagüe y Castro Girona y los coroneles señores Despujels y Pardo.
Asistirán también comisiones civiles y militares y una unidad de cada cuerpo.
Las tropas desfilarán ante el cadáver. Terminado el acto, el cadáver será trasladado al vapor correo, para conducirlo a la Península.
10 JUNIO 1923
ECOS
La heroica muerte de Rafael Valenzuela, de tan limpia ejecutoria militar, era forzoso que impresionara dolorosamente a nuestro pueblo, que tanto le quería cuanto grandes eran sus merecimientos.
El noble deseo de reverenciar su memoria y glorificar su hazaña ha concretado, y ya se organiza un justificadísimo homenaje por nosotros aplaudido con todo fervor, homenaje que adquirirá su mayor relieve al inhumarse los restos del jefe del Tercio en la Basílica del Pilar.
Pocos días antes que Valenzuela halló también gloriosa muerte en el mismo campo de Tizzi-Azza, otro militar aragonés de brillante historia: el comandante de Regulares, señor Repollés.
¿Por qué no reunimos la pleitesía? Puesto que los dos son aragoneses y los dos son héroes y los dos han sido casi a la vez, victimas de las balas rifeñas, en el mismo campo, y al frente los dos de fuerzas de choque.
¿Por qué no igualarlos en la demostración del duelo que su pérdida nos ha producido?
Sería una obra de justicia, también de equidad.
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
EL MARTES SERÁ INHUMADO EN EL TEMPLO DEL PILAR
Ayer tarde, nuestro estimado amigo el conde de Gabarda, próximo pariente del malogrado Jefe del Tercio, celebró una conferencia telefónica con una persona también de la familia del finado, ultimando los detalles relativos a la llegada a Zaragoza del cadáver del teniente coronel Valenzuela Urzáiz y al acto de su inhumación en la basílica del Pilar.
El martes, en el correo, que tiene su llegada a la estación de Madrid a las 6'15 de la mañana, llegará el cadáver del heroico jefe que muerte tan gloriosa tuvo en el último combate cobrado en Tizzi-Azza.
Vendrán acompañando el cadáver, además del padre y hermanos del finado, el conde de Sobradiel y cuatro oficiales del Tercio, comisionados por los legionarios para tributar al que tan bravamente les dirigió en el combate, póstumo homenaje de admiración y cariño.
A las diez y cuarto, el cadáver será depositado en un armón de artillería, que se dirigirá a la plaza de Aragón, donde a las diez y media se organizará la fúnebre comitiva.
Esta será presidida por el capitán general señor Olaguer-Feliú, que ostentará la representación del Rey.
Habrá otras dos presidencias: una integrada por el alcalde de Zaragoza y demás autoridades y otra por la familia Valenzuela y cercanos parientes.
Al fúnebre acto se asociarán, sin duda alguna, infinidad de amigos del finado.
Contaba en nuestra ciudad Rafael Valenzuela generales afectos y simpatías, que se patentizarán con motivo de su entierro.
Pero a éste no concurrirán tan solo los que le conocían. El Jefe del Tercio era aragonés, y honró a su pueblo natal, muriendo heroicamente, ofrendando su vida a la Patria con abnegación y desinterés que le hacen acreedor a un sentido y cariñoso homenaje de sus paisanos.
La comitiva se dirigirá por el paseo de la Independencia, plaza de la Constitución, Coso y calle de Alfonso al tempo del Pilar.
En éste se celebraran solemnes funerales de cuerpo presente.
La capilla de música interpretará la misa del maestro Cariñena y el miserere chico de Olleta. Durante el funeral dará guardia al cadáver la Real Maestranza, a la que pertenecía el finado. Terminadas las exequias, el cadáver del teniente coronel Valenzuela será inhumado en la cripta de la Santa Capilla.
Se le tributarán al cadáver del jefe del Tercio los honores militares de ordenanza.
Las directivas de los Casinos de Zaragoza y Mercantil han requerido a sus socios para que concurran a los actos que el martes se celebren con motivo del sepelio del cadáver del jefe del Tercio.
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL SEÑOR VALENZUELA
IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA MILITAR
EL LUNES ESTARÁ EL CADÁVER EN MADRID. SU TRASLACIÓN A ZARAGOZA
El expreso de Andalucía del próximo lunes, traerá a Madrid el cadáver del teniente coronel, jefe del Tercio Extranjero, don Rafael Valenzuela Urzáiz.
Una de las salas de la estación quedará convertida en la capilla ardiente. En ella quedará depositado el cadáver, celebrándose misas hasta las doce y media de la mañana. A las seis y media de la tarde, en el expreso de Barcelona, será trasladado el cadáver a Zaragoza.
FUNERALES EN CEUTA
Se celebraron los funerales por el alma del teniente coronel señor Valenzuela.
Desde que se tuvo conocimiento de la noticia de la muerte del señor Valenzuela, la sensación que produjo fue inmensa, siendo muy visitado el domicilio del heroico jefe.
Los pliegos de papel colocados en el pabellón en que habitaba, se llenaron inmediatamente de firmas.
LOS LEGIONARIOS ACOMPAÑARAN AL CADÁVER
Acompañando a los restos mortales del señor Valenzuela, marchará a la Península un destacamento de legionarios. Van con el cadáver los hermanos y los capitanes Urzáiz y Ortiz de Zárate.
SE LE IMPONE AL CADÁVER LA MEDALLA MILITAR.
ECOS
La heroica muerte de Rafael Valenzuela, de tan limpia ejecutoria militar, era forzoso que impresionara dolorosamente a nuestro pueblo, que tanto le quería cuanto grandes eran sus merecimientos.
El noble deseo de reverenciar su memoria y glorificar su hazaña ha concretado, y ya se organiza un justificadísimo homenaje por nosotros aplaudido con todo fervor, homenaje que adquirirá su mayor relieve al inhumarse los restos del jefe del Tercio en la Basílica del Pilar.
Pocos días antes que Valenzuela halló también gloriosa muerte en el mismo campo de Tizzi-Azza, otro militar aragonés de brillante historia: el comandante de Regulares, señor Repollés.
¿Por qué no reunimos la pleitesía? Puesto que los dos son aragoneses y los dos son héroes y los dos han sido casi a la vez, victimas de las balas rifeñas, en el mismo campo, y al frente los dos de fuerzas de choque.
¿Por qué no igualarlos en la demostración del duelo que su pérdida nos ha producido?
Sería una obra de justicia, también de equidad.
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
EL MARTES SERÁ INHUMADO EN EL TEMPLO DEL PILAR
Ayer tarde, nuestro estimado amigo el conde de Gabarda, próximo pariente del malogrado Jefe del Tercio, celebró una conferencia telefónica con una persona también de la familia del finado, ultimando los detalles relativos a la llegada a Zaragoza del cadáver del teniente coronel Valenzuela Urzáiz y al acto de su inhumación en la basílica del Pilar.
El martes, en el correo, que tiene su llegada a la estación de Madrid a las 6'15 de la mañana, llegará el cadáver del heroico jefe que muerte tan gloriosa tuvo en el último combate cobrado en Tizzi-Azza.
Vendrán acompañando el cadáver, además del padre y hermanos del finado, el conde de Sobradiel y cuatro oficiales del Tercio, comisionados por los legionarios para tributar al que tan bravamente les dirigió en el combate, póstumo homenaje de admiración y cariño.
A las diez y cuarto, el cadáver será depositado en un armón de artillería, que se dirigirá a la plaza de Aragón, donde a las diez y media se organizará la fúnebre comitiva.
Esta será presidida por el capitán general señor Olaguer-Feliú, que ostentará la representación del Rey.
Habrá otras dos presidencias: una integrada por el alcalde de Zaragoza y demás autoridades y otra por la familia Valenzuela y cercanos parientes.
Al fúnebre acto se asociarán, sin duda alguna, infinidad de amigos del finado.
Contaba en nuestra ciudad Rafael Valenzuela generales afectos y simpatías, que se patentizarán con motivo de su entierro.
Pero a éste no concurrirán tan solo los que le conocían. El Jefe del Tercio era aragonés, y honró a su pueblo natal, muriendo heroicamente, ofrendando su vida a la Patria con abnegación y desinterés que le hacen acreedor a un sentido y cariñoso homenaje de sus paisanos.
La comitiva se dirigirá por el paseo de la Independencia, plaza de la Constitución, Coso y calle de Alfonso al tempo del Pilar.
En éste se celebraran solemnes funerales de cuerpo presente.
La capilla de música interpretará la misa del maestro Cariñena y el miserere chico de Olleta. Durante el funeral dará guardia al cadáver la Real Maestranza, a la que pertenecía el finado. Terminadas las exequias, el cadáver del teniente coronel Valenzuela será inhumado en la cripta de la Santa Capilla.
Se le tributarán al cadáver del jefe del Tercio los honores militares de ordenanza.
Las directivas de los Casinos de Zaragoza y Mercantil han requerido a sus socios para que concurran a los actos que el martes se celebren con motivo del sepelio del cadáver del jefe del Tercio.
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL SEÑOR VALENZUELA
IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA MILITAR
EL LUNES ESTARÁ EL CADÁVER EN MADRID. SU TRASLACIÓN A ZARAGOZA
El expreso de Andalucía del próximo lunes, traerá a Madrid el cadáver del teniente coronel, jefe del Tercio Extranjero, don Rafael Valenzuela Urzáiz.
Una de las salas de la estación quedará convertida en la capilla ardiente. En ella quedará depositado el cadáver, celebrándose misas hasta las doce y media de la mañana. A las seis y media de la tarde, en el expreso de Barcelona, será trasladado el cadáver a Zaragoza.
FUNERALES EN CEUTA
Se celebraron los funerales por el alma del teniente coronel señor Valenzuela.
Desde que se tuvo conocimiento de la noticia de la muerte del señor Valenzuela, la sensación que produjo fue inmensa, siendo muy visitado el domicilio del heroico jefe.
Los pliegos de papel colocados en el pabellón en que habitaba, se llenaron inmediatamente de firmas.
LOS LEGIONARIOS ACOMPAÑARAN AL CADÁVER
Acompañando a los restos mortales del señor Valenzuela, marchará a la Península un destacamento de legionarios. Van con el cadáver los hermanos y los capitanes Urzáiz y Ortiz de Zárate.
SE LE IMPONE AL CADÁVER LA MEDALLA MILITAR.
UNA CONMOVEDORA CEREMONIA Y UN VIBRANTE DISCURSO
Melilla.- En la plaza de España se ha celebrado el acto de imponer la medalla militar al cadáver del teniente coronel señor Valenzuela.
Ha sido una ceremonia de extraordinaria solemnidad, y muy emocionante. Asistió al acto una compañía de cada cuerpo residente en la plaza. Estuvieron presentes el Alto Comisario, señor Silvela, los generales Martínez Anido, Castro Girona y Echagüe, los coroneles Despujoles y Pardo y las autoridades y comisiones de corporaciones y entidades.
Numeroso público llenaba la plaza de España. El acto de la imposición de la medalla fue de intensa emoción.
El Alto Comisario señor Silvela pronunció un vibrante discurso, enalteciendo la rivalidad de las tropas para acudir a los puestos de vanguardia. Cantó a la disciplina y al valor del soldado español. Habló de las envidiables condiciones que poseía el heroico jefe del Tercio y terminó dando vivas a España, que fueron contestados con gran entusiasmo. Después de verificada la ceremonia fue trasladado el cadáver del señor Valenzuela al puerto, para embarcarlo a bordo del vapor correo que lo ha de conducir a Málaga.
MÁLAGA A VALENZUELA
Málaga.- El Ayuntamiento ha tomado el acuerdo de que una comisión de la Corporación vaya a recibir los restos mortales del teniente coronel señor Valenzuela Urzáiz.
El cadáver será conducido a la estación de los Andaluces, donde ya está preparado el furgón que lo ha de conducir a Madrid.
12 JUNIO 1923
EN MEMORIA DE UN HÉROE
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Hoy llegarán a Zaragoza los restos del teniente coronel Valenzuela Urzáiz, el heroico jefe del Tercio, que ofrendó su vida a la Patria en el combate de Tizzi-Azza, con abnegación y desinterés incomparables.
Zaragoza que sentía hacia Rafael Valenzuela el cariño y la simpatía más cordiales, rendirá a sus restos gloriosos el homenaje más sincero que será expresión del profundo sentimiento que la muerte del amigo caballeroso y leal ha producido.
El entierro del cadáver de Rafael Valenzuela Urzáiz, constituirá, seguramente, una imponente manifestación de duelo. Todas las clases sociales de la ciudad se asociarán al fúnebre acto. Por Zaragoza sentía el malogrado jefe del Tercio un afecto especialísimo, que demostró cuantas veces tuvo ocasión. De ahí que el póstumo homenaje que la ciudad rinda a quien la enalteció muriendo como morir saben los bravos, daba tener un carácter esencialmente popular.
No ha de ser el acto de hoy por la mañana, un acto más que sirva de pretexto a exhibiciones. Por su esencia, por su objeto, debe ser la expresión de dolor por la muerte de un bizarro soldado aragonés y expresión también de homenaje, de admiración y de cariño a las cenizas gloriosas de quien sucumbió ofreciendo su pecho en defensa de los intereses de España en África.
Cierto que todos cuantos como Valenzuela Urzáiz dejaron su vida en las ingratas tierras rifeñas, merecieron idéntico homenaje. Por ello, a la vez que Zaragoza manifiesta su pena ante el cuerpo inerte del valeroso jefe, dedicará un sencillo recuerdo a los que gloriosamente murieron.
UN PARTE DEL ALTO COMISARIO
Como testimonio del unánime homenaje que a Valenzuela Urzáiz le ha rendido el Ejército de África, que tan de cerca ha advertido la gloria que envolvió su muerte, reproducimos el siguiente parte del Alto Comisario al Gobierno:
Tengo inmensa satisfacción comunicar unánime manifestación patriotismo hecha por Melilla con motivo traslados restos heroico Teniente Coronel Valenzuela, en acto imponer medalla militar citado Jefe, durante el que aclamaciones a Patria y Legión se han sucedido, así como en desfile tropas, especialmente al hacerlo Jefes, Oficiales y Legionarios heridos, que rogaron se les permitiera abandonar hospitales para realizar última ofrenda a su valeroso Jefe.
Al transmitir estos hechos, avalorados con presencia Alto Comisario, que al dirigir al Ejército y Pueblo patriótica arenga, ha conseguido que aquellos vitoreasen a España, a la Legión y al Rey con entusiasmo aquí no conocido, manifiéstole que al imponer medalla acto, que ha hecho por mi delegación el General Echagüe, como Jefe de estas tropas en las pasados operaciones, el entusiasmo llegó a proporciones que no creo se igualen.
Tengo, pues, seguridad contar con Ejército dispuesto al sacrificio y una población civil en que idea Patria y entusiasmo por su Ejército se han manifestado de tal modo, que miro con optimismo problemas a resolver en este territorio.
LA LLEGADA A ZARAGOZA DEL CADÁVER. FUNERAL Y ENTIERRO
El cadáver del teniente coronel Valenzuela, llegará a Zaragoza en el correo de Madrid que tiene su llegada a las seis y cuarto de la mañana. Le acompaña desde la Corte el padre y los hermanos del finado, el Conde de Sobradiel y cuatro oficiales del Tercio, designados por los legionarios para rendir el último tributo de admiración y de cariño hacia el que fue su valeroso jefe.
A la estación acudirán los parientes y amigos del bravo militar y comisiones nutridas de jefes y oficiales.
En hombros de ocho soldados y de los criados de sus familiares será conducido el cadáver al Asilo de convalecientes. El cadáver será depositado en la capilla donde se celebrarán misas a las ocho, a las ocho y media y a las nueve de la mañana.
A las diez y cuarto el cadáver será depositado en un armón de Artillería que se dirigirá a la plaza de Aragón, donde a la llegada se organizará la comitiva fúnebre presidida por el capitán general señor Olaguer Feliú, ostentando la representación de S.M. el Rey.
Al capitán general acompañará el alcalde de Zaragoza, el gobernador y demás autoridades, y además habrá otra presidencia integrada por las personas de la familia del señor Valenzuela.
La comitiva estará previamente formada por el siguiente orden:
La guardia municipal montada se hallará en el andén izquierdo del Paseo de la Independencia a la altura de la iglesia de Jerusalén. Detrás se colocarán sin orden de prelación las entidades, corporaciones y particulares. Seguirán tres coches con coronas y a continuación el armón de artillería con el féretro. De éste penderán ocho cintas que tendrán la siguiente sencillísima inscripción: "Valenzuela, 5 junio de 1923"
Las cintas las llevarán un jefe de cada uno de los cuerpos y armas de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Estado Mayor, Intendencia, Sanidad y Guardia Civil.
Detrás del féretro irá la presidencia de autoridades y a continuación la de la familia con la Maestranza. Cerrará la comitiva el piquete encargado de rendir honores.
Cerrará la comitiva el piquete encargado de rendir honores.
La comitiva seguirá por el Paseo de la Independencia, plaza de la Constitución, Coso y calle de Alfonso hasta la basílica del Pilar, donde se celebrarán funerales de cuerpo presente, interpretando la capilla la misa del maestro Cariñena y el miserere de Olleta.
Frente al Casino de Zaragoza se hará un alto y se rezará un responso. Durante el funeral darán guardia al cadáver representantes de la Real Maestranza a que pertenecía el finado, y luego de terminadas las exequias el cadáver del heroico jefe de la Legión recibirá cristiana sepultura en la cripta de la Santa Capilla. Se tributarán al cadáver de Valenzuela los honores militares de ordenanza.
UN TELEGRAMA DEL GENERAL SANJURJO
El domingo por la noche, el gobernador civil recibió un telegrama del general Sanjurjo, que dice así:
"Gobernador militar Málaga a gobernador civil Zaragoza. En tren expreso ha salido hoy para Madrid cadáver heroico teniente coronel jefe Tercio Valenzuela, al que el pueblo de Málaga sin distinción de clases sociales, con sus autoridades al frente ha rendido el merecido homenaje. Le saluda afectuosamente, el general Sanjurjo".
ADHESIÓN DEL CENTRO AFRICANO
El presidente del Casino africano de Ceuta ha encargado al capitán del 9º ligero don Francisco García del Valle que compre una hermosa corona con cintas de los colores nacionales dedicada al heroico jefe del Tercio señor Valenzuela, socio de aquel Casino y que asista al entierro representando a dicha entidad.
LOS REGULARES DE CEUTA
Melilla.- En la plaza de España se ha celebrado el acto de imponer la medalla militar al cadáver del teniente coronel señor Valenzuela.
Ha sido una ceremonia de extraordinaria solemnidad, y muy emocionante. Asistió al acto una compañía de cada cuerpo residente en la plaza. Estuvieron presentes el Alto Comisario, señor Silvela, los generales Martínez Anido, Castro Girona y Echagüe, los coroneles Despujoles y Pardo y las autoridades y comisiones de corporaciones y entidades.
Numeroso público llenaba la plaza de España. El acto de la imposición de la medalla fue de intensa emoción.
El Alto Comisario señor Silvela pronunció un vibrante discurso, enalteciendo la rivalidad de las tropas para acudir a los puestos de vanguardia. Cantó a la disciplina y al valor del soldado español. Habló de las envidiables condiciones que poseía el heroico jefe del Tercio y terminó dando vivas a España, que fueron contestados con gran entusiasmo. Después de verificada la ceremonia fue trasladado el cadáver del señor Valenzuela al puerto, para embarcarlo a bordo del vapor correo que lo ha de conducir a Málaga.
MÁLAGA A VALENZUELA
Málaga.- El Ayuntamiento ha tomado el acuerdo de que una comisión de la Corporación vaya a recibir los restos mortales del teniente coronel señor Valenzuela Urzáiz.
El cadáver será conducido a la estación de los Andaluces, donde ya está preparado el furgón que lo ha de conducir a Madrid.
12 JUNIO 1923
EN MEMORIA DE UN HÉROE
EL CADÁVER DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA URZAIZ
Hoy llegarán a Zaragoza los restos del teniente coronel Valenzuela Urzáiz, el heroico jefe del Tercio, que ofrendó su vida a la Patria en el combate de Tizzi-Azza, con abnegación y desinterés incomparables.
Zaragoza que sentía hacia Rafael Valenzuela el cariño y la simpatía más cordiales, rendirá a sus restos gloriosos el homenaje más sincero que será expresión del profundo sentimiento que la muerte del amigo caballeroso y leal ha producido.
El entierro del cadáver de Rafael Valenzuela Urzáiz, constituirá, seguramente, una imponente manifestación de duelo. Todas las clases sociales de la ciudad se asociarán al fúnebre acto. Por Zaragoza sentía el malogrado jefe del Tercio un afecto especialísimo, que demostró cuantas veces tuvo ocasión. De ahí que el póstumo homenaje que la ciudad rinda a quien la enalteció muriendo como morir saben los bravos, daba tener un carácter esencialmente popular.
No ha de ser el acto de hoy por la mañana, un acto más que sirva de pretexto a exhibiciones. Por su esencia, por su objeto, debe ser la expresión de dolor por la muerte de un bizarro soldado aragonés y expresión también de homenaje, de admiración y de cariño a las cenizas gloriosas de quien sucumbió ofreciendo su pecho en defensa de los intereses de España en África.
Cierto que todos cuantos como Valenzuela Urzáiz dejaron su vida en las ingratas tierras rifeñas, merecieron idéntico homenaje. Por ello, a la vez que Zaragoza manifiesta su pena ante el cuerpo inerte del valeroso jefe, dedicará un sencillo recuerdo a los que gloriosamente murieron.
UN PARTE DEL ALTO COMISARIO
Como testimonio del unánime homenaje que a Valenzuela Urzáiz le ha rendido el Ejército de África, que tan de cerca ha advertido la gloria que envolvió su muerte, reproducimos el siguiente parte del Alto Comisario al Gobierno:
Tengo inmensa satisfacción comunicar unánime manifestación patriotismo hecha por Melilla con motivo traslados restos heroico Teniente Coronel Valenzuela, en acto imponer medalla militar citado Jefe, durante el que aclamaciones a Patria y Legión se han sucedido, así como en desfile tropas, especialmente al hacerlo Jefes, Oficiales y Legionarios heridos, que rogaron se les permitiera abandonar hospitales para realizar última ofrenda a su valeroso Jefe.
Al transmitir estos hechos, avalorados con presencia Alto Comisario, que al dirigir al Ejército y Pueblo patriótica arenga, ha conseguido que aquellos vitoreasen a España, a la Legión y al Rey con entusiasmo aquí no conocido, manifiéstole que al imponer medalla acto, que ha hecho por mi delegación el General Echagüe, como Jefe de estas tropas en las pasados operaciones, el entusiasmo llegó a proporciones que no creo se igualen.
Tengo, pues, seguridad contar con Ejército dispuesto al sacrificio y una población civil en que idea Patria y entusiasmo por su Ejército se han manifestado de tal modo, que miro con optimismo problemas a resolver en este territorio.
LA LLEGADA A ZARAGOZA DEL CADÁVER. FUNERAL Y ENTIERRO
El cadáver del teniente coronel Valenzuela, llegará a Zaragoza en el correo de Madrid que tiene su llegada a las seis y cuarto de la mañana. Le acompaña desde la Corte el padre y los hermanos del finado, el Conde de Sobradiel y cuatro oficiales del Tercio, designados por los legionarios para rendir el último tributo de admiración y de cariño hacia el que fue su valeroso jefe.
A la estación acudirán los parientes y amigos del bravo militar y comisiones nutridas de jefes y oficiales.
En hombros de ocho soldados y de los criados de sus familiares será conducido el cadáver al Asilo de convalecientes. El cadáver será depositado en la capilla donde se celebrarán misas a las ocho, a las ocho y media y a las nueve de la mañana.
A las diez y cuarto el cadáver será depositado en un armón de Artillería que se dirigirá a la plaza de Aragón, donde a la llegada se organizará la comitiva fúnebre presidida por el capitán general señor Olaguer Feliú, ostentando la representación de S.M. el Rey.
Al capitán general acompañará el alcalde de Zaragoza, el gobernador y demás autoridades, y además habrá otra presidencia integrada por las personas de la familia del señor Valenzuela.
La comitiva estará previamente formada por el siguiente orden:
La guardia municipal montada se hallará en el andén izquierdo del Paseo de la Independencia a la altura de la iglesia de Jerusalén. Detrás se colocarán sin orden de prelación las entidades, corporaciones y particulares. Seguirán tres coches con coronas y a continuación el armón de artillería con el féretro. De éste penderán ocho cintas que tendrán la siguiente sencillísima inscripción: "Valenzuela, 5 junio de 1923"
Las cintas las llevarán un jefe de cada uno de los cuerpos y armas de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Estado Mayor, Intendencia, Sanidad y Guardia Civil.
Detrás del féretro irá la presidencia de autoridades y a continuación la de la familia con la Maestranza. Cerrará la comitiva el piquete encargado de rendir honores.
Cerrará la comitiva el piquete encargado de rendir honores.
La comitiva seguirá por el Paseo de la Independencia, plaza de la Constitución, Coso y calle de Alfonso hasta la basílica del Pilar, donde se celebrarán funerales de cuerpo presente, interpretando la capilla la misa del maestro Cariñena y el miserere de Olleta.
Frente al Casino de Zaragoza se hará un alto y se rezará un responso. Durante el funeral darán guardia al cadáver representantes de la Real Maestranza a que pertenecía el finado, y luego de terminadas las exequias el cadáver del heroico jefe de la Legión recibirá cristiana sepultura en la cripta de la Santa Capilla. Se tributarán al cadáver de Valenzuela los honores militares de ordenanza.
UN TELEGRAMA DEL GENERAL SANJURJO
El domingo por la noche, el gobernador civil recibió un telegrama del general Sanjurjo, que dice así:
"Gobernador militar Málaga a gobernador civil Zaragoza. En tren expreso ha salido hoy para Madrid cadáver heroico teniente coronel jefe Tercio Valenzuela, al que el pueblo de Málaga sin distinción de clases sociales, con sus autoridades al frente ha rendido el merecido homenaje. Le saluda afectuosamente, el general Sanjurjo".
ADHESIÓN DEL CENTRO AFRICANO
El presidente del Casino africano de Ceuta ha encargado al capitán del 9º ligero don Francisco García del Valle que compre una hermosa corona con cintas de los colores nacionales dedicada al heroico jefe del Tercio señor Valenzuela, socio de aquel Casino y que asista al entierro representando a dicha entidad.
LOS REGULARES DE CEUTA
El teniente coronel del grupo de Regulares de Ceuta ha enviado el siguiente telegrama al coronel del regimiento de Aragón:
"Agradeceré ordene adquisición corona para heroico teniente coronel Valenzuela, que desea dedicarle grupo Regulares Ceuta, testimonio admiración y compañerismo, rogándole designe algún compañero que haga entrega de ella a familia, y nos honre representación entierro, suplicándole telegrafíe haberse efectuado".
El coronel Valdivia, se ha apresurado a cumplir el encargo de los Regulares de Ceuta.
VARIAS NOTICIAS
Para acompañar el cadáver del Hermano Activo D. Rafael Valenzuela, muerto heroicamente en África en defensa de la Patria, la Junta de la Hermandad del Refugio encarece a los señores hermanos, concurran a las diez y media de la mañana de hoy a la plaza de Aragón. Asimismo suplica, se sirvan asistir a la misa que por su alma se celebrará en el oratorio de la casa de la Hermandad, mañana miércoles a las diez y cuarto.
El alcalde ha autorizado a los empleados municipales para que asistan a los actos que se celebren con ocasión del entierro del teniente coronel.
La Junta de Festejos del Barrio de San Lorenzo, hondamente dolorida por la desgracia acaecida al bravo teniente coronel don Rafael Valenzuela Urzáiz, con quien le unían estrechos lazos de amistad, ya que ha convivido entre nosotros, se asocia al luctuoso acto de la inhumación de su cadáver, invitando al vecindario todo, del indicado barrio de San Lorenzo a que acuda al entierro del heroico Jefe del Tercio, habiendo acordado igualmente la celebración de una misa en sufragio del alma del héroe, cuya hora y día se fijará oportunamente.
ES TRASLADADO A LA PENÍNSULA EL CADÁVER DE VALENZUELA
SE REGISTRAN IMPONENTES MANIFESTACIONES DE DUELO
EL CADÁVER EN MÁLAGA
EL PUEBLO, CON SUS AUTORIDADES, SE CONGREGA EN EL PUERTO
Málaga.- En las primeras horas de la mañana, ha acudido al puerto un gran gentío para recibir el cadáver del heroico Valenzuela. Varios miles de personas se congregaban en el desembarcadero a las diez de la mañana, militares, obreros, profesionales, comerciantes, aristócratas, toda la ciudad de Málaga ha querido formar en la manifestación de duelo ante el cadáver del jefe del Tercio de Legionarios.
A las once de la mañana han llegado el gobernador militar general Sanjurjo, el gobernador civil, el alcalde con el Ayuntamiento, el presidente de la Diputación con los diputados, el presidente de la Audiencia y el delegado de Hacienda. A las once y media han sido desembarcados los restos.
DESFILE DE LA COMITIVA
Abría marcha una sección de la benemérita, seguían las cruces alzadas de las parroquias y el estandarte de la Legión, arrollado, escoltado por una sección de legionarios. El féretro de caoba, con herrajes de plata estaba cubierto con la bandera nacional. Fue colocado en un automóvil de artillería escoltado por la sección de legionarios. Sobre el féretro iba la insignia del Jefe del Tercio y las cruces.
Numerosas coronas se colocaron sobre el féretro.
El regimiento de infantería de Borbón rindió honores al cadáver. La comitiva recorrió las calles principales de Málaga, dirigiéndose a la estación. El numeroso gentío que presenciaba el paso de la comitiva dio vivas a la Legión y a España. Desde los balcones las señoras arrojaban flores sobre el cadáver.
El desfile por las calles de Málaga fue muy emocionante.
EN LA ESTACIÓN
El cadáver fue colocado en un furgón al que daban guardia los legionarios.
En la estación se desarrolló una escena de gran emoción entre el padre de Valenzuela y el capitán Aláez, del batallón de Extremadura que había mandado el heroico jefe.
EL CADÁVER EN CÓRDOBA
LOS QUE ACOMPAÑAN LOS RESTOS
Córdoba.- Ha llegado procedente de Málaga el tren que conduce el cadáver del heroico jefe del Tercio don Rafael Valenzuela.
Le acompañan su padre, sus hermanos don Joaquín e Ignacio, su hermano político don Manuel Sierra, su primo el conde de Sobradiel, el comandante del "Bonifaz", señor Muyn, el oficial don Manuel Mechilla, el médico don Julio Álvarez, el capitán ayudante del Tercio señor Ortiz de Zárate, el capitán Urzáiz, dos oficiales, un sargento y ocho legionarios, y un cabo y ocho marineros del cañonero "Bonifaz".
El furgón se apartó a una vía muerta para unirlo al expreso ascendente de Andalucía.
El féretro iba envuelto con un paño de los colores nacionales. En la estación esperaban el paso del cadáver todas las autoridades, comisión de los cuerpos de la guarnición, corporaciones y entidades locales y público numeroso. Las autoridades expresaron su pésame a la familia. Muchas personas quisieron ver el cadáver, pero no se permitió, porque iba completamente vendado. La guarnición de Córdoba depositó una monumental corona.
CUENTAN LOS LEGIONARIOS
Todos los legionarios que escoltan el cadáver tomaron parte en el combate donde encontró la muerte su jefe. Estos fueron los que recogieron su cuerpo inanimado. Dicen que ha sido el combate más duro que han sostenido en toda la campaña.
El Ayuntamiento de Córdoba acudió a la estación y depositó una hermosa corona. Al partir el convoy la multitud dio vivas al Tercio, a España y a Valenzuela.
EL CADÁVER EN MADRID
LLEGA EL EXPRESO
A las nueve de la mañana ha llegado el expreso de Andalucía, en el que viene el cadáver del teniente coronel Valenzuela.
En la estación esperaba numeroso público. Estaban los generales Vives, Barrera y Saro. El general Cavalcanti había marchado a Aranjuez para recibir el cadáver y acompañarlo hasta Madrid. El vicealmirante Barrera, ayudante del Rey ha estado en nombre del Soberano.
Se hallaban también una comisión del regimiento del Rey, muchos militares y no pocos aragoneses. El cadáver ha sido trasladado a otro furgón, cubierto con paños de los colores nacionales y se ha alzado un altar para decir misa.
LAS CORONAS
El furgón convertido en capilla ardiente, se ha llenado de coronas. Habían enviado la reina doña Victoria, la reina doña Cristina, el Ayuntamiento de Madrid, el Ayuntamiento de Córdoba, el cañonero "Bonifaz", los compañeros de promoción, el marqués de Alhucemas, su madre y otras muchas, en tal cantidad, que ha habido necesidad de colocarlas superpuestas.
A las coronas ya dichas, hay que añadir las siguientes:
Una de pensamientos de los Regulares de Larache, otra de D. Urbano González y familia, otra del Real Madrid Club, otra figurando una Cruz de Santiago, de claveles rojos, con cintas que rezan: A su heroico hijo, su madre; otra del general Berenguer; otra del Ayuntamiento y vecindario de Andújar; otra de un viejo soldado; otra de Pepe Cruz Conde; otra de los jefes y oficiales del Tercio y otra de la cuarta brigada disciplinaria.
Daban guardia al cadáver diez legionarios y ocho marineros del "Bonifaz". El hecho de que los marineros del cañonero "Bonifaz" den guardia al cadáver tiene su explicación.
Con ocasión de una fiesta celebrada en una posición avanzada, cuando el mando de Millán Astray, desfilaron juntos los del Tercio y la dotación del "Bonifaz" haciéndolo brillantemente.
Desde entonces, era considerado el "Bonifaz" como el cañonero de la Legión.
MISAS. DESFILANDO ANTE EL CADÁVER
Los legionarios que se hallan en Madrid heridos o enfermos, han acudido a la estación y desfilando ante el cadáver, deshojando ramos de flores.
Durante toda la mañana se han dicho misas por los capellanes castrenses y frailes franciscanos.
Velaban el cadáver los capitanes del Tercio, Velarde , Ortiz de Zárate y Antonio Urzáiz, el capitán Guzmán, el comandante Liniers, el capitán Alonso Vega, el capitán Franco y los suboficiales Hernández y Mata.
Han desfilado ante el cadáver comisiones militares de todos los cuerpos y armas.
Entre los generales que a primera hora han acudido, hemos visto a los generales Berenguer, Marina, Burguete y Navarro.
LA MISA DE LA MAESTRANZA
A las once y media se ha dicho una misa costeada por la Real Maestranza de Zaragoza. Han asistido todos los maestrantes que residen en Madrid, presididos por el marqués de Velilla de Ebro. Han oído misa muchísimas personalidades aragonesas, entre ellas el barón de la Torre y el señor Piniés. También han estado oyendo misa el señor Guillén y Sol, el marqués de Alhucemas, el señor Rodríguez Viguri y numerosos políticos.
LLEGADA DEL REY
Poco antes de las doce ha llegado el clero con cruz alzada, presidido por el teniente vicario señor Salgado. El clero ha rodeado el vagón y las fuerzas han formado la guardia. A las doce ha llegado el Rey con el jefe del cuarto militar general Milans del Bosch y el subsecretario del ministerio de la Guerra.
También han llegado a esa hora el alcalde con una comisión de concejales y muchas personalidades, entre ellas el general Weyler.
El capellán del regimiento de Telégrafos señor Pelletea ha dicho la misa que ha oído el Rey.
Don Alfonso muy emocionado ha dado el pésame a la familia de Valenzuela
Después ha montado en el automóvil y se ha dirigido a Palacio.
LAS BAJAS DE LOS LEGIONARIOS EN TIZZI-ASSA
Uno de los oficiales que acompaña el cadáver de Valenzuela nos ha dicho que fue éste el combate más duro que han sostenido. No se exagera nada diciendo que pasaban de siete mil los enemigos. Jamás se ha visto tanto moro reunido y además se observó que atacaban en masas compactas. El Tercio se vio aislado de las demás fuerzas. Así se explica que tuvieron 100 muertos, de ellos 7 oficiales y 200 heridos, entre ellos 14 oficiales.
NOTAS SUELTAS
Están orando junto al cadáver dos Hermanas de la Caridad francesas.
Esta tarde ha seguido el desfile frente al cadáver. Los andenes están atestados de público. Ha llegado de Toledo una comisión de la Academia de Infantería, presidida por el comandante Losaba, portador de una magnífica corona. Esta tarde han desfilado ante el cadáver el teniente coronel señor Núñez de Prado, el comandante de la Escolta Real señor González Tablas, hermano del heroico Jefe de Regulares fallecido, el conde los Moriles y otras distinguidas personalidades. El público no pudo ver el cadáver porque fue imposible el acceso.
SALIDA DEL CADÁVER
En el correo que tiene su salida a las seis treinta y cinco, va el furgón conduciendo el cadáver de Rafael Valenzuela.
Acompañan el cadáver el padre, los hermanos y el hermano político, el conde de Sobradiel, don Manuel Eulate y los oficiales y soldados que han venido de Melilla.
FUNERALES
"Agradeceré ordene adquisición corona para heroico teniente coronel Valenzuela, que desea dedicarle grupo Regulares Ceuta, testimonio admiración y compañerismo, rogándole designe algún compañero que haga entrega de ella a familia, y nos honre representación entierro, suplicándole telegrafíe haberse efectuado".
El coronel Valdivia, se ha apresurado a cumplir el encargo de los Regulares de Ceuta.
VARIAS NOTICIAS
Para acompañar el cadáver del Hermano Activo D. Rafael Valenzuela, muerto heroicamente en África en defensa de la Patria, la Junta de la Hermandad del Refugio encarece a los señores hermanos, concurran a las diez y media de la mañana de hoy a la plaza de Aragón. Asimismo suplica, se sirvan asistir a la misa que por su alma se celebrará en el oratorio de la casa de la Hermandad, mañana miércoles a las diez y cuarto.
El alcalde ha autorizado a los empleados municipales para que asistan a los actos que se celebren con ocasión del entierro del teniente coronel.
La Junta de Festejos del Barrio de San Lorenzo, hondamente dolorida por la desgracia acaecida al bravo teniente coronel don Rafael Valenzuela Urzáiz, con quien le unían estrechos lazos de amistad, ya que ha convivido entre nosotros, se asocia al luctuoso acto de la inhumación de su cadáver, invitando al vecindario todo, del indicado barrio de San Lorenzo a que acuda al entierro del heroico Jefe del Tercio, habiendo acordado igualmente la celebración de una misa en sufragio del alma del héroe, cuya hora y día se fijará oportunamente.
ES TRASLADADO A LA PENÍNSULA EL CADÁVER DE VALENZUELA
SE REGISTRAN IMPONENTES MANIFESTACIONES DE DUELO
EL CADÁVER EN MÁLAGA
EL PUEBLO, CON SUS AUTORIDADES, SE CONGREGA EN EL PUERTO
Málaga.- En las primeras horas de la mañana, ha acudido al puerto un gran gentío para recibir el cadáver del heroico Valenzuela. Varios miles de personas se congregaban en el desembarcadero a las diez de la mañana, militares, obreros, profesionales, comerciantes, aristócratas, toda la ciudad de Málaga ha querido formar en la manifestación de duelo ante el cadáver del jefe del Tercio de Legionarios.
A las once de la mañana han llegado el gobernador militar general Sanjurjo, el gobernador civil, el alcalde con el Ayuntamiento, el presidente de la Diputación con los diputados, el presidente de la Audiencia y el delegado de Hacienda. A las once y media han sido desembarcados los restos.
DESFILE DE LA COMITIVA
Abría marcha una sección de la benemérita, seguían las cruces alzadas de las parroquias y el estandarte de la Legión, arrollado, escoltado por una sección de legionarios. El féretro de caoba, con herrajes de plata estaba cubierto con la bandera nacional. Fue colocado en un automóvil de artillería escoltado por la sección de legionarios. Sobre el féretro iba la insignia del Jefe del Tercio y las cruces.
Numerosas coronas se colocaron sobre el féretro.
El regimiento de infantería de Borbón rindió honores al cadáver. La comitiva recorrió las calles principales de Málaga, dirigiéndose a la estación. El numeroso gentío que presenciaba el paso de la comitiva dio vivas a la Legión y a España. Desde los balcones las señoras arrojaban flores sobre el cadáver.
El desfile por las calles de Málaga fue muy emocionante.
EN LA ESTACIÓN
El cadáver fue colocado en un furgón al que daban guardia los legionarios.
En la estación se desarrolló una escena de gran emoción entre el padre de Valenzuela y el capitán Aláez, del batallón de Extremadura que había mandado el heroico jefe.
EL CADÁVER EN CÓRDOBA
LOS QUE ACOMPAÑAN LOS RESTOS
Córdoba.- Ha llegado procedente de Málaga el tren que conduce el cadáver del heroico jefe del Tercio don Rafael Valenzuela.
Le acompañan su padre, sus hermanos don Joaquín e Ignacio, su hermano político don Manuel Sierra, su primo el conde de Sobradiel, el comandante del "Bonifaz", señor Muyn, el oficial don Manuel Mechilla, el médico don Julio Álvarez, el capitán ayudante del Tercio señor Ortiz de Zárate, el capitán Urzáiz, dos oficiales, un sargento y ocho legionarios, y un cabo y ocho marineros del cañonero "Bonifaz".
El furgón se apartó a una vía muerta para unirlo al expreso ascendente de Andalucía.
El féretro iba envuelto con un paño de los colores nacionales. En la estación esperaban el paso del cadáver todas las autoridades, comisión de los cuerpos de la guarnición, corporaciones y entidades locales y público numeroso. Las autoridades expresaron su pésame a la familia. Muchas personas quisieron ver el cadáver, pero no se permitió, porque iba completamente vendado. La guarnición de Córdoba depositó una monumental corona.
CUENTAN LOS LEGIONARIOS
Todos los legionarios que escoltan el cadáver tomaron parte en el combate donde encontró la muerte su jefe. Estos fueron los que recogieron su cuerpo inanimado. Dicen que ha sido el combate más duro que han sostenido en toda la campaña.
El Ayuntamiento de Córdoba acudió a la estación y depositó una hermosa corona. Al partir el convoy la multitud dio vivas al Tercio, a España y a Valenzuela.
EL CADÁVER EN MADRID
LLEGA EL EXPRESO
A las nueve de la mañana ha llegado el expreso de Andalucía, en el que viene el cadáver del teniente coronel Valenzuela.
En la estación esperaba numeroso público. Estaban los generales Vives, Barrera y Saro. El general Cavalcanti había marchado a Aranjuez para recibir el cadáver y acompañarlo hasta Madrid. El vicealmirante Barrera, ayudante del Rey ha estado en nombre del Soberano.
Se hallaban también una comisión del regimiento del Rey, muchos militares y no pocos aragoneses. El cadáver ha sido trasladado a otro furgón, cubierto con paños de los colores nacionales y se ha alzado un altar para decir misa.
LAS CORONAS
El furgón convertido en capilla ardiente, se ha llenado de coronas. Habían enviado la reina doña Victoria, la reina doña Cristina, el Ayuntamiento de Madrid, el Ayuntamiento de Córdoba, el cañonero "Bonifaz", los compañeros de promoción, el marqués de Alhucemas, su madre y otras muchas, en tal cantidad, que ha habido necesidad de colocarlas superpuestas.
A las coronas ya dichas, hay que añadir las siguientes:
Una de pensamientos de los Regulares de Larache, otra de D. Urbano González y familia, otra del Real Madrid Club, otra figurando una Cruz de Santiago, de claveles rojos, con cintas que rezan: A su heroico hijo, su madre; otra del general Berenguer; otra del Ayuntamiento y vecindario de Andújar; otra de un viejo soldado; otra de Pepe Cruz Conde; otra de los jefes y oficiales del Tercio y otra de la cuarta brigada disciplinaria.
Daban guardia al cadáver diez legionarios y ocho marineros del "Bonifaz". El hecho de que los marineros del cañonero "Bonifaz" den guardia al cadáver tiene su explicación.
Con ocasión de una fiesta celebrada en una posición avanzada, cuando el mando de Millán Astray, desfilaron juntos los del Tercio y la dotación del "Bonifaz" haciéndolo brillantemente.
Desde entonces, era considerado el "Bonifaz" como el cañonero de la Legión.
MISAS. DESFILANDO ANTE EL CADÁVER
Los legionarios que se hallan en Madrid heridos o enfermos, han acudido a la estación y desfilando ante el cadáver, deshojando ramos de flores.
Durante toda la mañana se han dicho misas por los capellanes castrenses y frailes franciscanos.
Velaban el cadáver los capitanes del Tercio, Velarde , Ortiz de Zárate y Antonio Urzáiz, el capitán Guzmán, el comandante Liniers, el capitán Alonso Vega, el capitán Franco y los suboficiales Hernández y Mata.
Han desfilado ante el cadáver comisiones militares de todos los cuerpos y armas.
Entre los generales que a primera hora han acudido, hemos visto a los generales Berenguer, Marina, Burguete y Navarro.
LA MISA DE LA MAESTRANZA
A las once y media se ha dicho una misa costeada por la Real Maestranza de Zaragoza. Han asistido todos los maestrantes que residen en Madrid, presididos por el marqués de Velilla de Ebro. Han oído misa muchísimas personalidades aragonesas, entre ellas el barón de la Torre y el señor Piniés. También han estado oyendo misa el señor Guillén y Sol, el marqués de Alhucemas, el señor Rodríguez Viguri y numerosos políticos.
LLEGADA DEL REY
Poco antes de las doce ha llegado el clero con cruz alzada, presidido por el teniente vicario señor Salgado. El clero ha rodeado el vagón y las fuerzas han formado la guardia. A las doce ha llegado el Rey con el jefe del cuarto militar general Milans del Bosch y el subsecretario del ministerio de la Guerra.
También han llegado a esa hora el alcalde con una comisión de concejales y muchas personalidades, entre ellas el general Weyler.
El capellán del regimiento de Telégrafos señor Pelletea ha dicho la misa que ha oído el Rey.
Don Alfonso muy emocionado ha dado el pésame a la familia de Valenzuela
Después ha montado en el automóvil y se ha dirigido a Palacio.
LAS BAJAS DE LOS LEGIONARIOS EN TIZZI-ASSA
Uno de los oficiales que acompaña el cadáver de Valenzuela nos ha dicho que fue éste el combate más duro que han sostenido. No se exagera nada diciendo que pasaban de siete mil los enemigos. Jamás se ha visto tanto moro reunido y además se observó que atacaban en masas compactas. El Tercio se vio aislado de las demás fuerzas. Así se explica que tuvieron 100 muertos, de ellos 7 oficiales y 200 heridos, entre ellos 14 oficiales.
NOTAS SUELTAS
Están orando junto al cadáver dos Hermanas de la Caridad francesas.
Esta tarde ha seguido el desfile frente al cadáver. Los andenes están atestados de público. Ha llegado de Toledo una comisión de la Academia de Infantería, presidida por el comandante Losaba, portador de una magnífica corona. Esta tarde han desfilado ante el cadáver el teniente coronel señor Núñez de Prado, el comandante de la Escolta Real señor González Tablas, hermano del heroico Jefe de Regulares fallecido, el conde los Moriles y otras distinguidas personalidades. El público no pudo ver el cadáver porque fue imposible el acceso.
SALIDA DEL CADÁVER
En el correo que tiene su salida a las seis treinta y cinco, va el furgón conduciendo el cadáver de Rafael Valenzuela.
Acompañan el cadáver el padre, los hermanos y el hermano político, el conde de Sobradiel, don Manuel Eulate y los oficiales y soldados que han venido de Melilla.
FUNERALES
El regimiento inmemorial del Rey al que perteneció el teniente coronel Valenzuela, se propone celebrar unos funerales por su alma, que serán horados con la presencia de los reyes.
HOMENAJE AL HIJO DE VALENZUELA
Joaquinito Valenzuela Alcibar, el hijo mayor del heroico jefe que tiene diez años se ha examinado hoy del primer curso del bachillerato y ha obtenido cuatro sobresalientes.
Los caballeros de Santiago se proponen rendirle un homenaje. Piensan hacerlo santiaguista y regalarle la venera de su padre, que está partida por un balazo.
13 JUNIO 1923
ZARAGOZA TRIBUTA EXPRESIVO Y SENTIDO HONOR
A LA MEMORIA DEL JEFE DEL TERCIO
Como habíamos previsto, el acto del entierro del heroico y malogrado teniente coronel Valenzuela Urzáiz constituyó una manifestación de duelo muy sincera y expresiva. Fue un homenaje cordial, un homenaje de cariño, de simpatía, de recuerdo afectuosísimo al amigo, al soldado aragonés que sucumbió abnegadamente, que dio su vida en ofrenda valiosa a su Patria, por la que sentía amor brotado de su alma caballerosa, de su corazón hidalgo y nobilísimo.
Zaragoza se manifestó cual correspondía a la elevada significación del homenaje: cordial, dolorida, reflejando en lo más recóndito del sentimiento popular, que es el mejor por ser el de más puro linaje, su conmoción ante las cenizas gloriosas del héroe, del bravo, del que supo morir como morir supieron aquellos que conquistaron para el Ejército los más preciados galardones guerreros.
El duelo por la muerte de Rafael Valenzuela Urzáiz ha sido nacional, pero tenemos la evidencia de que en ninguna parte como en Zaragoza se manifestó tan unánime, tan expresivo, tan identificado con la amargura que embargaba a la familia del finado.
Todos cuantos a Rafael Valenzuela conocimos y tratamos, sentimos ante sus restos la emoción más intensa, recordando su caballerosidad, su hidalguía, su corazón de niño en pecho de hombre y sus arraigadas virtudes militares. Descanse en paz el cadáver del bravo, del héroe, del soldado aragonés que honró a su tierra, y ésta le honra del modo más deferente, ofreciéndole una sepultura los pies de la Virgen que él amaba tanto.
LLEGADA DEL CADÁVER EN LA ESTACIÓN
A las 6'15 de la mañana llegó a la estación de Madrid el correo, unido al cual venía el furgón que conducía el cadáver del teniente coronel Valenzuela Urzáiz.
Acompañándole venían en el furgón su padre D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz, sus hermanos D. Manuel y D. Ignacio, el conde de Sobradiel, el señor Oravio, el oficial de la Escolta Real D. José San Cristóbal, una comisión de Maestrantes que se unieron en Calatayud, el comandante de Caballería D. Heliodoro Linares, el comandante de la quinta bandera del Tercio señor Liniers, los capitanes señores Urzáiz, primo del finado, que recogió su cadáver, Ortiz de Zárate, Franco y Alonso y los oficiales señores Arderius y Garijo.
También venía una sección de once legionarios que se batieron al lado de Rafael Valenzuela el día que murió. A recibir el cadáver acudieron a la estación del Campo Sepulcro varios parientes del finado y bastantes compañaeros de armas. El furgon en el que fueron traídos los restos del teniente coronel Valenzuela estaba forrado con tapices de los colores nacionales y adornado con buen número de coronas de flores naturales.
La sección de legionarios sacó del furgón del féretro, que era de caoba y estaba cubierto con la bandera española. Encima del féretro se colocó una preciosa cruz de la Orden de Santiago, hecha con flores, ofrenda de la respetable madre del finado, y una magnífica corona dedicada a Rafael Valenzuela por S.M. la Reina María Cristina.
EN EL HOSPITAL DE CONVALECIENTES. MISAS EN LA CAPILLA ARDIENTE. DESFILE DE PUBLICO ANTE EL CADÁVER
A hombros de los soldados de la Legión, el cadáver fue trasladado al Hospital de Convalecientes, fundado por la Hermandad de la Sopa e instalado en el barrio de Cariñena, próximo a la estación de Madrid. En un túmulo colocado en el centro del Oratorio fue depositado el féretro, al que continuaron dando guardia los legionarios.
Al Hospital de Convalecientes acudieron bastantes personas de la familia del finado, oyendo las misas que se dijeron en la capilla ardiente. La primera misa fue celebrada por el canónigo señor Lafuente y en ella comulgaron los parientes de la familia Valenzuela. El Obispo auxiliar de Zaragoza señor Díaz de Gómara también estuvo acompañado del conde de Gabarda, en dicho establecimiento benéfico, rezando un responso ante el cadáver.
Por el Oratorio de la Casa de Convalecientes desfiló numeroso público, en su mayoría perteneciente a la clase obrera, que acudió a rendir un tributo de respetuoso afecto admirativo al heroico jefe del Tercio.
Junto al féretro, el tiempo que éste permaneció en la capilla ardiente, estuvo colocado el guión de la quinta bandera de la Legión, que fue a la que Rafael Valenzuela arengó minutos antes de perder la vida.
EN LA PLAZA DE ARAGÓN.
SE ORGANIZA LA COMITIVA PARA EL TRASLADO DEL CADÁVER AL PILAR
A las diez y veinte, el féretro fue sacado en hombros de los legionarios y depositado en un armón de Artillería, que previamente había sido llevado al Hospital de Convalecientes. Escoltado el cadáver por los oficiales del Tercio y por sus familiares, llegó a la plaza de Aragón. En ésta se hallaban las autoridades e inmenso gentío que acudió a expresar su sentimiento por la pérdida de tan bravo y caballeroso soldado aragonés.
Tres compañías del regimiento del Infante, al mando del comandante señor Nouguós, con escuadra, bandera, banda y música, formaban a lo largo del paseo de Sagasta para rendir al cadáver los honores de ordenanza.
En cuanto llegó el armón, se organizó la fúnebre comitiva para el traslado del cadáver al templo del Pilar. El orden de formación fue el siguiente:
Guardia municipal.
Cruz alzada de la parroquia de Santa Engracia.
Doce coches con coronas dedicadas al finado.
Hermandad de la Sangre de Cristo con su pendón.
El banderín de la quinta bandera del Tercio, conducido por un suboficial a caballo, escoltado por cuatro legionarios.
Otro suboficial del Tercio, conduciendo el gorro, el sable, el bastón y la medalla Militar del teniente coronel Valenzuela.
Sección de once legionarios, al mando de un sargento.
El féretro, cubierto con la bandera española y escoltado por los oficiales de la Legión y maceros de la Real Maestranza.
El capitán general señor Olaguer, que además de la propia, ostentaba la representación del Rey.
Presidencia de la familia, en la que figuraban el obispo auxiliar, D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz, padre del finado, sus hermanos D. Manuel y don Ignacio, D. José San Cristóbal, los condes de Sobradiel y de Gabarda, el barón de Areyzaga, D. Arturo Guillén, don Francisco Urzáiz y otros muchos parientes.
Presidencia de autoridades.
Numerosas comisiones de los cuerpos y dependencias militares de la guarnición.
Cerraba la comitiva un grupo que no bajaría de dos mil personas entre las que figuraban de todas las clases sociales y finalmente las fuerzas que rendían honores.
Presenció el desfile numeroso público, estacionado en el Paseo, Coso y calle de Alfonso, y desde los balcones. Al pasar el armón de Artillería que conducía el féretro ante el Casino Principal, se detuvo, y el teniente vicario castrense, que es socio de dicho centro, rezó un responso, cumplimentando así un acuerdo de la Directiva. Las cintas del féretro eran llevadas por jefes de los distintos cuerpos.
El Casino Mercantil y el Grupo Valencia lucían tapices con crespones y en el segundo se izó la bandera a media asta. Desde un hotel de la calle de Alfonso, al paso del cadáver, las artistas de la compañía del Reina Victoria arrojaron gran cantidad de flores. También desde uno de los balcones de la misma calle, las damas de la benemérita institución de la Cruz Roja hicieron ofrenda de flores a los restos mortales del inolvidable jefe de la Legión.
EN EL PILAR. DESFILE DE FUERZAS. VIVAS Y ACLAMACIONES. LOS FUNERALES.
Llegó la comitiva al templo del Pilar. En la puerta alta de la basílica se depositó el féretro y se abrió paso en la plaza para que pudieran desfilar las fuerzas del Infante.
El desfile dio ocasión a que se manifestara la honda emoción que a todos embargaba, y el público prorrumpió en entusiastas aclamaciones a España, a la Legión y al Ejército.
Las compañías del Infante hicieron en la ribera del Ebro las salvas de ordenanza, y después el féretro fue llevado en hombros de oficiales del Tercio y antiguos compañeros de Rafael Valenzuela, hasta el túmulo que se había instalado en el centro de la "vía-sacra" del templo.
Seguidamente dieron comienzo los funerales en sufragio del alma del finado.
En el presbiterio tomaron asiento el obispo auxiliar señor Díaz de Gómara, los señores de Valenzuela, sus parientes más allegados y autoridades.
En bancos destinados al efecto se sentaron las comisiones y representaciones oficiales. Daban guardia de honor al cadáver los legionarios, ministrado por dos beneficiados. La capilla del Pilar interpretó a gran orquesta la misa del maestro Cariñena y luego el miserere pequeño de Olleta. Terminado el funeral, se procedió a trasladar al cadáver a la cripta de la Santa Capilla, para su inhumación.
El féretro fue conducido a hombros por oficiales de la Legión y algunos otros que fueron compañeros de promoción o de destino del malogrado teniente coronel Valenzuela.
EN LA CRIPTA. ESCENAS DE GRAN EMOCIÓN. LA GRATITUD DE UN PADRE.
Logramos, después de no pocos esfuerzos, bajar a la cripta de la Santa Capilla, pues a ella tan solo se permitió el acceso a la familia del finado, a los legionarios y a algunas autoridades de las que no se ausentaron antes de la inhumación de los restos de Rafael Valenzuela.
Y hemos de declarar `que en la cripta presenciamos una de las escenas de mayor emoción de nuestra vida. En el centro, sobre un túmulo, se depositó el féretro. Le rodeaban los canónigos y beneficiados de ambas catedrales, los legionarios, la familia de Rafael Valenzuela, sus parientes y sus amigos más íntimos.
Una luz tenue iluminaba la cripta, que presentaba un aspecto digno de ser reproducido en lienzo por el pincel de un pintor inmortal. El ambiente infundía en el ánimo profunda depresión.
Ignacio Valenzuela, situado, junto a su padre y su hermano Manuel, a la cabecera del féretro, se creyó en el deber, antes de la inhumación de los restos del héroe, de pronunciar breves palabras henchidas de patriótico fervor, que terminó con vivas a España, a la Legión y al Ejército, clamorosamente contestados.
Después el deán del Cabildo don Florencio Jardiel trató de dedicar un recuerdo al héroe, pero hondísimamente conmovido tan solo pudo balbucir dos o tres frases, cayendo sobre el féretro, sufriendo un desvanecimiento.
Y luego, ya repuestos todos los circunstantes de la impresión producida por la anterior escena, otra más intensa hizo vibrar las almas.
El padre de Rafael Valenzuela, con entereza admirable, dejó oír su voz, que se elevó hasta el Cielo en ofrenda de dolor, aplacado por el lenitivo del homenaje rendido a su hijo.
"Mi amargura -decía el padre del hidalgo- se acalla por dos satisfacciones: una, que mi hijo haya obtenido una muerte gloriosa en defensa de España, otra, que los restos de Rafael, el Rafael de mis amores repose a los pies de la Virgen Santísima del Pilar".
Agradeció en términos muy expresivos al Cabildo esta deferencia y también brotó del corazón caballeroso de D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz un viva España, que apenas pudo ser contestado porque todos nos hallábamos bajo los efectos de la más intensa emoción.
Se rezaron los últimos responsos al cadáver y se procedió a su inhumación en un nicho de la cripta, junto al que yacen los restos del Cardenal García Gil.
Con esto se dio por terminada la ceremonia que, como decimos, estuvo matizada por los más definidos caracteres emotivos.
VÍTORES A LOS LEGIONARIOS
Al salir del templo del Pilar los jefes y soldados del Tercio, fueron vitoreados con frenético entusiasmo por el público que se hallaba estacionado en la plaza.
Hombres y mujeres besaban el glorioso banderín de la Legión y los aplausos y vivas eran clamorosos.
Seguidos de un numeroso grupo, en el que también figuraban algunos miembros de la familia Valenzuela, los soldados del Tercio se dirigieron por la calle de Alfonso, Coso y paseos de la Independencia y de Pamplona al Hospital de Convalecientes, en el que la condesa de Sobradiel les había preparado alojamiento.
Los legionarios no dejaron de ser aplaudidos y vitoreados. Estas manifestaciones patrióticas llenaban de orgullo a los bravos guerrilleros, quienes aseguraban que en parte alguna recibieron tan efusivo homenaje como en Zaragoza.
SU REGRESO
Esta tarde en el rápido marchan a Madrid, para regresar a África, el comandante Liniers y los oficiales y soldados del Tercio.
Seguramente que el pueblo de Zaragoza les tributará una despedida entusiasta y cariñosa.
Sabemos que buen número de distinguidas señoritas sé proponer acudir a la estación para ofrecer flores a los bravos legionarios.
Ayer, en el Casino Principal, varios socios tuvieron el rasgo simpático de iniciar una suscripción para obsequiar a los soldados del Tercio, testimoniándoles así su simpatía y la admiración que Zaragoza siente hacia el aguerrido cuerpo. Las personas que deseen cooperar a la suscripción, pueden enviar sus donativos al presidente de dicho Casino.
UN BANQUETE A LOS LEGIONARIOS
El Grupo Valencia, obsequió anoche con un banquete a los legionarios que han venido acompañando el cadáver de su jefe. No hay que decir que la comida, tratándose de valencianos, tuvo por primer plato la clásica paella.
Al final del acto, el presidente señor Campos de Loma, ofreció el agasajo, contestando con sinceras palabras de gratitud el comandante del Tercio Sr. Liniers.
El legionario herido Lucio Huarte, natural de Tudela, cantó briosas jotas aragonesas y valencianas. Hubo gran entusiasmo durante el banquete, al final del cual sonaron entusiastas vivas a España, a la Legión y al malogrado jefe del Tercio que ha sucumbido con un heroísmo ciertamente ejemplar.
Por allá van los bravos legionarios
que mil vidas ahorraron temerarios,
exponiendo su propio corazón.
Apláudeles, soldado: Por tu suerte
se baten cada día con la Muerte
los valientes que forman la Legión.
14 JUNIO 1923
EL ESPÍRITU DEL LEGIONARIO
Escoltando al cadáver del heroico Valenzuela, ofreciéndole el último tributo de su lealtad, han permanecido en Zaragoza durante dos días unos cuantos legionarios.
A todos ha inspirado su presencia admiración, donde quiera que fueron los recibió la cordialidad y el aplauso, y ayer, cuando apretados junto al Guión prestigiado por una historia de audacias, volvieron al campo de sus luchas, la multitud congregada en la estación de Madrid los aclamó con entusiasmo, y las damas y señoritas que acudieron a ofrendarles flores, regalos y afectos, completaron el vigoroso colorido del cuadro con un delicado motivo sentimental.
De esta guerra de Marruecos, cuyos infortunios hieren tan reciamente el corazón de España, resalta el gesto decidido de la Legión. Nada tan sugeridor como la actitud gallarda de estos hombres, acechadores del peligro y amantes de la muerte, en cuyas vidas pretendemos adivinar los mayores dolores, los más hondos fracasos.
Pero nada más lejos de ser, en absoluto, como ligeramente se piensa, hombres terribles, náufragos en el mar del delito, de sombrías conciencias atormentadas por el pecado. Son contrariamente, la mayoría víctimas de fracasos sentimentales, angustiados por una emoción familiar o amorosa, que pretenden acallar buscándose las otras, las más bruscas y alucinantes emociones de la guerra, generosos desdichados enamorados de la Aventura, inquieta y veleidosa como una cortesana.
Unos llevan a cuestas, como una carga muy pesada, la desilusión que llevó a sus almas la perfidia de alguna mujer, en cuya lealtad, ¡ingenuos! confiaron, otros vieron malograrse, por egolatría de los influyentes y de los envidiosos, sus claras esperanzas de artistas, aquellos, acuden al gran tapete verde de la batalla, a jugarse la vida -esclavos del azar- con análoga tranquilidad que pusieron a un número, a un color o a una carta su última peseta, algunos -un poco enfermos de literatura-, enfervorizados por emular la gesta heroica de los grandes capitanes españoles, famosos cuando no se ocultaba el sol en los dominios de España, quiénes deseosos de abatir remordimientos, autores de un crimen, más que de maldad de pasión, los que ya se redimieron de sus vidas azarosas por sólo pensar en redimirse, pocos únicamente perversos atraídos sólo con el incentivo de una fuerte soldada.
Justo que se les llame caballeros legionarios, que quienes siente íntimamente el arrepentimiento ya son nobles y señores. Caballeros, sí, caballeros del sacrificio, de la hidalguía, del amor y del dolor, espíritus raciales que no estiman la vida por la vida misma. Nada vale ella, en efecto, si un destino adverso nos venció para siempre, y entonces bien está el rasgo -reverenciémoslo- de ofrecer la propia por fecundar la vida excelsa, esmaltada de ideas grandes y llena de inmensos cariños de la Patria.
OBSEQUIO DE LAS DAMAS DE LA CRUZ ROJA.
DONATIVOS DE CORPORACIONES Y ENTIDADES.
UN ALMUERZO EN EL SATURNO
Los bravos legionarios llegados a Zaragoza acompañando al cadáver del teniente coronel Valenzuela, continuaron ayer siendo muy agasajados por personas y entidades de nuestra capital, deseosas de mostrar su admiración a los que de modo tan abnegado combaten en los campos de África.
Por la mañana, la Junta de damas de la Cruz Roja les hizo una visita en el Hospital de Convalecientes, donde estaban alojados, prodigándoles todo género de atenciones e invitándoles a comer en el Saturno.
Aceptaron reconocidísimos los soldados del Tercio y a la una se celebró el almuerzo en el comedor del parque que estaba adornado con plantas y banderas españolas y de la Cruz Roja. Con los legionarios se sentaron a la mesa las señoras Aldama e Fernández, Agüera, Aubá, Aguadp. Allué de Ferrer, Campos de Loma, Castro de Rubio, Cavero, Cueto, Francés y Rivas y las señoritas de Olaguer, y al comienzo asistieron el comandante señor Liniers, con todos los oficiales de la Legión y los señores conde de Callarda, conde de Sobradiel, Urzáiz, Campos de Loma, Cavero y Sanchez Muñoz. También asistió el doctor Lozano, que permaneció en el comedor durante el almuerzo, conversando afectuosamente con los valerosos combatientes.
Transcurrió la comida muy animada, que comenzó cantando los legionarios, acompañados de la orquestina, el himno del Tercio, escuchado de pie por los concurrentes. A los postres, la orquestina interpretó la Marcha Real, que fue acogida con una gran salva de aplausos, vivas a España, al Rey, a Zaragoza, a la Cruz Roja y as la Legión.
El legionario aragonés Lucio Huarte cantó un potpurrí con letra alusiva a las hazañas de la Legión, que fue muy aplaudido.
Nuestro redactor artístico señor Cepero obtuvo varias fotografías y ofreció una ampliación, que firmarán las damas de la Cruz Roja para que figure en la Legión como recuerdo del homenaje de Zaragoza. Cepero fue muy felicitado por su simpático rasgo, así como la empresa del Saturno que atendió cariñosamente a los agasajados.
EN EL PILAR. LOS LEGIONARIOS SON APLAUDIDOS EN LAS CALLES
Terminada la comida, en automóviles ofrecidos galantemente al efecto por los señores Ferrer, Borobi y Ros, los legionarios se trasladaron al templo del Pilar para despedirse de la Virgen, en quien tanta fe tenía su infortunado jefe.
El paso de los del Tercio por las calles, así a la ida como cuando regresaron camino ya de la estación de Madrid, fue saludado con aplausos y vítores entusiásticos.
En el Pilar permanecieron breve rato, marchando seguidamente como decimos, a la estación de Madrid para subir al rápido que pasa por nuestra capital a las cuatro de la tarde
HOMENAJE AL HIJO DE VALENZUELA
Joaquinito Valenzuela Alcibar, el hijo mayor del heroico jefe que tiene diez años se ha examinado hoy del primer curso del bachillerato y ha obtenido cuatro sobresalientes.
Los caballeros de Santiago se proponen rendirle un homenaje. Piensan hacerlo santiaguista y regalarle la venera de su padre, que está partida por un balazo.
13 JUNIO 1923
ZARAGOZA TRIBUTA EXPRESIVO Y SENTIDO HONOR
A LA MEMORIA DEL JEFE DEL TERCIO
Como habíamos previsto, el acto del entierro del heroico y malogrado teniente coronel Valenzuela Urzáiz constituyó una manifestación de duelo muy sincera y expresiva. Fue un homenaje cordial, un homenaje de cariño, de simpatía, de recuerdo afectuosísimo al amigo, al soldado aragonés que sucumbió abnegadamente, que dio su vida en ofrenda valiosa a su Patria, por la que sentía amor brotado de su alma caballerosa, de su corazón hidalgo y nobilísimo.
Zaragoza se manifestó cual correspondía a la elevada significación del homenaje: cordial, dolorida, reflejando en lo más recóndito del sentimiento popular, que es el mejor por ser el de más puro linaje, su conmoción ante las cenizas gloriosas del héroe, del bravo, del que supo morir como morir supieron aquellos que conquistaron para el Ejército los más preciados galardones guerreros.
El duelo por la muerte de Rafael Valenzuela Urzáiz ha sido nacional, pero tenemos la evidencia de que en ninguna parte como en Zaragoza se manifestó tan unánime, tan expresivo, tan identificado con la amargura que embargaba a la familia del finado.
Todos cuantos a Rafael Valenzuela conocimos y tratamos, sentimos ante sus restos la emoción más intensa, recordando su caballerosidad, su hidalguía, su corazón de niño en pecho de hombre y sus arraigadas virtudes militares. Descanse en paz el cadáver del bravo, del héroe, del soldado aragonés que honró a su tierra, y ésta le honra del modo más deferente, ofreciéndole una sepultura los pies de la Virgen que él amaba tanto.
LLEGADA DEL CADÁVER EN LA ESTACIÓN
A las 6'15 de la mañana llegó a la estación de Madrid el correo, unido al cual venía el furgón que conducía el cadáver del teniente coronel Valenzuela Urzáiz.
Acompañándole venían en el furgón su padre D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz, sus hermanos D. Manuel y D. Ignacio, el conde de Sobradiel, el señor Oravio, el oficial de la Escolta Real D. José San Cristóbal, una comisión de Maestrantes que se unieron en Calatayud, el comandante de Caballería D. Heliodoro Linares, el comandante de la quinta bandera del Tercio señor Liniers, los capitanes señores Urzáiz, primo del finado, que recogió su cadáver, Ortiz de Zárate, Franco y Alonso y los oficiales señores Arderius y Garijo.
También venía una sección de once legionarios que se batieron al lado de Rafael Valenzuela el día que murió. A recibir el cadáver acudieron a la estación del Campo Sepulcro varios parientes del finado y bastantes compañaeros de armas. El furgon en el que fueron traídos los restos del teniente coronel Valenzuela estaba forrado con tapices de los colores nacionales y adornado con buen número de coronas de flores naturales.
La sección de legionarios sacó del furgón del féretro, que era de caoba y estaba cubierto con la bandera española. Encima del féretro se colocó una preciosa cruz de la Orden de Santiago, hecha con flores, ofrenda de la respetable madre del finado, y una magnífica corona dedicada a Rafael Valenzuela por S.M. la Reina María Cristina.
EN EL HOSPITAL DE CONVALECIENTES. MISAS EN LA CAPILLA ARDIENTE. DESFILE DE PUBLICO ANTE EL CADÁVER
A hombros de los soldados de la Legión, el cadáver fue trasladado al Hospital de Convalecientes, fundado por la Hermandad de la Sopa e instalado en el barrio de Cariñena, próximo a la estación de Madrid. En un túmulo colocado en el centro del Oratorio fue depositado el féretro, al que continuaron dando guardia los legionarios.
Al Hospital de Convalecientes acudieron bastantes personas de la familia del finado, oyendo las misas que se dijeron en la capilla ardiente. La primera misa fue celebrada por el canónigo señor Lafuente y en ella comulgaron los parientes de la familia Valenzuela. El Obispo auxiliar de Zaragoza señor Díaz de Gómara también estuvo acompañado del conde de Gabarda, en dicho establecimiento benéfico, rezando un responso ante el cadáver.
Por el Oratorio de la Casa de Convalecientes desfiló numeroso público, en su mayoría perteneciente a la clase obrera, que acudió a rendir un tributo de respetuoso afecto admirativo al heroico jefe del Tercio.
Junto al féretro, el tiempo que éste permaneció en la capilla ardiente, estuvo colocado el guión de la quinta bandera de la Legión, que fue a la que Rafael Valenzuela arengó minutos antes de perder la vida.
EN LA PLAZA DE ARAGÓN.
SE ORGANIZA LA COMITIVA PARA EL TRASLADO DEL CADÁVER AL PILAR
A las diez y veinte, el féretro fue sacado en hombros de los legionarios y depositado en un armón de Artillería, que previamente había sido llevado al Hospital de Convalecientes. Escoltado el cadáver por los oficiales del Tercio y por sus familiares, llegó a la plaza de Aragón. En ésta se hallaban las autoridades e inmenso gentío que acudió a expresar su sentimiento por la pérdida de tan bravo y caballeroso soldado aragonés.
Tres compañías del regimiento del Infante, al mando del comandante señor Nouguós, con escuadra, bandera, banda y música, formaban a lo largo del paseo de Sagasta para rendir al cadáver los honores de ordenanza.
En cuanto llegó el armón, se organizó la fúnebre comitiva para el traslado del cadáver al templo del Pilar. El orden de formación fue el siguiente:
Guardia municipal.
Cruz alzada de la parroquia de Santa Engracia.
Doce coches con coronas dedicadas al finado.
Hermandad de la Sangre de Cristo con su pendón.
El banderín de la quinta bandera del Tercio, conducido por un suboficial a caballo, escoltado por cuatro legionarios.
Otro suboficial del Tercio, conduciendo el gorro, el sable, el bastón y la medalla Militar del teniente coronel Valenzuela.
Sección de once legionarios, al mando de un sargento.
El féretro, cubierto con la bandera española y escoltado por los oficiales de la Legión y maceros de la Real Maestranza.
El capitán general señor Olaguer, que además de la propia, ostentaba la representación del Rey.
Presidencia de la familia, en la que figuraban el obispo auxiliar, D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz, padre del finado, sus hermanos D. Manuel y don Ignacio, D. José San Cristóbal, los condes de Sobradiel y de Gabarda, el barón de Areyzaga, D. Arturo Guillén, don Francisco Urzáiz y otros muchos parientes.
Presidencia de autoridades.
Numerosas comisiones de los cuerpos y dependencias militares de la guarnición.
Cerraba la comitiva un grupo que no bajaría de dos mil personas entre las que figuraban de todas las clases sociales y finalmente las fuerzas que rendían honores.
Presenció el desfile numeroso público, estacionado en el Paseo, Coso y calle de Alfonso, y desde los balcones. Al pasar el armón de Artillería que conducía el féretro ante el Casino Principal, se detuvo, y el teniente vicario castrense, que es socio de dicho centro, rezó un responso, cumplimentando así un acuerdo de la Directiva. Las cintas del féretro eran llevadas por jefes de los distintos cuerpos.
El Casino Mercantil y el Grupo Valencia lucían tapices con crespones y en el segundo se izó la bandera a media asta. Desde un hotel de la calle de Alfonso, al paso del cadáver, las artistas de la compañía del Reina Victoria arrojaron gran cantidad de flores. También desde uno de los balcones de la misma calle, las damas de la benemérita institución de la Cruz Roja hicieron ofrenda de flores a los restos mortales del inolvidable jefe de la Legión.
EN EL PILAR. DESFILE DE FUERZAS. VIVAS Y ACLAMACIONES. LOS FUNERALES.
Llegó la comitiva al templo del Pilar. En la puerta alta de la basílica se depositó el féretro y se abrió paso en la plaza para que pudieran desfilar las fuerzas del Infante.
El desfile dio ocasión a que se manifestara la honda emoción que a todos embargaba, y el público prorrumpió en entusiastas aclamaciones a España, a la Legión y al Ejército.
Las compañías del Infante hicieron en la ribera del Ebro las salvas de ordenanza, y después el féretro fue llevado en hombros de oficiales del Tercio y antiguos compañeros de Rafael Valenzuela, hasta el túmulo que se había instalado en el centro de la "vía-sacra" del templo.
Seguidamente dieron comienzo los funerales en sufragio del alma del finado.
En el presbiterio tomaron asiento el obispo auxiliar señor Díaz de Gómara, los señores de Valenzuela, sus parientes más allegados y autoridades.
En bancos destinados al efecto se sentaron las comisiones y representaciones oficiales. Daban guardia de honor al cadáver los legionarios, ministrado por dos beneficiados. La capilla del Pilar interpretó a gran orquesta la misa del maestro Cariñena y luego el miserere pequeño de Olleta. Terminado el funeral, se procedió a trasladar al cadáver a la cripta de la Santa Capilla, para su inhumación.
El féretro fue conducido a hombros por oficiales de la Legión y algunos otros que fueron compañeros de promoción o de destino del malogrado teniente coronel Valenzuela.
EN LA CRIPTA. ESCENAS DE GRAN EMOCIÓN. LA GRATITUD DE UN PADRE.
Logramos, después de no pocos esfuerzos, bajar a la cripta de la Santa Capilla, pues a ella tan solo se permitió el acceso a la familia del finado, a los legionarios y a algunas autoridades de las que no se ausentaron antes de la inhumación de los restos de Rafael Valenzuela.
Y hemos de declarar `que en la cripta presenciamos una de las escenas de mayor emoción de nuestra vida. En el centro, sobre un túmulo, se depositó el féretro. Le rodeaban los canónigos y beneficiados de ambas catedrales, los legionarios, la familia de Rafael Valenzuela, sus parientes y sus amigos más íntimos.
Una luz tenue iluminaba la cripta, que presentaba un aspecto digno de ser reproducido en lienzo por el pincel de un pintor inmortal. El ambiente infundía en el ánimo profunda depresión.
Ignacio Valenzuela, situado, junto a su padre y su hermano Manuel, a la cabecera del féretro, se creyó en el deber, antes de la inhumación de los restos del héroe, de pronunciar breves palabras henchidas de patriótico fervor, que terminó con vivas a España, a la Legión y al Ejército, clamorosamente contestados.
Después el deán del Cabildo don Florencio Jardiel trató de dedicar un recuerdo al héroe, pero hondísimamente conmovido tan solo pudo balbucir dos o tres frases, cayendo sobre el féretro, sufriendo un desvanecimiento.
Y luego, ya repuestos todos los circunstantes de la impresión producida por la anterior escena, otra más intensa hizo vibrar las almas.
El padre de Rafael Valenzuela, con entereza admirable, dejó oír su voz, que se elevó hasta el Cielo en ofrenda de dolor, aplacado por el lenitivo del homenaje rendido a su hijo.
"Mi amargura -decía el padre del hidalgo- se acalla por dos satisfacciones: una, que mi hijo haya obtenido una muerte gloriosa en defensa de España, otra, que los restos de Rafael, el Rafael de mis amores repose a los pies de la Virgen Santísima del Pilar".
Agradeció en términos muy expresivos al Cabildo esta deferencia y también brotó del corazón caballeroso de D. Rafael Valenzuela Sánchez Muñoz un viva España, que apenas pudo ser contestado porque todos nos hallábamos bajo los efectos de la más intensa emoción.
Se rezaron los últimos responsos al cadáver y se procedió a su inhumación en un nicho de la cripta, junto al que yacen los restos del Cardenal García Gil.
Con esto se dio por terminada la ceremonia que, como decimos, estuvo matizada por los más definidos caracteres emotivos.
VÍTORES A LOS LEGIONARIOS
Al salir del templo del Pilar los jefes y soldados del Tercio, fueron vitoreados con frenético entusiasmo por el público que se hallaba estacionado en la plaza.
Hombres y mujeres besaban el glorioso banderín de la Legión y los aplausos y vivas eran clamorosos.
Seguidos de un numeroso grupo, en el que también figuraban algunos miembros de la familia Valenzuela, los soldados del Tercio se dirigieron por la calle de Alfonso, Coso y paseos de la Independencia y de Pamplona al Hospital de Convalecientes, en el que la condesa de Sobradiel les había preparado alojamiento.
Los legionarios no dejaron de ser aplaudidos y vitoreados. Estas manifestaciones patrióticas llenaban de orgullo a los bravos guerrilleros, quienes aseguraban que en parte alguna recibieron tan efusivo homenaje como en Zaragoza.
SU REGRESO
Esta tarde en el rápido marchan a Madrid, para regresar a África, el comandante Liniers y los oficiales y soldados del Tercio.
Seguramente que el pueblo de Zaragoza les tributará una despedida entusiasta y cariñosa.
Sabemos que buen número de distinguidas señoritas sé proponer acudir a la estación para ofrecer flores a los bravos legionarios.
Ayer, en el Casino Principal, varios socios tuvieron el rasgo simpático de iniciar una suscripción para obsequiar a los soldados del Tercio, testimoniándoles así su simpatía y la admiración que Zaragoza siente hacia el aguerrido cuerpo. Las personas que deseen cooperar a la suscripción, pueden enviar sus donativos al presidente de dicho Casino.
UN BANQUETE A LOS LEGIONARIOS
El Grupo Valencia, obsequió anoche con un banquete a los legionarios que han venido acompañando el cadáver de su jefe. No hay que decir que la comida, tratándose de valencianos, tuvo por primer plato la clásica paella.
Al final del acto, el presidente señor Campos de Loma, ofreció el agasajo, contestando con sinceras palabras de gratitud el comandante del Tercio Sr. Liniers.
El legionario herido Lucio Huarte, natural de Tudela, cantó briosas jotas aragonesas y valencianas. Hubo gran entusiasmo durante el banquete, al final del cual sonaron entusiastas vivas a España, a la Legión y al malogrado jefe del Tercio que ha sucumbido con un heroísmo ciertamente ejemplar.
Por allá van los bravos legionarios
que mil vidas ahorraron temerarios,
exponiendo su propio corazón.
Apláudeles, soldado: Por tu suerte
se baten cada día con la Muerte
los valientes que forman la Legión.
14 JUNIO 1923
EL ESPÍRITU DEL LEGIONARIO
Escoltando al cadáver del heroico Valenzuela, ofreciéndole el último tributo de su lealtad, han permanecido en Zaragoza durante dos días unos cuantos legionarios.
A todos ha inspirado su presencia admiración, donde quiera que fueron los recibió la cordialidad y el aplauso, y ayer, cuando apretados junto al Guión prestigiado por una historia de audacias, volvieron al campo de sus luchas, la multitud congregada en la estación de Madrid los aclamó con entusiasmo, y las damas y señoritas que acudieron a ofrendarles flores, regalos y afectos, completaron el vigoroso colorido del cuadro con un delicado motivo sentimental.
De esta guerra de Marruecos, cuyos infortunios hieren tan reciamente el corazón de España, resalta el gesto decidido de la Legión. Nada tan sugeridor como la actitud gallarda de estos hombres, acechadores del peligro y amantes de la muerte, en cuyas vidas pretendemos adivinar los mayores dolores, los más hondos fracasos.
Pero nada más lejos de ser, en absoluto, como ligeramente se piensa, hombres terribles, náufragos en el mar del delito, de sombrías conciencias atormentadas por el pecado. Son contrariamente, la mayoría víctimas de fracasos sentimentales, angustiados por una emoción familiar o amorosa, que pretenden acallar buscándose las otras, las más bruscas y alucinantes emociones de la guerra, generosos desdichados enamorados de la Aventura, inquieta y veleidosa como una cortesana.
Unos llevan a cuestas, como una carga muy pesada, la desilusión que llevó a sus almas la perfidia de alguna mujer, en cuya lealtad, ¡ingenuos! confiaron, otros vieron malograrse, por egolatría de los influyentes y de los envidiosos, sus claras esperanzas de artistas, aquellos, acuden al gran tapete verde de la batalla, a jugarse la vida -esclavos del azar- con análoga tranquilidad que pusieron a un número, a un color o a una carta su última peseta, algunos -un poco enfermos de literatura-, enfervorizados por emular la gesta heroica de los grandes capitanes españoles, famosos cuando no se ocultaba el sol en los dominios de España, quiénes deseosos de abatir remordimientos, autores de un crimen, más que de maldad de pasión, los que ya se redimieron de sus vidas azarosas por sólo pensar en redimirse, pocos únicamente perversos atraídos sólo con el incentivo de una fuerte soldada.
Justo que se les llame caballeros legionarios, que quienes siente íntimamente el arrepentimiento ya son nobles y señores. Caballeros, sí, caballeros del sacrificio, de la hidalguía, del amor y del dolor, espíritus raciales que no estiman la vida por la vida misma. Nada vale ella, en efecto, si un destino adverso nos venció para siempre, y entonces bien está el rasgo -reverenciémoslo- de ofrecer la propia por fecundar la vida excelsa, esmaltada de ideas grandes y llena de inmensos cariños de la Patria.
OBSEQUIO DE LAS DAMAS DE LA CRUZ ROJA.
DONATIVOS DE CORPORACIONES Y ENTIDADES.
UN ALMUERZO EN EL SATURNO
Los bravos legionarios llegados a Zaragoza acompañando al cadáver del teniente coronel Valenzuela, continuaron ayer siendo muy agasajados por personas y entidades de nuestra capital, deseosas de mostrar su admiración a los que de modo tan abnegado combaten en los campos de África.
Por la mañana, la Junta de damas de la Cruz Roja les hizo una visita en el Hospital de Convalecientes, donde estaban alojados, prodigándoles todo género de atenciones e invitándoles a comer en el Saturno.
Aceptaron reconocidísimos los soldados del Tercio y a la una se celebró el almuerzo en el comedor del parque que estaba adornado con plantas y banderas españolas y de la Cruz Roja. Con los legionarios se sentaron a la mesa las señoras Aldama e Fernández, Agüera, Aubá, Aguadp. Allué de Ferrer, Campos de Loma, Castro de Rubio, Cavero, Cueto, Francés y Rivas y las señoritas de Olaguer, y al comienzo asistieron el comandante señor Liniers, con todos los oficiales de la Legión y los señores conde de Callarda, conde de Sobradiel, Urzáiz, Campos de Loma, Cavero y Sanchez Muñoz. También asistió el doctor Lozano, que permaneció en el comedor durante el almuerzo, conversando afectuosamente con los valerosos combatientes.
Transcurrió la comida muy animada, que comenzó cantando los legionarios, acompañados de la orquestina, el himno del Tercio, escuchado de pie por los concurrentes. A los postres, la orquestina interpretó la Marcha Real, que fue acogida con una gran salva de aplausos, vivas a España, al Rey, a Zaragoza, a la Cruz Roja y as la Legión.
El legionario aragonés Lucio Huarte cantó un potpurrí con letra alusiva a las hazañas de la Legión, que fue muy aplaudido.
Nuestro redactor artístico señor Cepero obtuvo varias fotografías y ofreció una ampliación, que firmarán las damas de la Cruz Roja para que figure en la Legión como recuerdo del homenaje de Zaragoza. Cepero fue muy felicitado por su simpático rasgo, así como la empresa del Saturno que atendió cariñosamente a los agasajados.
EN EL PILAR. LOS LEGIONARIOS SON APLAUDIDOS EN LAS CALLES
Terminada la comida, en automóviles ofrecidos galantemente al efecto por los señores Ferrer, Borobi y Ros, los legionarios se trasladaron al templo del Pilar para despedirse de la Virgen, en quien tanta fe tenía su infortunado jefe.
El paso de los del Tercio por las calles, así a la ida como cuando regresaron camino ya de la estación de Madrid, fue saludado con aplausos y vítores entusiásticos.
En el Pilar permanecieron breve rato, marchando seguidamente como decimos, a la estación de Madrid para subir al rápido que pasa por nuestra capital a las cuatro de la tarde
EN LA ESTACIÓN. FLORES Y DONATIVOS
En el andén de la estación de Madrid se había congregado desde bastante antes de la hora en que tiene la salida el convoy, numerosísimo público, que se proponía tributar a los heroicos muchachos una entusiasta despedida. Allí acudieron también las damas y señoritas de la Cruz Roja que a la llegada de los legionarios les regalaron flores, medallas de plata de la Virgen del Pilar y meriendas. También concurrieron a la estación el capitán general señor Olaguer-Feliú, representaciones de autoridades civiles y militares y numerosos jefes y oficiales de los regimientos de la guarnición francos de servicio.
El presidente ejerciente de la Diputación provincial D. Julio López Gil hizo entrega al jefe del grupo expedicionario de la cantidad de quinientas pesetas, cumpliendo un acuerdo tomado por la corporación referida.
El tesorero del Casino de Zaragoza a quien acompañaba una comisión de socios, entregó asimismo al comandante Liniers 1.500 pesetas, 500 para ser repartidas entre los legionarios llegados a nuestra capital y 1.000 para que las repartiera al llegar a Melilla entre los que a su juicio lo merecieran.
De igual modo los suboficiales fueron obsequiados en nombre del Casino con cajas de habanos y licores.
En tanto llegaba el tren procedente de Barcelona, el numeroso público que se hallaba en la estación rodeó a los legionarios aclamándolos y dando repetidos vivas a España, al Rey y a la Legión, los legionarios los contestaron unánimemente y a su vez dieron vivas a la Virgen del Pilar y al pueblo de Zaragoza. Fueron unos momentos de hondísima emoción que aumentó de modo extraordinario cuando los legionarios subieron al tren, en torno a su bandera, que llevaba un oficial desde una plataforma inclinada hacia el público.
Al arrancar el tren se reprodujeron las manifestaciones de entusiasmo que duraron hasta que el convoy sé pedió de vista. La despedida tributada a los bravos legionarios, a quienes deseamos mucha suerte, fue, como decimos al comenzar, entusiasta y conmovedora.
VARIAS NOTAS
Por la mañana, los legionarios estuvieron en los cuarteles despidiéndose de los oficiales de los regimientos de la guarnición.
Cuando llevaban la bandera del Tercio al cuartel, una mujer del pueblo avanzó y abrazando al oficial abanderado le entregó un billete de 100 pesetas para que lo repartiera entre los legionarios.
En la estación, otra mujer del pueblo, que se negó a dar su nombre, regaló al sargento de los legionarios otro billete de 100 pesetas.
UN TELEGRAMA AL CAPITÁN GENERAL
El capitán general señor Olaguer-Feliú ha recibido del jefe de la Casa Militar de S.M. el Rey el siguiente despacho:
"Enterado S.M. el Rey de su telegrama de ayer me encarga manifieste agradecimiento a V.E. y toda esa población por homenaje tributado cadáver heroico teniente coronel Valenzuela y le saluda afectuosamente".

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